En la nota de la semana pasada vimos que el pronunciamiento de la Selección Nacional sobre Malvinas y la coyuntura pos–Mundial de fútbol 2026 dejaron al presidente Javier Milei en “off side” respecto a los temas que movilizaron a los argentinos en la última semana del evento deportivo. Las mediciones posteriores confirmaron la espiral ascendente del clima de opinión en las siguientes semanas: la última encuesta de CEOP Latam reportó casi 84% de acuerdo con el gesto de los jugadores de desplegar esa reivindicación, vs apenas 15,2% en contrario. El saldo favorable es de casi 69 puntos porcentuales (pp).
Según el mismo estudio, apenas 31,4% de los electores cree que al presidente Milei le importa recuperar las Malvinas (20,7% de mucho + 10,7% de algo), vs 66,2% que piensa que le importa poco (12%) o (nada 54,2%). El saldo desfavorable al gobierno es de casi -35 pp, y la negatividad duplica a la positividad.
Los datos se inscriben en un contexto más amplio, que incluye la declarada admiración de Milei por Margaret Tatcher y su planteo de negociación con Inglaterra condicionado a la aceptación de los kelpers, entre otras cuestiones. Así, el discurso oficial quedó a contrapelo del sentir mayoritario de la opinión pública por la causa Malvinas y el apoyo al gesto de la Selección. Consistente con eso, la conversación digital en las 48 horas posteriores a la victoria sobre Inglaterra vinculadas al Presidente y Malvinas arrojó un 66,7% en torno a sus declaraciones luego del triunfo, según la consultora Ad Hoc.
Así, todas las mediciones recientes coinciden en un punto: el “efecto Mundial” dejó al Presidente en off-side, a contramano del clima de opinión dominante, lo que impregnó el debate sobre la ley de tierras y el polémico capítulo que flexibilizaba la venta a extranjeros. Según Reporte Digital, la iniciativa generó un rechazo dominante, con un índice de sentimiento neto global de -48,5.
Esa negatividad también tiene que ver con la “batalla cultural” que el Gobierno perdió en este debate. Como expresó el consultor Lucas Romero: “En términos de encuadres, el Gobierno pasó de querer aparecer presentando una ley para proteger la propiedad privada y promover así la inversión privada, a aparecer impulsando una ley de entrega de tierras y recursos nacionales a extranjeros. La derrota comunicacional es total”.
La misma pérdida del encuadre oficial fue confirmada por el informe de QSocial, que puso de manifiesto la mayor eficiencia discursiva de la etiqueta “extranjerización”. El estudio de QSocial profundiza además en la articulación entre los conceptos Mundial/Selección/Fútbol con la soberanía territorial, con Malvinas como puente de la conversación.
Así, la dinámica resultante generó una asimetría digital desfavorable al oficialismo: 70,2% de rechazo explícito a la reforma, vs casi 1% defensa del proyecto. En síntesis, el gobierno no tomó nota del cambio de humor popular desde la exhibición del mensaje “Las Malvinas son argentinas”, subestimó la espiral ascendente de opinión que se generó ahí y escaló en estos días con el debate parlamentario por la ley de tierras.
*analista de opinión pública y mercado
@berranorman