Este sábado 7 de marzo, el santoral católico celebra la solemnidad de las Santas Perpetua y Felicidad, dos de las mártires más veneradas de la Iglesia primitiva. En el año 203, durante la persecución del emperador Septimio Severo en el norte de África, estas dos jóvenes mujeres —una noble matrona y su esclava— fueron arrestadas por su fe. Su historia es única porque conservamos el diario personal de Perpetua, uno de los documentos más conmovedores y auténticos de la literatura cristiana antigua.
Perpetua y Felicidad: la unión de la sangre sobre las clases sociales
La hagiografía italiana destaca el poderoso vínculo de hermandad que unió a ambas mujeres más allá de su condición social. Fuentes en inglés relatan los momentos de angustia extrema: Perpetua, amamantando a su hijo recién nacido en prisión, y Felicidad, dando a luz a su hija apenas tres días antes de ser arrojada a las fieras. "Ahora sufro yo lo que es mío; pero allí habrá otro en mí que sufrirá por mí", dijo Felicidad durante el parto, aludiendo a la fortaleza que Cristo le daría en el momento del martirio.
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Los milagros atribuidos a su intercesión se centran en la protección de las madres lactantes y de los prisioneros por motivos de conciencia. Los registros históricos mencionan las visiones místicas de Perpetua en la cárcel, donde vio una escalera de oro custodiada por un dragón que conducía a un jardín celestial, confirmando que su sacrificio no sería en vano. Su entrada al anfiteatro de Cartago, descrita como una marcha nupcial hacia el encuentro con el Esposo, transformó la ejecución en un testimonio de victoria que provocó conversiones inmediatas entre los paganos presentes.
La devoción actual a Santas Perpetua y Felicidad las posiciona como las patronas de las madres, de las mujeres embarazadas y de quienes sufren la pérdida de un hijo. En la liturgia, se resalta su papel como pilares de la unidad eclesial, mencionadas diariamente en el Canon Romano de la Misa. Los fieles recurren a ellas para pedir la gracia de la fortaleza ante las pruebas familiares y para obtener la valentía de defender la fe en contextos donde la religión es perseguida o ridiculizada por la cultura predominante.
La oración dedicada a estas santas suele pedir la capacidad de amar a Dios por encima de los afectos más legítimos de la tierra. Los devotos suelen rezar: "Señor, que concediste a las santas Perpetua y Felicidad la fuerza para vencer el terror de la muerte, danos por su intercesión un amor inquebrantable". Es común invocar su protección sobre los niños huérfanos y para que el respeto a la dignidad de la mujer sea una realidad en todas las sociedades, siguiendo el ejemplo de estas dos mártires que enfrentaron la muerte con la frente en alto.
Junto a estas dos heroínas, el santoral católico recuerda hoy a Santa Teresa Margarita Redi y a San Pablo el Simple. Durante esta semana hemos transitado por la reforma de Santa Coleta ayer y nos preparamos para la fiesta de San Juan de Dios mañana, domingo 8 de marzo. El próximo 9 de marzo se celebrará a Santa Francisca Romana, continuando un ciclo de santidad femenina que ha marcado profundamente el inicio de este mes de marzo.
En la Ciudad de Buenos Aires, puedes honrar su memoria en la Basílica de Nuestra Señora de la Piedad, donde se conservan altares que recuerdan a los mártires de los primeros siglos. En este templo del centro porteño, los fieles pueden meditar sobre el diario de Perpetua y pedir la intercesión de estas santas para que la fe en las familias argentinas sea tan sólida como la de aquellas madres africanas que prefirieron el cielo antes que renegar de su Salvador.