martes 28 de junio de 2022
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Xi Jinping práctico

30-01-2022 00:37

El presidente Xi Jinping volvió a manifestar su compromiso con las reformas y la apertura en el discurso en el Foro Económico Mundial de Davos, donde se ha convertido en uno de los oradores preferidos por los hombres de negocios interesados en percibir las tendencias para definir sus inversiones. El discurso de Xi marcó las líneas principales de la política exterior de China, la voluntad de cooperar y el rechazo a las presiones para acelerar los cambios.

Xi expresó con realismo el derecho de China a continuar creciendo contrastando con posiciones en boga en América Latina que ponen el énfasis en la reducción del consumo, en el igualitarismo para solucionar los niveles de pobreza y limitar la explotación de los recursos naturales para preservar el medio ambiente. Todo esto envuelto en una frenética campaña sobre derechos, cupos laborales para minorías e identidad sexual. 

Xi Jinping no rehuyó el debate sobre el cambio climático. En su exposición reiteró que la cooperación y las responsabilidades no son iguales porque los niveles de desarrollo de los países son diferentes y no se les pueden pedir a todos los mismos sacrificios. Sostuvo que los desarrollados deben asumir el liderazgo para reducir las emisiones, facilitar la transferencia de tecnología, colaborar financieramente para “crear las condiciones necesarias para que los países en desarrollo puedan encarar el cambio climático y el desarrollo sustentable”.

Xi no cesa de exhibir la reducción de la pobreza como el mayor éxito de las políticas implementadas a partir de 1979, en cuyo diseño también participó su padre, Xi Zhongxun, como creador de las zonas especiales para recibir inversiones después de su rehabilitación. La disminución de la pobreza implica un aumento del consumo. Xi afirmó que “la riqueza de un país se mide por la abundancia en la cual vive su pueblo”. Xi es claro al reclamar el derecho de China de seguir creciendo para lograr el progreso individual y la prosperidad común de toda la población. A pesar del acelerado avance de las últimas décadas, China tiene un ingreso per cápita de 10 mil dólares, muy alejando de los estándares de Europa y Estados Unidos, y si bien ha logrado sacar de la pobreza a 800 millones de personas, todavía tiene una población rural con niveles de consumo inferiores a la urbana. 

En contraposición a los reiterados llamados por una mayor igualdad que se escucha a través de América Latina definiéndolo como el continente más desigual, Xi aclaró que la prosperidad común no es igualitarismo: “Primero hay que agrandar la torta y luego dividirla a través de arreglos institucionales razonables”. China, al igual que el resto de los países asiáticos, impulsó su desarrollo a través de elevadas tasas de inversión que se tradujeron en ampliación de la estructura productiva y mejoras en la infraestructura. Toda esa política se complementó con inversiones externas para elevar los índices de productividad y competir en el mercado internacional. 

Xi reiteró en Davos la prioridad del crecimiento y el bienestar de China. No recurrió a dilemas morales o frases enternecedoras sobre el futuro de la humanidad. Mientras América Latina continúe escuchando a los predicadores del apocalipsis, Asia con su pragmatismo seguirá avanzando para confirmar su centralidad en la economía global. 

*Diplomático.

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