En la incertidumbre del reciente año que llegó, destacamos las pérdidas del que pasó en el ámbito de la cultura literaria. Comenzamos con dos poetas argentinos.
El 13 de octubre de 2025, en ciudad de México, falleció a los 76 años el escritor, editor y traductor argentino Daniel Samoilovich. Ocurrió horas antes de la presentación de su libro de ensayos Estética del error. Apuntes sobre arte y poesía (Fondo de Cultura Económica), acompañado por Fabio Morábito y el antropólogo Néstor García Canclini.
Poeta, traductor, periodista, editor y ensayista notable, el poeta e investigador Ricardo Ibarlucía evocó su figura en declaraciones al diario La Nación: “Daniel fue uno de mis mejores amigos. Nos conocimos en el verano de 1984-1985; cuando presentamos su último libro, en la Librería del Fondo, evoqué ese encuentro. Yo era editor del suplemento cultural del diario
La Razón de Jacobo Timerman y publiqué un magnífico artículo suyo sobre Alfred Jarry. Nos hicimos amigos de inmediato. Teníamos muchas afinidades literarias y artísticas. Los dos fuimos socios del Club de Cultura Socialista. Un viernes por la noche, mientras cenábamos a la salida del club, me contó su proyecto de Diario de Poesía, una genialidad editorial, y me invitó a integrar el Consejo de Dirección. Fue un gran poeta, un ensayista muy agudo y original, como puede apreciarse en los textos reunidos en Estética del error”.
Entre los libros de poesía y ensayo que publicó: Párpado, El mago, Superficies iluminadas, 43 crímenes para resolver, Molestando a los demonios, Rusia es el Tema (poesía reunida 1973-2008), Berisso 1928. La vida futura y el mencionado Estética del error.
Entre 1986 y 2012 dirigió el tabloide Diario de Poesía, cuyo consejo editorial integraron Diana Bellessi, Jorge Fondebrider, Daniel Freidemberg, Ricardo Ibarlucía, Martín Prieto, Elvio Gandolfo y Daniel García Helder; ampliado en el tiempo con el ingreso de Osvaldo Aguirre, Josefina Darriba, Jaime Arrambide, Jorge Aulicino, Valeria Castelló-Joubert, Matías Serra Bradford y Mirta Rosenberg.
Ya como advertencia de un año funesto, el 21 de julio de 2025 había fallecido Jorge Aulicino. Poeta, traductor de La Divina Comedia, periodista cultural y editor en el diario Clarín. Publicó títulos como Vuelo bajo, Poeta antiguo, Almas en movimiento, La poesía era un bello país. Antología 1974-1999, Cierta dureza en la sintaxis y El río y otros poemas (2019), entre otros.
En el ámbito internacional, el 13 de abril de 2025, a los 89 años, muere el escritor peruano Mario Vargas Llosa. Galardonado en 2010 con el Premio Nobel de Literatura, fue –junto a Julio Cortázar, Gabriel García Márquez y Carlos Fuentes– representante icónico del llamado “boom” de la literatura latinoamericana. Entre sus novelas destacadas: La casa verde, Conversación en La Catedral, La ciudad y los perros y La fiesta del chivo.
Veinte años antes de recibir el Nobel publicó La guerra del fin del mundo, novela histórica en clave best-seller que reconstruye la Guerra de Canudos (1893-1897), ocurrida en el estado de Bahia, Brasil, basando su relato –cuestión reconocida en el mismo libro– en Los sertones (1902), crónica de los sucesos de Euclides Rodrigues da Cunha.
Tal vez por su resonancia mediática en habla hispana, la crítica del momento omitió que la estructura narrativa, incluso rasgos de estilo, de La guerra del fin del mundo abreva –en los límites del plagio– en la obra del polígrafo brasileño João Guimarães Rosa, Gran Sertón: Veredas, que fuera publicada en nuestra lengua en 1967 por Seix Barral.
Hacia 1990, Vargas Llosa fue candidato a presidente del Perú, compitiendo y perdiendo con el infame Alberto Fujimori. Como si el “campo cultural de habla hispana” fuera una mesa de pool, las esferas históricas chocaron entre sí, dando al destino del escritor una difusión internacional que colisiona con la caída del muro de Berlín, la figura de autor como referente político, su giro a la derecha liberal, un título nobiliario español y cierto aire de estrella madura de Hollywood sin estatuilla evidente, pero con asiento en la academia francesa.
Las pérdidas en el ámbito literario desde otras lenguas exigen una lista, acaso incompleta o injusta en reconocimiento, a saber:
01/01: David Lodge (89). Novelista, crítico literario, dramaturgo y editor inglés conocido por sus novelas satíricas sobre la vida académica, especialmente la trilogía Campus.
09/02: Tom Robbins (92). Novelista satírico y contracultural estadounidense, excombatiente de la Guerra de Corea, entre sus novelas: Naturaleza muerta con pájaro carpintero, La danza de los siete velos y También las vaqueras sienten melancolía.
14/03: Dag Solstad (83). Destacado escritor noruego de la década de 1960; conocido como un provocador literario.
28/05: Ngugi wa Thiong’o (87). Escritor keniata; su popular No llores, niño (1964) fue la primera novela en inglés escrita por un autor de África Oriental.
03/06: Edmund White (85). Escritor estadounidense cuya obra aborda la sociedad homosexual masculina de Estados Unidos y el impacto del vih/sida, contribuyendo a la historia social contemporánea.
09/06: Frederick Forsyth (86). Best-seller británico, conocido por su estilo periodístico con tramas basadas en temas de política internacional, entre ellas Chacal, sobre el atentado fallido a Charles De Gaulle, y Los perros de la guerra.
04/10: Ivan Klíma (94). Escritor y editor checo, crítico del dominio soviético, censurado, publicó varias novelas. Fue editor y biógrafo de Karel Capek, autor checo de ciencia ficción, cuyo título R.U.R. fue editado en nuestra lengua por Libros del Cosmonauta, La Plata, Buenos Aires.