sábado 26 de noviembre de 2022

Niños que saltean comidas: cuáles son las consecuencias que pueden padecer

Profesionales de diversas ramas de la salud analizan el impacto que el flagelo de la alimentación deficiente puede tener en los más chicos, en el corto y mediano plazo. Retrasos en el desarrollo, enfermedades autoinmunes y problemas en la psiquis, son solo algunas de las consecuencias. “Estamos criando niños ‘rotos’ emocionalmente”, alertan los especialistas.

30-10-2022 00:50

Un relevamiento nacional elaborado por el Centro de Almaceneros de Córdoba refleja con dureza el impacto que tiene la inflación en la mesa de los argentinos, al punto que en los últimos meses ha comprometido seriamente el derecho humano de alimentarse.

El informe presenta una reseña de los últimos años sobre este tema y apunta que entre 2014 y 2015 hubo un corrimiento a segundas y terceras marcas; entre 2016 y 2017 se cambiaron alimentos proteicos por hidratos de carbono; y desde 2021 hasta la actualidad se pasó a una realidad más desgarradora: la disminución de ingestas diarias, principalmente en el segmento de menores de edad.

El estudio detalla, además, que el aumento descontrolado de los precios generó que cada vez más menores sean los perjudicados, principalmente aquellos ubicados en los sectores con ingresos familiares de hasta $ 120.000. Pero eso no es todo. Además de que la cantidad de ingestas disminuyó drásticamente, la calidad nutricional de las mismas también se vio deteriorada, con dietas que incluyen escaza cantidad y calidad de carnes, verduras o lácteos, y abundan en productos como arroz, fideos o polenta.

¿Qué impacto puede tener esta situación en el futuro? Para responder esta pregunta, PERFIL CÓRDOBA convocó a especialistas de diversas ramas, quienes analizaron esta grave situación que se vive en la actualidad y anticiparon qué consecuencias podrían notarse en el corto y mediano plazo.

El doctor Héctor Pedicino, director de la Región Centro Cuyo de la Sociedad Argentina de Pediatría, consideró que el impacto es multidimensional. “El aspecto nutricional es la base de la vida. Si tenés todos los nutrientes podés desarrollar todo tu potencial. Saltearse comidas implica que ese niño puede tener riesgo de otras patologías, como la desnutrición y enfermedades que van de la mano, entre ellas enfermedades infecciosas o inmunológicas. Si un niño no se nutre durante los dos primeros años de vida, su potencial intelectual está seriamente en riesgo. La nutrición en los primeros años es el sustento psicosocial en que se apoyará el niño”, indicó. Y agregó: “No comer va a tener impacto en su peso, su talla y en la posibilidad de desarrollar enfermedades. También en el desarrollo de sus habilidades psicológicas, afectivas e intelectuales. Hay mucha demostración empírica y una infinidad de estudios al respecto, los cuales relacionan el bajo riesgo escolar asociado a deficiencias nutricionales”.

En la misma línea se expresó Gerardo Gasparutti, director de la Licenciatura en Nutrición de la Universidad Siglo 21, quien aseguró que es muy preocupante el hecho de que un niño no pueda completar su esquema diario de ingestas y que esto va a repercutir en su futuro. “Los primeros famosos mil días, que son los primeros tres años del bebé, son cruciales para que ese niño logre el mejor desarrollo a lo largo de su vida. Es algo que comienza en la panza de la madre y es fundamental que el niño se alimente correctamente en esa etapa”, remarcó.

Baja la calidad nutricional. Gasparutti explicó que en la actualidad hay muchos estudios de economía familiar que van de la mano con el relevamiento de Almaceneros, los cuales son muy preocupantes. “Por la situación económica, cada vez más niños están consumiendo alimentos de baja calidad nutricional cuando lo que necesitan es un adecuado aporte de proteínas, vitaminas y minerales, entre los que se incluyen huevo, leche y carne; o productos ricos en vitaminas como legumbres, frutas y verdura. En estas familias si hay muy poco dinero disponible para alimentos, seguramente adquieran lo más barato que son azúcares refinados, grasas y harinas, los cuales brindan un aporte de caloría pero de baja calidad. Ese niño no está consumiendo los micros y macros nutrientes que necesita. Puede ser que un chico tenga la apariencia de un niño sano (inclusive un tanto excedido de peso) pero si se le practica un análisis de sangre, seguramente muestra un montón de valores por debajo de lo recomendado”.

Respecto al impacto de este déficit nutricional, el profesional explicó que “esos resultados se terminan traduciendo en una población con exceso de peso, pero con déficit vitamínico, mineral y de micronutrientes, lo cual puede desencadenar en un montón de enfermedades como osteoporosis, problemas en el normal desarrollo cognitivo y enfermedades cardiovasculares, entre otras”.

 Gasparutti llamó también a brindar “educación nutricional” en estos tiempos de crisis como modo de reducir el impacto de los vaivenes económicos. “Con poca plata la persona puede alimentarse mejor, pero falta educación alimentaria, la cual es imprescindible. Existen carbohidratos que vienen de cereales o legumbres que son de una calidad nutritiva superior a muchos alimentos y que muchas veces no se consumen por una cuestión de educación alimentaria nutricional. Faltan políticas públicas y trabajar en ámbitos docentes para poder educar que con lo mucho o poco que uno tenga puede alimentarse mejor”, cerró el especialista en nutrición.

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“Estamos criando chicos a los que les cuesta mirar a los ojos”

Georgina Tavella, titular de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia de la Provincia de Córdoba (Senaf), convive de manera permanente con situaciones familiares llenas de crudeza y privaciones, por lo cual el informe elaborado por el Centro de Almaceneros no le resulta ninguna novedad. Tavella no oculta el dolor que le genera esta situación ni su preocupación por las consecuencias que puede tener la falta de alimentos en el futuro de los menores. “Es algo terrible que los chicos se salteen comidas. Las consecuencias se ven en el desarrollo de niños y niñas”, expresó.

La titular de la Senaf consideró que al analizar el informe se debe tener en cuenta que la pobreza en la alimentación no es una situación única, sino que de la mano de este flagelo aparecen otras situaciones. “Cuando falta el alimento también se vulneran otros derechos, como el de la salud y el de la construcción del psiquismo. Estamos viendo chicos ‘rotos’. Chicos a los que les cuesta mirarse a los ojos, con falta de estimulación. Chicos en los que los indicadores de crecimiento no se condicen con los propios de su edad. Son niños y niñas a los que les falta alimento emocional, porque en definitiva la comida hace también a la felicidad, lo cual se ve reflejado en el semblante de los niños”, describió.

Tavella comentó que en la secretaría les toca ver los extremos de las vulneraciones de derechos y reconoció que en el último tiempo es más difícil encontrar hogares de acogimiento. “Antes era más fácil encontrar entornos donde reinsertar a estos niños lo que genera que deban vivir en dispositivos de nuestra secretaría durante mucho tiempo”.

“¿Qué infancia estamos construyendo? Estamos construyendo infancias inseguras, desde una inseguridad interna. Son infancias que pueden ser más violentas, pero esto es plena responsabilidad de los adultos. Va a ser una sociedad mucho más difícil de revertir. Hay más peleas entre vecinos al pedir comida, peleas entre padres, y también vemos adultos mucho más amargados. Adultos que antes no debían pedir, personas que no tenían que ir con el tupper al comedor del barrio y eso se transmite a los niños. La construcción del psiquismo y de la niñez es cada vez más difícil y debemos visibilizar esta problemática”, cerró Tavella.

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