El vuelo del Plus Ultra constituye uno de los capítulos más gloriosos de la aeronáutica internacional y un símbolo de la audacia humana a principios del siglo XX. El 22 de enero de 1926, el hidroavión Dornier Wal despegó desde Palos de la Frontera, en España, con el ambicioso objetivo de alcanzar Buenos Aires, emulando la ruta transatlántica pero a través de los cielos.
Madame de Perichon: la espía "Perichona" que escandalizó y sedujo a la Buenos Aires colonial
La tripulación estaba liderada por el comandante Ramón Franco, hermano del futuro dictador, junto al capitán Julio Ruiz de Alda, el teniente de navío Juan Manuel Durán y el mecánico Pablo Rada. El equipo se enfrentaba a una tecnología aún experimental para trayectos tan extensos, donde la navegación dependía de instrumentos rudimentarios y del avistamiento de astros en la inmensidad oceánica.

El hidroavión, equipado con dos potentes motores de 450 caballos de fuerza, realizó escalas estratégicas en las Islas Canarias, Cabo Verde, Pernambuco, Río de Janeiro y Montevideo. Cada etapa representaba un desafío logístico y físico extremo, ya que la aeronave debía acuatizar y despegar cargada de combustible en condiciones marítimas a veces impredecibles.
Siete etapas sobre el océano y el recibimiento apoteósico en la Costanera
La etapa más crítica del viaje fue el cruce del Atlántico Sur, entre Porto Praia y Pernambuco, un tramo de más de 2.300 kilómetros que el Plus Ultra cubrió en dieciocho horas de vuelo ininterrumpido. Durante este trayecto, la tripulación debió gestionar el peso de la carga y la orientación precisa para no desviarse hacia zonas de tormentas tropicales.
El 10 de febrero de 1926, tras recorrer un total de 10.270 kilómetros en siete etapas, el hidroavión sobrevoló finalmente la ciudad de Buenos Aires. El recibimiento fue multitudinario; se estima que cientos de miles de personas se agolparon en la Costanera y el Puerto de Buenos Aires para vitorear a los navegantes que acababan de unir ambos continentes.
El escritor y periodista Manuel Gálvez describió el evento como "un abrazo de alas sobre el mar que disolvió las distancias entre la madre patria y la joven nación argentina". Para la sociedad de la época, el Plus Ultra no era solo una máquina, sino el mensajero de una nueva era de conectividad y progreso tecnológico sin límites.

El éxito del vuelo tuvo una repercusión política y cultural inmensa, fortaleciendo los lazos entre Argentina y España en un período de intensa inmigración. La gesta fue celebrada con banquetes, desfiles y la composición del famoso tango "La gloria del águila", que inmortalizó la valentía de los cuatro tripulantes en la memoria popular porteña.
A diferencia de otros vuelos de exploración, el Plus Ultra demostró la viabilidad técnica de las rutas comerciales aéreas transatlánticas. Los datos recopilados por Ruiz de Alda sobre meteorología y corrientes aéreas fueron fundamentales para el desarrollo posterior de la aviación civil, sentando las bases de lo que años más tarde serían los vuelos regulares.
Tras la hazaña, el rey Alfonso XIII de España decidió donar el hidroavión a la República Argentina como gesto de amistad perpetua. El gesto fue recibido con honores de Estado, y la aeronave pasó a formar parte del patrimonio histórico nacional, convirtiéndose en un objeto de culto para los entusiastas de la mecánica y la historia militar.
La figura de Ramón Franco, antes de su posterior deriva política, fue elevada a la categoría de héroe nacional en ambos países. Su destreza como piloto y su capacidad para liderar a un grupo de hombres en condiciones de aislamiento total sobre el mar le valieron condecoraciones internacionales y el respeto de la comunidad científica de la época.
Gato y Mancha: la epopeya de los caballos criollos que unieron Buenos Aires con Nueva York
En la actualidad, el Plus Ultra se encuentra preservado en el Complejo Museográfico Provincial Enrique Udaondo, en la ciudad de Luján. Los visitantes pueden observar la estructura original de aluminio y tela que desafió los vientos del Atlántico, manteniendo viva la imagen de una época donde volar era todavía una aventura reservada para los más valientes.
La influencia de este vuelo se extendió a la literatura y el arte, inspirando a jóvenes argentinos a volcarse a la carrera de piloto. La "Plus Ultra manía" generó la creación de clubes de planeadores y fomentó una cultura de la innovación que posicionó a la Argentina como un referente aeronáutico regional durante gran parte del siglo pasado.
El aniversario de la llegada del vuelo sigue siendo recordado por las comunidades españolas en el país como un símbolo de identidad compartida. El nombre del hidroavión, que en latín significa "más allá", resume el espíritu de superación que definió a una generación convencida de que el cielo ya no era un límite infranqueable para el hombre.
Finalmente, la epopeya del Plus Ultra permanece en el panteón de las grandes hazañas argentinas, uniendo el romanticismo de la exploración con el rigor de la ingeniería. Su vuelo fue el preludio de un mundo globalizado, demostrando que la voluntad de unión entre los pueblos puede cruzar océanos y quedar grabada para siempre en la historia del aire.