martes 24 de mayo de 2022
COLUMNISTAS ATRIBUCIONES
01-04-2022 23:55

Piñas y gestos

01-04-2022 23:55

Así como la lengua no es responsable de lo que dice la gente, las manos tampoco lo somos de los gestos que propinan. Según las regiones, van cambiando de expresión, a veces se juntan las puntas de los dedos, en un centro imaginario, no siempre queriendo decir lo mismo, o al menos variando  sus matices (desde un “qué estás haciendo” hasta un “¡qué hacés!”); o se levanta el mayor como insulto bastante gráfico, o me sacuden toda entera simplemente para saludarse. En fin, las manos somos el límite del cuerpo que se ofrece a la comunicación. Y en estos tiempos de incomunicación (paradojalmente cuando más se utilizan las redes y los medios están que arden), parece que las manos nos estamos haciendo cargo de quienes no se dirigen la palabra. Con un gesto resuelven el problema, o más bien, lo generan –y sin voz que apañe. Conocidos (enconados) o desconocidos (alterados) prefieren “irse a las manos” en lugar de llegar con la palabra. ¡Tan bien dispuestas que estamos las manos para enlazarlos! ¡Cuántos poemas y canciones nos han dedicado, enalteciendo nuestra tibieza del encuentro, la fuerza que otorgamos al abrazo! Ya mismo estoy tarareando I wanna hold your hand, y la humanidad no se me hace humo…

No es fácil lidiar con la furia de un puño: los dedos apretados, la piel blanca, exangüe, el filo de las uñas escarbando en los adentros de la palma. O la mano abierta, lista para el cachetazo, las falanges del odio apuntando al abofeteado. ¿Qué se dice cuando se pega? ¿Qué limita una reacción?

En los últimos tiempos, algunas manos tuvimos trabajo extra. Nos revolean por todas partes, despotricando contra el prójimo. Hay una famosa que circula ofertando argumentos. La de Will Smith en la noche de los Oscar. A medias entre cachetada y puñetazo, con bronca y cierta degustación, el golpe que le propinó a Chris Rock se llevó el Oscar del resarcimiento, del gesto inapropiado. ¿Guionado o imprevisto? ¿Merecido o desubicado? Evidentemente las manos somos vocabulario andante. Y cómo dan que hablar algunos gestos... Justamente sin decir.