COLUMNISTAS
SEMANA 20 de 2012

¿Usted no mira el Sol?

default
default | Cedoc

"¿La diferencia entre un argentino y un japonés?. Creo que ustedes poseen pocos dioses. ¿Uno solo, no?". Con esta sutil toma de judo el sociólogo Sattoo me tiró a la banquina. Y sí. Ellos tienen dioses para el arroz, el salmón, el crisantemo, las nubes (hasta para el sake y la cerveza hay) mientras nosotros nos la pasamos ninguneando a mansalva al propio Sol. ¿Que no? Pregúntesele a sus hinchas y le dirán que Boca o Racing o Villa Puchero, es más, mucho más que el Sol. Curioso disloque con la divinidad en país donde el adjetivo "divino" se usa al por mayor. "Estas mollejas están divinas, llevelas" o "Lo divino que te queda ese ojo postizo, ni se nota" son calificaciones de uso diario. Este divorcio puede ser la causa de que (pese a tener a Messi) sigamos sin pegarle a la piñata ante la más que sorprendida platea del mundo.

Los argentinos "de antes" no eran así. (El "no éramos" también le va: me incluyo) No éramos. Hoy cunde una miopía galopante. Asteroides de trapo (un Moreno, un Tinelli, un Hadad: por dar algunos) ocupan más sitio en la vida de los argentinos que el Gran Padre del Sistema Solar.

-¿Y el Sol?
-Ah, que se yo, no sé, por ahí andará.

Así como hay niños que al pedido de la maestra de dibujar un pollo le entregan el esbozo de uno congelado, hay adultos que suponen que al Sol lo puso en órbita la NASA. Unos más, unos menos, los terrestres hemos entrado en esta trampa y nos comportamos como simples terrosos. Nos quedamos en Ptolomeo aun sin saber que fue lo que captó. Localizamos la Tierra en un barrio privado del cielo y cuando alguien menta el Sistema Solar pasa por exótico. Vivimos (como en casi todo) dando palos de ciego. Y atrapados en timos que pasan por verdades reveladas. Las histéricas homilías brasileñas que estremecen las salas de ex cines reconvertidos, atrapan más que las maravillosas realidades que nos bajan del firmamento los guías del Planetario.

Está claro que por mas Internet que crezca y divulge la Data Cultural de Base no despierta un interés proporcional. Siendo la del Sol la mega noticia de la cual provienen todas las que engrosan las efemérides del mundo es la que menos importa. Cuando arribe el giorno del Mega Juicio Final habrá que estar listos para un cambio temático de exámen. Pudiera ser que ese Universal Show Final no sea solo una auditoria sobre cuantas mejillas pusimos y trompadas dimos, sino un examen sobre la relación que mantuvo cada uno con "el cielo, ese antiguo lugar azul" como Allen Ginsberg lo nombró. Quizás no seamos juzgados por los pecados cometidos, sino por los portentos ambientales no celebrados. Por la inquietud o indiferencia que hayamos puesto en nuestra relación con la botánica, la animalia, la astronomía y tantas "poesías" más.

En el Postrer Cuestionario a la Especie habrá, seguro, preguntas de cajón. Algunas oficiosas como ¿Leía usted en el periódico la sección "El Sol Sale y el Sol Pónese"? ¿Cuántas veces al día miraba usted al Sol? Y otras, según sea la delegación que responda. A la argentina bien podrían sorprenderla con una que dijera: “Ustedes en sus vidas de qué gozaron más, del Sol, de la televisión o del fútbol?”. (Y tras una respuesta en contra del 54% salir disparados en masa y por un tubo a la sección Brochette del Infierno más Próximo).

Mueve a duda que la cultura actual sea “cultural” si acabó echando a la natura a la banquina. Intriga el desfasaje que instaló haciéndonos crecer de a pedazos y solo hacia un lado. Mutilando lo mejor que traíamos y adosándonos aparatos que nos borraron los sentidos y el espíritu. De ser cierto que habrá un tribunal en donde pasarán revista a nuestro papel en la Tierra, quienes salvarán pellejo y alma serán aquellos primates de miles de años atrás que nada hacían sin primero consultar a los familiares que los miraban desde el cielo. Hasta un romance de cromañón y cromañona se acompañaba con participación directa de luz de Sol o Luna. Así obtenían ellos el pasaje para una segunda oportunidad en el Cosmos, en tanto nos, ignorantes tecnócratas de esta época rodamos en masa y a los gritos hacia una pira no encendida por el Sol.

(*) Especial para Perfil.com