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CóRDOBA / MERCOSUR-UNION EUROPEA
domingo 7 julio, 2019

Acuerdo histórico: el paquete de reformas y condiciones que se deben lograr para que funcione

Antes de que entre en vigencia, Argentina y Brasil deben avanzar en reformas y ordenamientos estructurales. Las cláusulas de resguardo y el desmantelamiento de subsidios que hay que negociar.

por José Busaniche

PUNTOS CRITICOS. Aún no se conoce la letra chica, que debe incluir la negociación de miles de posiciones arancelarias, cupos y plazos Foto: Cedoc

Hace poco más de una semana, se conoció el acuerdo Mercosur-Unión Europea. Fue un paso clave, tras 20 años de negociaciones. Pero está lejos de ser el último. Lo que sigue aparece tan importante como lo que se logró para definir si se logra un acuerdo comercial que motorice el desarrollo del país y que siente las bases de una competitividad que no dependa, por ejemplo, del humor de los factores que determinan la oferta y demanda del tipo de cambio o las tasas de interés. Hay un consenso entre los analistas y especialistas en negociaciones e intercambio comercial: el acuerdo puede ser una oportunidad inédita para el desarrollo del país por el mercado que abre a nuestra producción; pero sin reformas y un paquete de condiciones indispensables puede también generar muchas complicaciones.

Tras conocerse el trazo grueso del acuerdo, llovieron las opiniones que revivieron una vieja grieta: la que separa a los aperturistas y a los proteccionistas de mercados. En un mundo tan globalmente conectado lo paradójico es que esa discusión sigue vigente. Pero el proteccionismo no es solo una bandera de la izquierda o el kirchnerismo – que también trabajó por el acuerdo cuando fue gobierno-sino incluso del presidente de la economía más desarrollada del mundo, como es Trump. El eje es entonces saber negociar para aprovechar la oportunidad de vender en mercados conectados donde viven 800 millones de personas.

Más allá de la grieta. PERFIL CORDOBA dialogó con dos especialistas: Marcelo Elizondo, presidente del Capítulo Argentino de la Internacional Society for Performance Improvement, investigador y profesor del ITBA, director General de DNI Consultores y miembro del Consejo Argentino para las Relaciones internacionales. Y con Carlos Kesman, economista , investigador especializado en integración regional, docente con experiencia en comercio exterior y bloques regionales, exsubsecretario de Comercio Exterior de la Nación y exnegociador del Mercosur por Argentina. “Como cualquier decisión política tiene ventajas y costos, sin embargo, genera muchas más oportunidades que riesgos. En primer lugar, es un acuerdo más extendido de lo que se creía, prevé la desregulación del 90% del comercio bilateral. En el caso nuestro con acceso bastante veloz al mercado europeo, con reducción de aranceles al mercado y con una previsión amplia en el tiempo de diferimiento de reducción de aranceles nuestros, un promedio de 10 años. Concede a los que tienen miedo un plazo de adaptación que no es poca cosa. Si en 10 años no nos podemos adaptar estamos complicados con acuerdo o sin acuerdo”, señala Elizondo.

Para el analista, la desvinculación que mantiene la economía argentina del resto de los países explica en gran parte la baja inversión, la baja calidad competitiva, la baja competencia y la baja competitividad externa. “Hace 10 años que no crecemos. En las condiciones de hoy este acuerdo generaría noticias complicadas, por la inflación, la tasa de interés, la presión fiscal, la volatilidad cambiaria, así es difícil competir con las economías desarrolladas europeas, pero nos dan 10 años y no hay que confundir la coyuntura con la estructura”, plantea.

Kesman, por su parte, asegura que en 1991 el Mercosur generó como estrategia, consolidarse como unión aduanera –libre comercio y arancel externo común– y luego ir a una estrategia de relacionamiento externo: “Entonces, primero hay que entender que el Mercosur fue un gran éxito hasta el ´99, pero tiene un atraso de 20 años en su perfeccionamiento como zona de libre comercio y unión aduanera. Segundo, no es lo mismo negociar el Mercosur con países en desarrollo a la negociación de ahora que es con países desarrollados”. En este punto aparecen los paquetes de transformaciones y condiciones para que el acuerdo sea positivo para el país.

Paquete de transformaciones. Para Elizondo el acuerdo genera competencia, acceso a mercados, vinculación a inversiones, un salto cualitativo en el marco regulatorio. Pero para aprovechar todo eso hay que corregir la situación fiscal que tiene un gasto público infinanciable, modificar leyes tributarias, laborales y administrativas, hay mejorar la infraestructura. “Creo que el acuerdo va a funcionar como estímulo para esas transformaciones. Si nosotros no corregimos los cuatro grandes problemas: sector público, inestabilidad macro, desvinculación internacional y entramado empresarial sin estrategia internacional, vamos a estar con una economía con muy poco crecimiento. Las economías que crecen en el mundo son economías vinculadas en el comercio internacional. Y esas correcciones hay que hacerlas con o sin acuerdo”.

Kesman, en tanto, afirma que el acuerdo es un muy buen ingrediente para ordenar al Mercosur que convive con las grandes inestabilidades argentinas-brasileras. Y remarca que debe haber una coordinación de políticas macroeconómicas y de bancos centrales que hoy está muy lejos de existir.

Paquete de exigencias. Entre los múltiples aspectos que hay que negociar hay una serie de instrumentos críticos desde el punto de vista comercial y aduanero administrativo que se ponen sobre la mesa y de lo que aún poco se conoce: volúmenes y cupos de intercambios, esquemas de subsidios (ver “Subsidios: cómo se desmantelan…”) y las cláusulas de protección. Kesman explica un par de ellas: “Hay que negociar una cláusula de origen, ningún producto puede circular en el espacio del Mercosur y la Unión Europea sin ser un bien originario, tiene que cumplir requisitos de integración regional para que no lleguen productos de Asia, vía Europa. Todo acuerdo prevé órganos de control de la cláusula de origen. Pueden ser generales (en el Mercosur es 60%-40%), pero también hay cláusulas específicas para cada producto. Y hay que negociar una cláusula de salvaguardia, que es un resguardo para la entrada rápida no controlada de competencia que puede o no ser desleal. Cualquier empresario en el Mercosur o en la UE puede recurrir a esta cláusula para interponer un recurso de salvaguardia para que se pare el ingreso de un producto que entra de manera rápida en un corto tiempo”.

A estudiar. Cuando las negociaciones interbloques avancen será el tiempo de que los distintos Congresos ratifiquen el acuerdo. “Hay que estudiar miles de aspectos –plantea Kesman–. Solo en Mercosur hay 10 mil posiciones arancelarias. Estamos hablando de varios tomos. En la provincia de Córdoba, la Cacec y la Agencia ProCórdoba, la Unión Industrial y el Gobierno tienen que armar equipos, hacer bajar los acuerdos en detalle y estudiar minuciosamente para ver cómo va a afectar al interior del país. Europa tiene conflictos, pero con el euro más o menos se ha ordenado. Pero el Mercosur sigue con cosas pendientes, va a tener que acelerar su ordenamiento intrazona y Brasil y Argentina tienen que organizarse”.

Para Elizondo, “el mundo no es más estático, hay que acompañarlo con modernizaciones. Probablemente cuando la reducción arancelaria de este acuerdo entre en plena vigencia el acuerdo va a haber quedado viejo. La política tiene que hacer las correcciones y distorsiones primero, porque sino, no se puede competir. Si no lo corrigen con acuerdo o sin acuerdo nos vamos al tacho”.

Subsidios: cómo se desmantelan en Europa 
El capítulo subsidios es una condición sine qua non del acuerdo. “Tiene que ser claro el desmantelamiento de los subsidios que tienen los productores europeos. Francia y Alemania serán los más afectados. Su PAC (política agrícola común) ha sido siempre un punto de conflicto con Inglaterra. Hablamos de decenas de miles de millones de euros con que esos países subsidian a sus farmers. Y se deben comprometer a desmantelar subsidios a la exportación, pero también para los mercados domésticos”, dice Kesman. “Imagino una negociación muy compleja. Europa tiene subsidios a muchas producciones por eso hay productores vitivinícolas mendocinos preocupados por los subsidios a la producción en Europa. Habrá que prever una instancia de solución de controversias actuales y futuras”, afirma Elizondo.


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