COLUMNISTAS
mauricio, sergio y daniel

Tres estrategias

default
default | Cedoc

Comparten el mismo objetivo. Presidir el país en el período 2015-2019. Son todavía jóvenes, uno tiene 54 años, el otro 41 y el tercero 56. Son Mauricio Macri, Sergio Massa y Daniel Scioli en estricto orden alfabético. Para sus detractores, significan un retorno a las políticas del neoliberalismo, para sus seguidores representan una renovación de la política lejos de la confrontación y el conflicto, pero sólo puede haber un presidente, y no están solos en sus aspiraciones.

Macri gobierna la ciudad más importante de la Argentina desde 2007 cuando le gana las elecciones a Daniel Filmus, situación que repite en 2011. De origen empresario, comienza su trayectoria política como presidente del Boca Juniors, una excelente vidriera política para ser conocido por el gran público a nivel nacional, hoy todavía muchos lo vinculan al equipo de fútbol azul y oro, y él lo recuerda cada vez que puede.

Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Hoy más que nunca Suscribite

La historia política de Scioli es la más frondosa de los tres. En 1997, en pleno menemismo se convierte en diputado nacional por la Ciudad de Buenos Aires. En 2001 asume como secretario de Turismo y Deportes de la Nación durante el gobierno de emergencia de Eduardo Duhalde. En 2003 Kirchner le ofrece ser su candidato a vicepresidente, y en el 2007 es “enviado” a gobernar la provincia de Buenos Aires acompañado por Balestrini para repetir en 2011, esta vez acompañado por Mariotto. Su excelente imagen en las encuestas, aun en los malos momentos de enfrentamiento con el kirchnerismo ha sorprendido a propios y ajenos.

Massa gobierna el partido de Tigre también desde 2007. Pero entre julio de 2008 y 2009 pidió licencia para asumir como Jefe de Gabinete en medio de un país aún convulsionado por el conflicto del campo. Siendo reemplazado el 7 de julio de 2009 volvería a su pago chico de Tigre para ser reelecto en 2011 con un aluvión de votos: más del 73%. Tigre con tan sólo 380 mil habitantes, se ha convertido en un polo de desarrollo urbano por excelencia donde Massa instaló una red de cámaras de seguridad que se ha preocupado por destacar.

De los tres hombres, Macri parece ser el más tempranamente decidido a ser presidente de los argentinos. Ya en 1997, cuando con sólo 36 años asumía en Boca Juniors, su deseo era un secreto a voces. Para eso, su siguiente meta sería ostentar una exitosa gestión como intendente de la ciudad de Buenos Aires. Su planteo hoy es relativamente simple, si pudo ser exitoso en Boca y en la ciudad, por qué no podría hacer lo mismo en la nación. Su lugar más cómodo es la no política, y mostrar que la gestión y los buenos gerentes son la clave del éxito. Sin embargo, mostrar las bicisendas o el metrobús, para un país conflictivo e inequitativo le resta estatura política.

La estrategia de Scioli es un enigma tanto para sus amigos como para sus enemigos. Su planteo es tan simple como difuso: “ser el sucesor del kirchnerismo”. Mientras algunos analistas políticos anunciaron su muerte política infinidad de veces, su estrategia de permanecer estoico frente a todas las situaciones parece a todas luces asociada a su declaración del ex motonauta en mayo de 2012 cuando expresó que si no salía la reforma constitucional que habilitara a la Presidenta a un nuevo mandato, él sería candidato. Persistir, no romper jamás con el kirchnerismo, ser su sucesor legítimo, pero sin ser kirchnerista resume una estrategia que puede ser extraña pero consistente, más aún en la campaña de 2013 donde tiene un inesperado protagonismo.

Finalmente Massa difiere de sus rivales porque por un lado busca plantarse como hombre de Estado, y a la vez muestra una audacia que les falta a sus adversarios. El efecto sorpresa de transformar un armado de intendentes provinciales en un triunfo de características nacionales y su discursividad (más acorde con el ciudadano de a pie) de no presentarse ni como opositor, ni como oficialista, le ha facilitado un ascenso meteórico. Como estadista, muestra con su gabinete paralelo que está preparado para ocupar la máxima magistratura, aunque paradójicamente esquiva definiciones sobre los problemas puntuales del país.

Tres postulantes, uno buscará llegar a la máxima magistratura. ¿Cuál será la estrategia acertada?


*Sociólogo, profesor de la Facultad de Ciencias Sociales – UBA, analista político.