CULTURA
crítica

Pasado y presente a contraluz

El libro interroga un pasado y, en él, dos vidas, la de Paco Urondo y la de Héctor A. Murena, que pueden ser leídas como caminos distintos del intelectual, del hombre de letras.

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Si Javier Trímboli fue un inmenso docente, historiador e investigador, en gran medida eso se debió a que nunca le interesó amoldarse a ninguna forma preestablecida, ni académica, ni institucional, ni pedagógica. De allí su originalidad y su huella. Algo similar sucede con buena parte de sus textos, artefactos híbridos, reticentes a cualquier clasificación previa, en donde la reflexión es simultánea al proceso de escritura y no meramente una repetición de lo ya pensado. Como sus clases, por otra parte, en donde el pensamiento surgía de pronto, se abría paso, al modo de una iluminación inesperada que venía a expandir posibilidades y obligaba a repensar certezas hasta entonces inamovibles.

El virus de lo absoluto conjuga en su estructura de cuadernos la libertad del ensayo con los procedimientos narrativos de la novela, a partir de un personaje llamado FG (un posible alter ego de Trímboli), a quien una editorial le encarga un ensayo sobre Héctor Murena y Francisco Paco Urondo: “Uno cultiva el arte de volverse anacrónico; el otro, de repente y como si no lo esperara, se queda solo como un indio. Ambos se estrellan por igual. […] Sus muertes […] son señales del desbarranco de la más acerada cultura crítica”. Al mismo tiempo, el libro contiene, en un registro distinto (de un ácido desparpajo, de una violencia lúcida) un diario del propio ensayo, una suerte de detrás de escena de la escritura. En él, como un remedo de Mr. Hyde, el narrador reflexiona a contrapelo sobre su propia investigación, pero también sobre el estado de cosas actual, ahí donde esa actualidad significa el inicio de la pandemia del Covid, la cuarentena que acaba de comenzar y, de fondo, el riesgo cierto a futuro de una sociedad que se deje seducir por el fascismo delirante. A la vez, se permite ser muy crítico de la “tolerancia liberal” del progresismo, del lenguaje de “les compañeres”, y de un kirchnerismo ya aguachento, a partir de un tono burlón: “No llorar la carta mi arrastrar tristeza por lo que fuimos y no estaríamos pudiendo volver a ser. Y menos que menos, nunca más, puaj, regodearse con los jueguitos de la realpolitik, navegar vómitos como si fueran mares, dejarte ametrallar de whats apps sonrientes con la última avivada de Massa o Máximo mientras esperás en el baño que afloje la cagadera”.

El libro interroga un pasado y, en él, dos vidas, la de Urondo y la de Murena, que pueden ser leídas como caminos distintos del intelectual, del hombre de letras. Asimismo, en la duda para leer sus muertes el autor encuentra una hipótesis posible: “La indecisión sobre una muerte y otra señala la dificultad para aceptar el fin de una época, para darle un saludo definitivo y ubicarnos de una vez por todas en las coordenadas que nos corresponden”. En la interpretación de ese pasado, Trímboli atisba el presente a contraluz y arma una serie compleja que combina la historia, la política, la literatura y el cine. Ese es su legado; ahora nos toca a nosotros, sus lectores, el desafío de continuarlo.

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El virus de lo absoluto. Murena y Urondo. Diario de una investigación

Autor: Javier Trímboli

Género: ensayo

Otras obras de la autora: 1904. Por el camino de Bialet Massé; Espía vuestro cuello; Dos siglos en doce meses; Sublunar. Entre el kirchnerismo y la revolución; Alberto Flores Galindo: la escritura de la historia

Editorial: Las Cuarenta, $44.000