sábado 21 de mayo de 2022
COLUMNISTAS estímulos
11-03-2022 23:55

Vuelta a clases

11-03-2022 23:55

Reencuentro y releo las críticas que Ricardo Piglia dirige en Teoría de la prosa a “las almas bellas del progresismo”. Me resultan, una vez más, especialmente lúcidas, especialmente precisas, incluso necesarias; lo fueron cuando las formuló, en un curso de 1995, y lo siguen siendo ahora, en el libro de 2019 donde aquellas clases se compilaron. A diferencia de las chicanitas pirotécnicas que, como toda pirotecnia, hacen ruido y llaman un poco la atención pero no tardan en desvanecerse en la nada, y a diferencia de los ataques meramente envenenados que no pasan de esa oscura satisfacción que la agresión les procura a los sacados, la discusión que plantea Piglia sigue siendo pertinente y sigue siendo interesante.

Aquel curso que dictó Piglia se centró en Juan Carlos Onetti, y más específicamente en sus novelas breves. Como todos los buenos docentes, lo que Piglia enseñaba en sus clases no era solamente su objeto (en este caso: la literatura de Onetti) sino además, y sobre todo, a través de ese objeto, toda una manera de leer, y con eso, toda una manera de pensar la literatura y disponer sus relaciones posibles. En ese punto, justamente, se concentraron las objeciones de Piglia: en los criterios con los que plantear las conexiones entre literatura y sociedad, las conexiones entre literatura y política. Tratándose de esas conexiones, y no de evasiones, sublimaciones ni torres de marfil, la discusión pasaba a ser ni más ni menos que esta: cómo pensar y cómo leer lo social y lo político en la literatura.

Ahí es donde Piglia entabla su debate con toda una vertiente de lecturas del progresismo, objetando sus redundancias, su previsibilidad, el criterio del buen sentido que la lleva a los lugares garantidos a los que se debe llegar y fatalmente se llega, sus encuadres, sus límites. En su reivindicación de la productividad de las “malas lecturas”, resuena implícito Harold Bloom en sus ásperas disputas con los estudios culturales; discusión fechada pero, al mismo tiempo, vigente en lo conceptual en más de un sentido.

Este tramo de Teoría de la prosa expone claramente un aspecto sustancial: definir desde qué posición se formulan tales críticas al progresismo, es decir, desde qué perspectiva se las enuncia, o bien, con otras palabras, y como suele decirse, por qué lado se lo pretende correr. Porque no da igual un lado que otro o que otro. Es lo contrario de los pronunciamientos difusos, algo abstractos, del hablar desde ninguna parte o desde un pretendido sentido común, que vendría a ser lo mismo.

Aquellas clases de Piglia fueron dictadas en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Uno de los espacios en los que los debates entre izquierda y progresismo se dieron y se dan de manera más elaborada, más consistente, más compleja, más estimulante.

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