Soleado
Temperatura:
16º
Ciudad:
Buenos Aires
lunes 15 de octubre de 2018 | Suscribite
COLUMNISTAS / Soluciones
viernes 10 agosto, 2018

Tres revoluciones

Cuántas veces decimos u oímos eso de “si mi mamá estuviera aquí...”, “si mi papá oyera esto...”, y claro, por qué no, si mi papá escribía en una Underwood semiportátil y mi mamá cosía en una máquina Singer a pedal.

por Angélica Gorodischer

default Foto: CEDOC

Cuántas veces decimos u oímos eso de “si mi mamá estuviera aquí...”, “si mi papá oyera esto...”, y claro, por qué no, si mi papá escribía en una Underwood semiportátil y mi mamá cosía en una máquina Singer a pedal.

Y yo redactaba muchas cartas por día y después me iba al correo con los sobres en la mano y las mandaba a veces simples, a veces certificadas y en ocasiones especiales por expreso aunque eran carísimas, costaban como treinta y cinco centavos cada una.

Ahora escribo mails (que traten de perdonarme los puristas del idioma aunque les resulte difícil, pero me es más cómodo, más corto, más gráfico y más práctico poner mails que poner correos electrónicos), dejo caer el dedo sobre “enviar” y lo que escribí aparece en la pantalla de la computadora de mi amiga Susana pongamos por caso o de mi asesor legal pongamos por otro caso.

Oh, si mi papá estuviera aquí..., oh si mi mamá viera esto..., cómo se asombrarían.

Una ya no se asombra: una ya se acostumbró, y lo que es más interesante, a una se le dispara la imaginación y piensa en lo mucho que todavía está por inventarse.

Bueno, sí, ya lo sé, la humanidad ha inventado cosas atroces y sin duda lo pasaríamos mejor y dormiríamos más tranquilos si no hubiera metralletas, cañones, bombas atómicas o no, revólveres, pistolas y todo eso que sirve para matar.

También sé que hay un montón de cosas que sirven para curar y otro montón de cosas que sirven para vivir.

Somos polifacéticos; malintencionados pero polifacéticos. Faltan cosas imprescindibles, es cierto, pero ojalá las inventemos sin mala intención.

Pacíficamente. No es imposible: el siglo XX nos dio tres revoluciones incruentas, sin sangre ni armas, no lo olvide, y por si acaso les recuerdo a los cabecillas de esas revoluciones, o sea: Pablo Picasso, Sigmund Freud, Clara Zetkin, que por si lo ha olvidado se lo recuerdo, pronunció por vez primera la palabra que ya venía en la conciencia: feminismo.


Temas

Comentarios

Lo más visto

RECOMENDAMOS...

Periodismo puro

© Perfil.com 2006-2018 - Todos los derechos reservados

Registro de Propiedad Intelectual: Nro. 5346433 | Edición Nº 4418

Domicilio: California 2715, C1289ABI, CABA, Argentina  | Tel: (5411) 7091-4921 | (5411) 7091-4922 | Editor responsable: Ursula Ures | E-mail: perfilcom@perfil.com | Propietario: Diario Perfil S.A.