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pedacitos

Todo viene mestizo

Tomo sol en el jardín, Etelvina. Sí, en julio, en invierno. Después de unos días grises fríos hoy es primavera y yo tomo sol. En las ramas peladas blancuzcas del fresno se han posado tres benteveos.

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Tomo sol en el jardín, Etelvina. Sí, en julio, en invierno. Después de unos días grises fríos hoy es primavera y yo tomo sol. En las ramas peladas blancuzcas del fresno se han posado tres benteveos. Están ahí, sin hacer nada, gozando del solcito. Hasta que uno decide pasarse a las ramas del paraíso del vecino. Ah, sí, porque en este barrio todos somos muy finos y distinguidos, tanto que el vecino puede tener su Paraíso propio. Y allá se va uno de los benteveos y los otros dos se quedan pensando qué pavote si acá se está tan bien. Y en ese mismo momento, Etelvina, ni que fuera a propósito, pasan dos mariposas volando en el azul. Azul de cielo, azul tan de porcelana que parece que se va a quebrar en cualquier momento. Y una se dice que en medio del invierno puede por qué no, anidar la primavera. Así como en pleno verano una tarde, un viento, un estremecimiento te hace sentir el invierno pero es enero y cómo puede ser. Y es que ya lo dijo Susan Sontag: “No hay nada puro, ni en la naturaleza ni en la cultura”. Todo viene mestizo, mezclado, meteco, hecho de a retazos, y ¿querés que te diga una cosa, Etelvina? Bienvenido sea. Por eso busco yo pedacitos de democracia en el gobierno de los Kirchner, y si bien todavía no he podido encontrarlos, la esperanza permanece. Cambiemos un ministro por otro, ay, veamos, tal vez esto sea el viraje hacia donde todos queremos ir; ah, pero no, bueno, la próxima vez será. Néstor la va a dejar gobernar a la Cristi, sí, parece que sí, aia, no, no era. Viene, se va, con bigote, sin bigote, hay algo de verano en el invierno, hay algo de democracia en lo de los Kirchner. Pero el benteveo que se fue convenció a otro de los que se quedaron y ese otro voló hacia el paraíso rasando ala que te ala por el azul del cielo de verano en pleno invierno.