Recrear en una pantalla la intensidad de una carrera de Fórmula 1 no depende únicamente de la imagen. El sonido —el rugido de los motores, el roce de los neumáticos contra el asfalto, los frenos chirriando y las comunicaciones por radio— se convierte en un elemento central para transportar al espectador desde la butaca del cine hasta el corazón de la pista. Ese fue el desafío que enfrentó el equipo de sonido de la película “F1”, nominada al Óscar a mejor película.
La ingeniera de sonido Gwendolyn Yates Whittle, conocida por su participación en producciones de gran escala como Titanic y Avatar: El camino del agua, explicó que la clave del proyecto fue trabajar el audio como un recurso narrativo capaz de recrear la sensación física de una carrera.
“Era importante mantener viva la energía de una verdadera carrera de Fórmula 1”, afirmó Yates Whittle en diálogo con la agencia AFP. La especialista, que confesó no ser seguidora habitual del automovilismo, subrayó que su objetivo fue imaginar cómo podría percibir la experiencia alguien que nunca estuvo en un circuito.
Con más de 120 créditos en la industria cinematográfica, la ingeniera destacó que el reto consistía en traducir la experiencia real de la Fórmula 1 a un lenguaje sonoro cinematográfico, sin perder autenticidad ni claridad.
El sonido como experiencia inmersiva
El diseño sonoro de la película implicó combinar múltiples capas acústicas que forman parte del universo de las carreras. Entre ellas se encuentran el potente rugido de los motores, el contacto de los neumáticos con el pavimento, los frenazos bruscos, los sonidos digitales de los sistemas del vehículo y las comunicaciones entre pilotos y equipos.

“Había que garantizar que todo fuese nítido”, explicó Yates Whittle sobre la complejidad de equilibrar tantos elementos simultáneos. En una competición de alta velocidad, donde varios sonidos ocurren al mismo tiempo, la mezcla debía mantener claridad sin perder intensidad.
Ese trabajo técnico fue realizado por un equipo que incluye a Gareth John, Juan Peralta, Al Nelson y Gary A. Rizzo, todos nominados al Óscar en la categoría de mejor sonido por su participación en la película.
Un equipo que se sumergió en la Fórmula 1
Para lograr una recreación convincente, los sonidistas no se limitaron al estudio. Según explicó Gareth John, quien ganó previamente un Óscar por Duna: Parte Dos, el equipo decidió acercarse directamente al mundo del automovilismo.
“Simplemente nos dejamos llevar y nos sumergimos en el mundo de la Fórmula 1”, señaló el especialista. El equipo visitó circuitos para capturar y analizar el sonido real de las carreras, con el objetivo de comprender cómo se comportan los distintos elementos acústicos en el entorno de la pista.
Ese proceso de observación directa permitió estudiar desde la intensidad del motor hasta las variaciones del sonido según la posición del espectador, aspectos fundamentales para construir una experiencia inmersiva en el cine.
La presión de representar el deporte en la pantalla
Para el mezclador Juan Peralta, declarado seguidor de la Fórmula 1, el proyecto implicó una responsabilidad particular. Su objetivo era lograr que el público percibiera el automovilismo con autenticidad dentro de un formato cinematográfico.
“Estaba muy nervioso por intentar representar la Fórmula 1 de la mejor manera posible y llevarla al cine, en donde no estamos acostumbrados a escucharla”, explicó. A pesar de la presión, el especialista definió el trabajo como un desafío estimulante. “Era un medio desafiante, pero lo acepté. Y me divertí mucho”, agregó.
Una película que sorprende en la temporada de premios
Protagonizada por Brad Pitt, la película narra la relación conflictiva entre un piloto veterano que se incorpora a un equipo para intentar relanzar su carrera y una joven promesa del automovilismo, interpretada por Damson Idris, que no está dispuesto a ceder protagonismo.
La cinta está dirigida por Joseph Kosinski, realizador conocido por Top Gun: Maverick, y se convirtió en uno de los títulos destacados del catálogo de Apple TV.
El proyecto contó además con la asesoría del siete veces campeón mundial de Fórmula 1 Lewis Hamilton, lo que contribuyó a reforzar la autenticidad del universo deportivo retratado en la película.
Antes de su nominación al Óscar, el equipo de sonido de F1 ya había recibido reconocimiento internacional al obtener el BAFTA, premio otorgado por la Academia Británica de las Artes Cinematográficas y de la Televisión.
En los Premios de la Academia, el equipo de F1 compite en la categoría de mejor sonido frente a otras producciones como “Frankenstein”, “Pecadores”, “Una batalla tras otra” y la española “Sirat”.
La ceremonia de la 98ª edición de los Premios Óscar se celebrará el 15 de marzo en Hollywood, donde se conocerá si el trabajo sonoro que buscó reproducir la intensidad de una carrera de Fórmula 1 logra imponerse en una de las categorías técnicas más exigentes del cine.