26th de February de 2021
CULTURA literatura y complot
09-01-2021 02:55

Nelly Arcan: ni puta ni loca, simplemente escritora

En un año en suspenso, donde la industria editorial mundial tuvo que tomarse un descanso obligado, el sello español Pepitas de Calabaza publicó la traducción de un libro único, “Loca”, y promete para este año otro: “Puta”.

09-01-2021 02:55

“En el pasado ya me habían dicho que yo no era una chica fácil y siempre me he preguntado qué es lo que podía significar no ser fácil. Sabía que no era un cumplido, que se trataba de un mal augurio incluso si detrás de mi actitud acorazada parecían entreverse los encantos del misterio. Para mí no ser fácil eran palabras de despedida, era una manera de decir que el misterio seguiría siendo un misterio; para mí, era una renuncia. Cuando hoy vuelvo a pensar en mi vida, estoy convencida de que me convertí en puta para resultar más fácil, es verdad que el oficio de puta exige una apertura inmediata, en internet también escribieron con mucha frecuencia en el pasado que yo era una persona abierta. Muchas veces me atribuyeron el calificativo de ‘mente abierta’: en ese oficio, la mente debe abrirse antes que todo lo demás”.

¿Este párrafo no parece escrito por Clarice Lispector? ¿Y por Anaïs Nin? También. Pero no, internet les era ajeno. Así, el tiempo juega con la certeza de los cuerpos, esa fragilidad hipotética y cruel. La negación en la cita desata el paradigma de la aventura o el horror. ¿Qué parte le toca a la verdad si no es la de exponer la fragilidad de su entidad? Lo escrito corresponde al primer capítulo de Loca, novela de Nelly Arcan (traducción del francés de Natalia Fernández), publicada en 2020 por Pepitas de Calabaza, España. En ella cierra una elipsis de obra, por ello menciona a Puta, su primera publicación de 2001. Para nuestra lengua se expone lo crudo como escrito crucial del siglo, capaz de lo horrible y el amor, coronando este duro momento donde el impúdico límite resulta la muerte. Las cartas, así, están sobre una mesa de vidrio: se ven los pies temblando ante la duda de cuál jugar.

Pero Arcan (nacida Isabelle Fortier en Canadá, el 5 de marzo de 1973) jugó todos los naipes el 24 de noviembre de 2009: se ahorcó en su departamento de Montreal. Su legado es una serie de escritos, además de los mencionados: los cuentos La arruga, Cocaína y chihuahuas, Borracho; las novelas El niño en el espejo, Al aire libre, Paraíso llave en mano; el ensayo Burka de piel, publicación póstuma (disponible en formato digital en la web de la autora: https://nellyarcan.com), y una narración de literatura infantil en Primer amor, Historias de niñas (libro colectivo). A raíz de la publicación de Puta, originada en una larga carta al psicoanalista donde da testimonio de su trabajo como escort de lujo para financiar sus estudios universitarios, logró ventas y celebridad mediática en lengua francesa.

Justamente, el ámbito periodístico cultural resaltó la sinceridad de la puesta en escena literaria de su cuerpo (atractivo, provocador), acaso emblema de una fórmula inquietante, la suma de femme fatale e intelectual, dualidad peligrosa porque piensa y escribe… Respecto al vestirse, arma de seducción, artífice del malentendido de amor, señala: “La bata, sustituto de los brazos maternos, el abrazo de la rutina, castrada, dulce presencia, del día a día”. A esta inteligencia superior la encontramos en el tema de su tesis para obtener la maestría en estudios literarios (Universidad de Quebec en Montreal), Memorias de un enfermo nervioso, de Daniel Paul Schreber (Perfil Libros, 1999). Allí postula: “Que lo que está en juego en la relación dual entre Dios y Schreber es su integridad corporal no es casualidad: la materialidad del lenguaje constituye, desde el comienzo mismo de la vida, un entorno primordial y propiamente físico. Las expresiones del lenguaje de fondo se construyen a partir de imágenes metabólicas que sirven como una extensión, o incluso como un corresponsal sensorial.” Del caso Schreber, entre muchos otros, se ocuparon Sigmund Freud y Jacques Lacan que, en su seminario sobre psicosis realizado entre 1955 y 1956, resalta la importancia de significante, metáfora y metonimia, introduciendo el concepto el Nombre-del-Padre.

Volviendo a Loca, y para volvernos locos: la estructura de la novela es la de una carta, en este caso al amante sin nombre, adicto al ciberporno, por el que la protagonista aborta. Todo reclamos, de manera paulatina, Arcan descubre las capas de sentido de esta relación en la que se enmascara lo perverso como belleza del hombre, o en lo bello como mercancía. Lo loco no es su discurso sino la relación de dominio por la que el cuerpo de mujer pierde sentido de sí hasta agotar el motivo de existencia. Más allá de la lectura que los colectivos feministas pueden realizar, aparece aquí el recurrente motor humano de esta nueva era: una esclavitud renovada en máscaras siniestras.

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