sábado 29 de enero de 2022
COLUMNISTAS chile
15-01-2022 01:29
15-01-2022 01:29

Vilipendiar a la socialdemocracia

15-01-2022 01:29

Los presidentes Ricardo Lagos y Michelle Bachelet respaldaron a Gabriel Boric en la segunda vuelta de las elecciones en Chile. No tenían alternativa; el candidato perdedor, José Antonio Kast, representaba valores contrarios a los sostenidos por la coalición identificada como Concertación. El primer acto de este agrupamiento fue promover el No en el plebiscito del 5 de octubre de 1988, que terminó con el gobierno de Augusto Pinochet. Esta coalición está integrada por los partidos Socialista, Democracia Cristiana y Por la Democracia, identificados con la centroizquierda.

Patricio Alwyn y Eduardo Frei, ambos de la DC, gobernaron desde 1990 hasta 2000; Ricardo Lagos, desde marzo de 2000 hasta 2006, mientras Michelle Bachelet lo hizo en 2006/10 y 2014/18. Sebastián Piñera, centroderecha, fue el sucesor de Bachelet en dos oportunidades al imponerse en las elecciones de 2013 y 2017.

El presidente Lagos, a diferencia de Bachelet, salió a la prensa  para explicar su apoyo a Gabriel Boric, quien durante su carrera como militante universitario fue un feroz crítico de las políticas de la Concertación, denominándolas “neoliberales”, para señalar su continuidad con el modelo económico de Pinochet de conformidad con la terminología de la extrema izquierda. El presidente electo lideró las revueltas estudiantiles de 2011 y participó de la violencia de 2019, que provocó 34 muertos convertidos en mártires, forzando el acuerdo del 15 de noviembre para convocar a la Convención Constituyente. La animosidad contra la Concertación se manifestó también con el veto a la inclusión en las primarias convocadas por el Frente Amplio y el Partido Comunista.

El presidente Lagos reconoce que se hizo una caricatura “de lo ocurrido en los últimos treinta años porque entre 1990 y 2010 fueron años de ritmo de crecimiento acelerado donde fuimos capaces de reducir la pobreza y la desigualdad”, agregando que “entre 2010 y 2020 se perdió el ritmo de crecimiento y no se pudo reducir ni pobreza ni desigualdad a los ritmos de antes”. En ese texto, sostiene que las diferencias en las izquierdas son una lucha generacional donde la juventud cree que el mundo nace con ellos y agrega: “Me he sentido siempre muy orgulloso de ser socialdemócrata porque es la forma de hacer los verdaderos cambios, los que perduran”.

El planteo generacional parece ingenuo ante el peso ideológico del movimiento que desplazó a la socialdemocracia del tablero político de Chile. El mismo Lagos reconoce que los intentos de modificar el sistema institucional implican un riesgo a las bases del sistema democrático y que la violencia permitió que los líderes pensaran que “con esta revuelta se podía llegar al cielo”. La elección de la candidata del Partido Comunista a la presidencia de la Convención y el tenor de las discusiones apuntan a cambios institucionales que pondrán a prueba la estabilidad del país. Se suma la actitud complaciente ante el terrorismo en la Araucanía, que pretende dividir el país. En estos sectores, a diferencia de la socialdemocracia, el fin justifica los medios.

En un contexto de polarización ideológica es difícil entender que tanto Lagos como Bachelet hayan demorado su intervención hasta último momento sin explicitar en la primera vuelta sus apoyos a la candidata de la Concertación Yasna Provoste, que se impuso en las internas abiertas a los postulantes del PS y PR y que fue además la única mujer entre los aspirantes a la presidencia.

Tanto Ricardo Lagos como Michelle Bachelet permitieron que se vilipendiaran los logros de la Concertación, que van desde el triunfo del No hasta treinta años de progreso interrumpido. Los vencedores han golpeado más a la socialdemocracia que a la derecha porque sabían que eran los únicos votos con los cuales podrían triunfar abriendo las puertas a un futuro incierto donde solo cabe esperar la inspiración divina o los consejos del Viejo Vizcacha (Mujica) para que el país evite los desvaríos revolucionarios y retome la senda de progreso.  

¿Interrumpido o ininterrumpido?

*Diplomático.

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