Este domingo 15 de marzo, el santoral católico celebra la fiesta de San Clemente María Hofbauer, un santo de origen checo que se convirtió en la figura central de la renovación católica en la Europa central del siglo XIX. Panadero de oficio antes de ser sacerdote redentorista, Clemente no permitió que la falta de recursos o las prohibiciones políticas detuvieran su misión. Su vida es un testimonio de tenacidad, demostrando que el Evangelio puede florecer incluso en los contextos más hostiles al espíritu religioso.
San Clemente y el "Milagro Perpetuo" en la Iglesia de San Benno
La hagiografía italiana destaca su labor en Varsovia, donde, debido a las leyes que prohibían las misiones populares, ideó la "Misión Perpetua": una serie de celebraciones litúrgicas, sermones y confesiones que duraban desde el amanecer hasta la noche, todos los días del año. Fuentes en inglés relatan cómo Clemente, con su estilo directo y popular, atraía tanto a intelectuales como a obreros. Se dice que su caridad era tan grande que, cuando un hombre le escupió en la cara mientras pedía limosna para sus huérfanos, él respondió con calma: "Eso fue para mí; ahora, ¿qué me das para mis niños?".
Los milagros atribuidos a su intercesión se vinculan frecuentemente con la provisión de alimentos para los necesitados y la conversión de pecadores en su lecho de muerte. Los registros históricos mencionan que tenía un don especial para la confesión, devolviendo la paz a miles de almas atormentadas por la culpa. Tras su muerte en 1820, su influencia fue tal que se le atribuyó la derrota del "josefinismo" (la excesiva intervención del Estado en la Iglesia en Austria), ganándose el título de segundo fundador de los Redentoristas.
La devoción actual a San Clemente María Hofbauer lo posiciona como el patrono de los panaderos y de la ciudad de Viena. En la liturgia, se resalta su valentía para predicar en una época donde la fe era vista como algo anticuado. Los fieles recurren a él para pedir por el éxito de las nuevas evangelizaciones, por los huérfanos y para obtener la fortaleza de carácter necesaria para defender la verdad sin miedo a las burlas o al rechazo social.
La oración dedicada a este santo suele pedir la perseverancia en la fe a pesar de los obstáculos. Los devotos suelen rezar: "Señor, que por la intercesión de San Clemente María Hofbauer, sepamos ser testigos alegres de tu amor en medio del mundo". Es común invocarlo para pedir por la educación de los jóvenes y para que nunca falte el "pan de la Palabra" en nuestras comunidades, recordando que él mismo solía decir que "el Evangelio debe ser predicado de una manera nueva para cada generación".
Junto a este gran redentorista, el santoral católico recuerda hoy a Santa Luisa de Marillac, cofundadora de las Hijas de la Caridad, y a San Raimundo de Fitero. Durante esta semana hemos transitado por la caridad de Santa Matilde ayer y nos preparamos para la gran solemnidad de San Patricio este martes 17 de marzo. El próximo jueves 19 celebraremos a San José, patrono universal, manteniendo una secuencia de santos que supieron ser luz en tiempos de oscuridad.
En la Ciudad de Buenos Aires, puedes honrar su memoria en la Parroquia Nuestra Señora de las Victorias, ubicada en el barrio de Retiro (calle Paraguay 1204), sede de la comunidad redentorista. Allí, bajo el carisma de San Alfonso María de Ligorio y San Clemente, los fieles pueden encontrar un espacio de reconciliación y oración profunda. Es un lugar ideal para pedir por la situación social del país y para que, a ejemplo del santo panadero, aprendamos a compartir lo que tenemos con los que más sufren.