Cumplir años los primeros días de enero es una sobreexigencia de festividad. Ya nadie tiene resto para seguir brindando, se acabaron los deseos, solo queda la ilusión de que se cumplan. La mayoría anda dando vueltas por el mundo, con suerte, o en balnearios cercanos, también con suerte. No es fácil convocar, las presencias se diluyen y el bombardeo por las redes de las felicitaciones termina siendo agobiante. Por qué contestar a palabras que persisten lejanas, al final uno vuelve sobre las más cariñosas, y termina por ceder a la tentación de vincularse de cualquier manera, la que ofrezca este mundo, buscando que lo humano prevalezca a pesar de todo lo programado.
Cumplir años ya es una expresión de exigencia. Un cumplimiento. Como cumplir un plazo, cumplir una etapa. El verbo en latín significa “llenar, “completar”. Cumpliendo años se está colmando, ¿qué?, se llega ¿a dónde? ¿Hay un adelante? Me quedo con la noción de tiempo en Alicia detrás del espejo, cuando la Reina Blanca sugiere tener en cuenta la doble memoria. La niña, sorprendida, se exclama: “¡Vivir hacia atrás! ¡Nunca escuché algo semejante!” Y la Reina le contesta: “Vivir hacia atrás siempre aturde un poco, al principio… pero tiene una gran ventaja, la memoria trabaja en ambos sentidos”. No está mal el sin sentido para festejar la vida.
En otros idiomas el mandato del cumplimiento se aminora. En portugués, fazer anos indica “realizar” un año más. Mejor de esa manera, la del transcurso, el hacer del tiempo. En inglés, to turn, apunta más al cambio. Volverse otro. Tendrá que ver con la superación. En francés es más posesivo: avoir. La idea de “tener” o “poseer”, como si los años fueran propios, en lugar de un pasaje temporal. En alemán el foco no está en llegar, cumplir o poseer. Se festeja el “día de nacimiento”, o sea que vuelve sobre el origen. Y también el cambio de estado. Werden, llegar a ser, devenir. Rilke escribió: “Vivir quiere decir: nacer lentamente”. Clarice Lispector: “Cumplir (fazer) años es seguir naciendo”. Borges: “El tiempo es la sustancia de la que estoy hecho. El tiempo es un río que me lleva, pero yo soy el río”.
Yo estoy en el río, cumpliendo años, un día como hoy, mientras ayer escribía este artículo adelantándome.