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CORONAVIRUS / Manipulación del COVID-19
lunes 1 junio, 2020

Coronavirus | La sinfonía pandémica

Cómo llegamos a esta situación y cómo salir de ella para recuperar la libertad

Trabajos científicos Foto: Cedoc
lunes 1 junio, 2020

Para la declaración mundial de pandemia fue necesaria una composición maquiavélica, una serie coordinada de movimientos a lo largo del mundo y sostenidas en el tiempo. Una obra perfectamente concebida por actores inescrupulosos que tuvieron una participación fundamental en cada uno de los pasos de esta industria sanitaria, que promueve la enfermedad y la muerte.

Estamos frente a una fábrica que inventa y distribuye pandemias por el planeta. Cabe preguntarse quiénes son los fabricantes fundamentales de este bioterrorismo atroz; quiénes financian a cada una de las partes involucradas en este diabólico desarrollo orquestal, quién fue el director principal de esta banda que atenta contra la vida y la salud de todos los pueblos.

El doctor Luc Montagnier, virólogo y científico de renombre internacional, premio Nobel de medicina, ha declarado que el virus fue diseñado en laboratorios y manipulado por expertos en biología molecular, que al virus corona se le han agregado insertos del virus VIH. Esto debe ser investigado con urgencia para comprobar las responsabilidades y llevar al banquillo de los acusados a quienes participaron de este macabro delito de lesa humanidad.

Los médicos del mundo recibieron recomendaciones confusas, de un filósofo a cargo de la dirección de la OMS. Se difundieron protocolos diagnósticos y terapéuticos erróneos, lo que aumentó la letalidad de la enfermedad. Un cuento chino, basado en la experiencia de tres autopsias, usado para distraer y confundir la mirada médica de todos los países miembros. La dura experiencia italiana permitió poner en evidencia tal desatino ya que comprobaron la ineficacia de la aplicación de las recomendaciones de la OMS. Realizaron una serie mayor de autopsias y comprobaron fenómenos patológicos orgánicos que no habían sido estudiados con anterioridad.

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Para el diagnóstico se utiliza, en primera instancia, un test de laboratorio, con técnica de PCR (Reacción en Cadena de Polimerasa) que mediante hisopados de muestras nasofaríngeas, detectan la presencia de material genético viral en el sitio de muestra, pero esto no implica que habrá progresión a enfermedad. No se puede establecer una asociación mórbida segura entre este primer test y la COVID-19. También hay que resaltar los resultados falsos positivos que toda prueba arroja.

En la nueva definición de pandemia de la OMS, de mayo del 2009, se dejó de lado la variable mortalidad. Con anterioridad, "pandemia" se definía como una infección producida por un agente infeccioso, que afecte simultáneamente a varios países en diferentes continentes, con una mortalidad significativa y en relación a la población infectada.

De este modo se pasó la vigilancia epidemiológica de la fase clínica a pre- clínica. De lo patológico a lo pre-patológico y se puso bajo sospecha a la población sana, llamándoles enfermos asintomáticos y “supuestos portadores” , generando desde culpa hasta criminalización por los posibles contagios que pudieran llegar a ocasionar. Un cambio de sensibilidad (nivel de alarma), de afinación y tono en la tradicional vigilancia epidemiológica, para llevarla a un plano neurótico, paranoico y cuasi adivinatorio. La vigilancia y control de sanos. Con esta nueva definición se puede declarar hasta una pandemia de resfríos o estornudos.

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Es decir, se cambió la definición y con ello, el paradigma. Se des-jerarquizó a la  clínica médica para definir el caso con un test nasofaríngeo y una noción de foco epidémico. Se hace suficiente  la información de contagios,  pasando a ser un tema menor el grado de afección.

Finalmente, como integrantes necesarios de esta sinfonía pandémica mundial tenemos la participación ensamblada, solapada e interdependiente de la prensa y la política en una especie de grupo operativo que actúa antidemocráticamente sin consulta a los demás poderes del estado: La Poliprensa sanitaria que ejecuta las notas finales de este concierto a través de los DNU.

Este grupo sanitario mediático, es la línea de trompetas, que lo define todo en un canal de televisión, con un show montado que se repite todos los días con los mismos intérpretes, donde es lícito aterrorizar a la población.

Estamos frente a una situación confusa, poco clara, que solo puede despejar dudas si nos revelan los números y nos expliquen qué representan en realidad.

Hagamos unas preguntas simples: ¿Cómo se definen los casos en la Argentina? ¿Con o sin manifestación clínica? Las personas sanas, sin clínica, que se hicieron un primer test y le da positivo, ¿son un caso? Pregunto, porque el gobierno no lo aclara. Si alguien sabe, por favor, que lo comunique. La respuesta a estos interrogantes son fundamentales porque a partir de allí se construyen las bases estadísticas para la evaluación de la auto denominada pandemia. Los números no pueden ser analizados en absoluto, sino que son relativos a un contexto. Antes de pasar a analizar las tasas de morbimortalidad, tenemos que ver cómo se obtienen estos datos porque si no, nos pueden vender gato por liebre.

Han cambiado la sensibilidad y especificidad del sistema de vigilancia epidemiológica, con lo cual han modificaron el instrumento de lectura y monitoreo de la Covid-19 y de otras infecciones en el futuro. Se cambió la tónica del instrumento de observación y escucha de las poblaciones. Estamos frente a una situación confusa, poco clara, que solo puede despejar dudas si nos revelan los números y nos expliquen qué representan en realidad.

Tenemos que desarticular todas las partes de esta mátrix llamada Coronavirus, en la que fuimos sometidos, para empezar a ver con claridad una salida que permita restablecer los derechos constitucionales.

Si aplicáramos el mismo paradigma para otras enfermedades prevalentes, entraríamos en una espiral delirante, terminaríamos convirtiendo al planeta en un gran quirófano de supuesta esterilidad, algo incompatible con la vida.

Tenemos que desarticular todas las partes de esta mátrix llamada Coronavirus, en la que fuimos perversamente sometidos, para empezar a ver con claridad una salida que permita restablecer los derechos constitucionales. Esa anhelada libertad por la que lucharon nuestros próceres.


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