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CóRDOBA
HISTORIAS ASOMBROSAS DE CÓRDOBA

La marquesa que donó la estancia más valiosa de Argentina para hacer una escuela

19-9-2021-Lanvers
. | CEDOC PERFIL

Su esposo había nacido en el Paraje Dolores, cerca de San Esteban, al norte del Valle de Punilla, y era un hombre que no tenía estudios pero sí una mente brillante para los negocios. Transformó un pequeño almacén en un fortín en Achiras, cerca de Río Cuarto, en un enorme emporio económico.

Fue intendente de esa ciudad y gobernador de Córdoba. Se casó en París con Adelia María Harilaos, a quien superaba en 30 años. Vivían entre Buenos Aires, en el palacio Olmos (o Casey), la mansión palaciega de media manzana de avenida Alvear y Rodríguez Peña, y también en la Estancia El Durazno, a 28 kilómetros al sudeste de Río Cuarto.

Cuando Ambrosio Olmos muere de forma abrupta y algo misteriosa de cáncer de estómago, ella fue internada en una clínica de París por algunos familiares, con un cuadro de aparente demencia, durante un año entero.

Extrañamente, en forma algo milagrosa, pasado este tiempo, Adelia María, transformada en la mujer más rica de la Argentina de todo el siglo 20, fue revisada nuevamente por los médicos a pedido de otros familiares. Y, para sorpresa de todos, recuperó totalmente su cordura, en un caso médico pocas veces visto. Y nunca explicado del todo.

Heredera de un imperio a sus 41 años, bellísima, dueña de un increíble palacio francés en esa estancia con una gran iglesia de estilo neogótico, una enorme y lujosa pileta, salones de té, un lago artificial, usina eléctrica, invernadero, un zoológico e instalaciones agropecuarias de última tecnología como pocas otras propiedades tenían, decidió donarlo todo.

Tenía 60 propiedades y 300.000 hectáreas en las mejores tierras del país y, por eso, quizás también del mundo.

A lo largo de su vida fue vendiendo y donando a diversas obras de caridad esos campos y el 80% del total de sus propiedades. Le donó el palacio González Anchorena, que compró en la esquina de Alvear y Montevideo, en barrio Norte, a la Iglesia para que fuera la Nunciatura Papal.

En su grandiosa estancia, el mayordomo general, inglés, era el padre del muchacho cordobés Edgard Andrew, que murió en el Titanic tras entregarle su salvavidas a una joven, en una historia que algunos creen inspiró la película Titanic, con Leonardo Di Caprio.

Cuando falleció, a los 84 años, entregó 5.000 hectáreas de El Durazno con su palacio y todo lo que en él había a los Salesianos, para que usaran todo el establecimiento como escuela agrotécnica para 220 chicos pupilos, a quienes en un principio no se les cobraba, aunque en la actualidad sí se cobra una cuota accesible.

Hoy, considerada una de las llamadas Siete Maravillas de Córdoba, es una estancia modelo que produce quesos y dulce de leche con crema, premiados por su labor y calidad en muchos concursos.

Ella fue nombrada Marquesa Pontificia y fue la mujer más caritativa en la historia de Sudamérica, pese a que ninguna calle, avenida o monumento la recuerde. ¿Lo insólito de su caso? Que la gigantesca fortuna donada haya llegado y sea disfrutada, a 70 años de su muerte, por esos a los que se la legó: los hijos de trabajadores de campos de la zona, en vez de perderse en algún bolsillo travieso.

Sin dudas, la conocida honestidad de los Salesianos debe haber sido fundamental para obrar esta especie de milagro…

(*) Autor de cinco novelas históricas betsellers llamadas saga África.