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CóRDOBA
BAJO ESQUEMA PONZI

La estafa con criptomonedas ascendería a millones de dólares

Una denuncia destapó una red internacional con sede en Bulgaria y derivaciones en Córdoba. Son ocho los detenidos y cuatro personas están prófugas, entre ellos abogados, contadores y figuras públicas. Detalles de la maniobra que investiga el fiscal Gavier.

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MATERIAL SECUESTRADO. OneLife promocionaba la criptomoneda Onecoin y lograron captar una cantidad importante de inversores en Córdoba. | CEDOC PERFIL

Ruja Ignatova es una búlgara considerada la “la reina de la criptomoneda” y quien habría generado más de US$ 3.000 millones en estafas alrededor del mundo. Es la fundadora de la firma OneCoin, una organización que bajo el esquema Ponzi, logró convencer a inversores de más de 170 países para invertir en el universo de las criptomonedas. Ruja Ignatova está desaparecida desde el 2017.
A principios de 2019, las autoridades estadounidenses la acusaron de fraude electrónico, fraude de valores y lavado de dinero. En las últimas horas, el fiscal de delitos complejos de Córdoba, Enrique Gavier pidió la detención de Ignatova y de varias personas más. La organización tiene casa central en Bulgaria y comenzó a ramificarse por el mundo, hasta tener sus representantes en Córdoba.
Enrique Gavier dispuso la imputación y detención de 12 personas: Ignatov Konstantin, Ruja Ignatov o Ignatova, Eduardo Alejandro Taylor, José Gordo, Gustavo Adolfo Amuchástegui, Andrés Matías López, Mariana Noel López, Edgar Nicolás Moreno, Manuel Vicente Peralta Guevara, Mónica Gabriela Blasco, Daniel Cornaglia y Ricardo Beretta, por los delitos de asociación ilícita y estafa reiterada en concurso real.
Al día de hoy se encuentran prófugos en el exterior Ignatov Konstantin, Ruja Ignatov o Ignatova, Eduardo Alejandro Taylor y José Gordo.

¿Qué son las criptomonedas? Dentro de las criptomonedas tal vez la más conocida sea el Bitcoin, pero en los últimos años han proliferado las criptodivisas. Esta moneda digital o dinero digital es un medio de intercambio que permite transacciones instantáneas.
Según una descripción realizada por los especialistas María Eugenia Marano y Nicolás Gross en un artículo publicado por el CIPCE (Centro de Investigación y Prevención de La Criminalidad Económica), “las criptomonedas son transferibles, intercambiables por otras unidades de valor como pueden ser otras monedas -dólares, euros, etc-, e incluso en aquellos mercados que las acepten, pueden ser cambiadas por bienes y servicios. Dentro de las ventajas reconocidas se encuentran el bajo costo-muy inferior al de los bancos-, la seguridad y la velocidad de su transferencia. Su principal desventaja es que en sí no representa el valor real de ninguna economía, y necesariamente depende de la confianza que sus tenedores tengan de poder, en cualquier momento, salirse de la criptomoneda. Por otro lado, permiten ocultar la identidad del verdadero propietario de las criptomonedas, ya que las mismas se almacenan en una ‘billetera virtual’ perteneciente a un usuario registrado a quien no se le exige a priori, ningún dato”.
Según la publicación, en la Argentina las divisas digitales no son consideradas moneda, dado que no cumplen con los recaudos exigidos por el Banco Central de la República Argentina. Es decir, están fuera de cualquier tipo de regulación financiera y bancaria

La estafa en Córdoba. Según pudo reconstruir hasta el momento el fiscal Enrique Gavier, esta organización con sede central en Bulgaria y dedicada al criptodelito comenzó a tener ramificaciones a lo largo del mundo. La promesa de invertir en monedas virtuales a cambio de ganancias millonarias comenzó a seducir a mucha gente. La supuesta firma OneLife promocionaba la criptomoneda OneCoin y lograron captar una cantidad importante de inversores en Córdoba y el monto de la estafa sería millonaria.
La tarea de seducción comenzaba con la invitación para ser parte de este emprendimiento. Pero antes de convertirse en inversor, había toda una tarea previa para captar la confianza de las potenciales víctimas de la estafa.
La puesta en escena consistía en aparatosas y lujosas reuniones, congresos, charlas, cenas y mega eventos que se realizaban en Córdoba, Buenos Aires, San Luis y hasta en Río de Janeiro, con la intención de demostrar solvencia con bienes y empresas. Quienes promocionaban este producto, la criptomoneda OneCoin, hacían un trabajo refinado de atracción para lograr credibilidad y atrapar inversionistas.
Un ejemplo de ese trabajo de captación se desarrolló en un encuentro en Buenos Aires en el que explicaban las bondades del producto, allí habían asistido cientos de futuros inversores.
Uno de los referentes de OneCoin en Córdoba se hizo cargo de pagar una cuantiosa cena en Puerto Madero para todos los asistentes. El objetivo era que la gente fuera creyendo que el emprendimiento era real y tenía sustento. En Córdoba las reuniones se hacían en el Hotel de La Cañada y en el Sheraton.
La estimación es que los estafados a nivel local son cientos de personas. Pero quien motorizó la primera denuncia y a partir de allí la investigación en junio de este año es un inversor cordobés que llegó a destinar 70 mil dólares en el negocio, con la esperanza que el 8 enero del 2019 esa criptomoneda que había adquirido llegaría a tener una cotización muy superior en el mercado de valores de Hong kong. Luego se demostró que esa supuesta cotización nunca existió, es decir, esa moneda digital nunca nació.
Todo el ardid iba direccionado en atraerlos bajo el argumento de realizar una inversión de bajo costo, para luego ganar el triple. Así conquistaron la confianza de quienes entregaron dinero y fueron estafados.
“Los mismos trucos de siempre disfrazados de alta tecnología” asegura uno de los investigadores de esta causa.
Antes de llegar a presentarse en los tribunales, el denunciante hizo mediante sus abogados Pedro Despouy Santoro y Eduardo Capdevila, un requerimiento a los responsables de OneLife para que rindieran cuenta de las inversiones y para que le devolvieran el dinero. Después de ese pedido, los referentes en Córdoba de la empresa desaparecieron.
Ante la desconfianza, que cada vez se hacía más evidente, entre los inversores y la pérdida de fuerza de OneCoin, el denunciante empezó a advertir que los responsables de la firma habían comenzado a desarmar esa estructura y le estaban renovando el nombre con una nueva firma llamada SevenCoin. Ahora lo que ofrecían eran criptomonedas ecológicas. Pero con el detalle de que tanto los de OneCoin como ahora los de SevenCoin, eran los mismos protagonistas.
Ante toda esta situación, el damnificado presentó la denuncia el 30 de junio de este año.
Según la reconstrucción que pudieron hacer los investigadores y la fiscalía a cargo del fiscal Enrique Gavier, en cuanto a la jerarquía de responsabilidades de los imputados y detenidos en Córdoba, se pudo establecer que Eduardo Alejandro Taylor, una de las caras visibles en Argentina de OneCoin, y el contador Gustavo Amuchástegui serían los jefes de la organización. En una línea por debajo estarían Andrés Matías López, y el conocido locutor local Edgar Moreno.
El Fiscal comenzará con el análisis de todas las pruebas que fueron secuestradas en los allanamientos y a partir de ahí podrán tener más claridad en cuanto a los roles de todos los detenidos e imputados.
La investigación apunta no solo a determinar los roles sino también a poder comprobar el destino del dinero que depositaron los inversores y que nunca pudieron recuperar. Una de las hipótesis más firmes, es que los imputados y detenidos en la causa realizaban inversiones inmobiliarias en Panamá.

La gacetilla de la admisión. En su momento, desde OneCoin emitieron una gacetilla de prensa en la cual admitían estas inversiones: “Empresarios cordobeses tenedores de la criptomoneda OneCoin adquieren propiedades en Panamá por US$ 15 millones”. La revolución de las criptomonedas llegó para quedarse. Y vaya si lo entendieron empresarios cordobeses tenedores de la moneda OneCoin, que luego de adquirirlas a través de la compra de paquetes de Educación Financiera y de aprender a minarlas, decidieron diversificar sus inversiones, incursionando en el mercado inmobiliario.
“Cumplimos con todos los pasos lógicos para hacernos de la mayor cantidad de monedas y considerábamos que era el momento de poder utilizarlas. Nos pusimos a investigar dónde aceptaban como medio de pago nuestra moneda digital y resultó que en Panamá podíamos hacerlo. Allí vimos distintos emprendimientos de casas y departamentos, llegando a adquirir 52 propiedades por un valor de US$ 15 millones, pagados en un 95% con OneCoins”, explica Gustavo Amuchástegui, asesor de empresas en Córdoba y con experiencia en desarrollos inmobiliarios, la voz cantante de este importante grupo de emprendedores locales.
Amuchastegui es uno de los imputados y detenidos en la causa. Aunque aún no se pueda calcular de manera exacta, la estimación es que la estafa en Córdoba estaría valuada en millones de dólares.