Perfil
CóRDOBA
CRISTINA BOIXADÓS

"La fotografía siempre me disparó algo"

La doctora en Historia recibió en noviembre pasado un reconocimiento especial en el marco de una premiación que realizó la Legislatura a fotógrafos, por su labor y trayectoria. Boixadós, quien centra su trabajo en la historia urbana y la fotografía en Córdoba, recientemente lanzó un sitio web que busca dar cuenta de los principios de la fotografía en la provincia.

Cristina Boixados
LIBROS. La docente universitaria Cristina Boixadós cuenta con más de una docena de libros publicados, entre propios y en colaboración con otros autores. | Fino Pizarro

Cristina Boixadós se ha desempeñado como docente universitaria desde 1989, principalmente en materias de la carrera de Cine y TV de la Facultad de Artes (UNC).

Entre sus tantas actividades, trabajó también en el Centro de Documentación Audiovisual (CDA), hizo colaboraciones mensuales en La Voz del Interior, donde contaba historias a partir de distintas fotografías y sus trabajos se han expuesto en el Museo Virrey Liniers y el Palacio Dionisi, entre otros.

Actualmente jubilada y sin obligaciones académicas, sigue abocada a rescatar fotografías que colaboren a engrosar el acervo cordobés. Además, trabaja en ‘Enfocados’, un proyecto vivo en búsqueda constante de nuevos materiales.

—¿Esperabas el reconocimiento que te hicieron en la Legislatura?
—No. Fue una sorpresa que me dio Daniel Cáceres (fotoperiodista). Me llamó porque iban a hacerles un homenaje a los fotógrafos en la Legislatura y me dijo que había pensado en mí, porque había visto algunos de mis trabajos. Yo me estaba yendo al Festival de Cine de Mar del Plata pero finalmente se postergó y pude ir a recibir el reconocimiento. Fue emocionante porque yo venía pidiendo apoyo a Cultura, cuando estaba Nora Bedano, para mi proyecto ‘Enfocados’, pero no había tenido suerte.

—¿De qué se trata el proyecto?
—En 2013 tomamos un café con Aníbal Mangoni (creador del Centro de Estudios Fotográficos de Córdoba); él venía de distintos lugares del mundo viendo cómo rescataban la historia de la fotografía en museos y exposiciones. Yo estaba haciendo el libro de (Jorge) Pilcher, me preguntó si tenía ganas de hacer algo y me tiró la idea de una página web. Y en 2015, con Leandro Ruiz, un colaborador que estaba también en el Centro de Documentación Audiovisual y era fotógrafo, empezamos a pensar cómo sistematizar la cantidad de información que teníamos. Yo tenía mucho material desde 1996, cuando desde el CDA colaboramos en la organización y ponencias para unas jornadas sobre conservación de la fotografía, junto con la biblioteca Mayor y el Centro Regional de Obras en Papel. Ese fue el puntapié. Cuando llegó la hora de sistematizar esta página había que poner en orden mucho material pero yo tenía que terminar el libro de Pilcher (NdelE: se trata de ‘Imágenes de Córdoba, Fotografías de Jorge B. Pilcher 1870-1890’) y la web quedó un poco rezagada. Así que en noviembre de 2019 la retomé, ya sin Leandro y sin el programador; empecé a trabajar con Beatriz Barbosa y con Magdalena Ochoa en lo que fue un gran esfuerzo de sistematización e investigación.

—¿Qué se puede ver en la página?
—Los primeros recortes de diarios que tengo son de 1850, que serían los inicios de la fotografía en Córdoba, cuando llegan fotógrafos itinerantes. Entonces organicé los materiales dividiéndolos cada 20 años, menos el último período, que tomé del ‘30 al ‘40 porque además la técnica va cambiando: si el daguerrotipo, el ambrotipo y el ferrotipo predominan en un primer momento, eso luego se deja de usar para darle paso a la albúmina. Luego, fotógrafos como Pilcher, por ejemplo, tienen predominio en los ‘70, en los ‘90 predomina Félix Tey y ya para 1910 hay muchos fotógrafos en Córdoba.

—¿Abarca solamente la ciudad?
—Provincia y ciudad. Por supuesto que de la ciudad tengo mucha más información porque era más fácil conseguir materiales y además los primeros fotógrafos llegan acá, no van a los pueblitos. Pero después se empieza a ver cómo se va abriendo este oficio. 

—¿Y cómo está pensada?
—La pensamos en cinco períodos que hablan del contexto político-social y hay además una guía de fotógrafos: quiénes trabajaron en ese período, en qué ciudad o qué pueblo. En los pueblos ya a partir de 1910, con fotógrafos propios. Cada capítulo tiene un contexto, habla del uso de la fotografía, cómo va cambiando, cómo se va haciendo más social, más democrática. Aparecen las primeras fotos de comunión, de casamiento, de diversiones, el amateur. 

—¿De dónde te viene esta pasión por la fotografía?
—La fotografía siempre me disparó algo. Un primer maestro fue ‘Pancho’ Colombo. Yo lo veía pasar por la calle Trejo, pasaba sonriendo, sacando fotos y pensaba que él veía lo que nadie ve. Yo soy historiadora, con una tesis de doctorado que es puro escrito. El libro ‘Las tramas de una ciudad’ tiene cuatro o cinco fotos de Pilcher casualmente, sin saber que luego yo iba a investigarlo. Pero es un trabajo de fuentes escritas donde hablo de la conformación de Córdoba como ciudad a fines del siglo 19, cuando Córdoba se transforma entre la modernización y la amplitud física de la trama urbana. En ese libro investigué quiénes fueron los urbanizadores  y qué relación tenían con el poder político y económico porque todo lo que hoy conocemos ya funcionaba así en esa época. Revisé 8.000 escrituras de compra-venta de tierra urbana de entre 1830 y 1890. Y las sistematizamos en fichas porque no existían las computadoras. Pero 1994 fue muy importante para mis inicios en el mundo de la fotografía.

—¿Por qué?
—Yo me desempeñaba como jefa de Trabajos Prácticos en una cátedra de cine y Canal 10 quería hacer una remodelación de su infraestructura edilicia; querían usar el espacio del archivo pero no querían tirar nada de lo que había. Tenían una habitación llena de latas puestas en anaqueles con noticias de las décadas de 1960 y 1970 en 16 milímetros, noticias de Buenos Aires e internacionales. Entonces, los SRT le piden a tres carreras que eleven proyectos para ver cuál podía hacerse cargo de esta custodia, que venía con el agregado de limpieza, catalogación y base de datos. Y nos lo dieron a los de Cine. En ese momento, además, me autorizaron a llevarme unos paquetes, muy pesados, que sabíamos que eran placas de vidrio. Rescatamos 8.600 placas. Me llevé lo fílmico, pero también lo fotográfico. Estuve casi cinco años trabajando por lo fílmico porque todos los meses había que dar un informe a los SRT de lo que se hacía y lo fotográfico quedó un poco relegado. Pero ahí me fui metiendo más en la fotografía. Y flashé con la fotografía antigua.

—¿Cómo inician tus procesos de búsqueda e investigación?
—Con el libro de Novello (NdelE: Fragmentos de una historia Córdoba 1920-1955. Fotografías periodísticas de la colección Antonio Novello) no era la ciudad que yo había dado vuelta en papeles y documentos, pero era la foto que me estaba llamando. Tenía que dar a luz, aunque fueran 100 de esas 8.600 placas que tenía y que dieran cuenta de quién era Novello. Entonces me sumergí en la Córdoba que él caminaba. El libro ‘El cauce viejo de la Cañada’ (Fotografías 1885-1945) surgió porque un arquitecto había visto en el libro de Novello la Cañada vieja y me llamó. Yo estaba en ese momento relacionada con un señor que tenía 27 fotos pequeñas de Tristán Narvaja, un político radical de la época, que se ocupó de sacar fotos antes que hicieran los paredones de la Cañada. Hablé con la Fundación Banco de Alimentos, ellos lo imprimieron y el libro salió en cinco meses.

—O sea que una investigación te va llevando a la próxima...
—Sí. Por ejemplo, estuve tres años procesando el ‘Córdoba Fotografiada’, donde hay 200 fotos con las que voy espacializando la Córdoba dividida en cuadrantes. Ahí apareció el primer álbum de Pilcher. Y con esas fotos, más otras que fui acumulando, pude hacerlo. Me pasé tres años haciendo ese libro. Lo fui a ver a Diego Tatián, porque se inauguraba la editorial de la Universidad; pero la duda era a quién iba a interesarle la Córdoba de antes. Hicimos una tirada muy pequeña y al año estaba todo vendido. E hicimos una segunda edición, fue el libro más vendido de la editorial.

—¿Cómo cerrás el año y cuáles son tus planes para el que viene? 
—En abril me fui a París con una colección que tiene mi hermana; es de un tío abuelo nuestro, Adolfo Rovelli, que tiene 4.000 esteroscopías de todo el mundo, así que podría decirte que recorrí París con él. Actualmente tenemos en exposición en la Galería Le Dureau (Independencia 180) unas 200 esteroscopías suyas de Argentina, París, Roma, España y Portugal. Y a mediano plazo se viene una exposición itinerante en el Ticino (Suiza) y después un libro de Rovelli.