Éric Sadin, en El desierto de nosotros mismos. El giro intelectual y creativo de la inteligencia artificial, confecciona una de las críticas más radicales y filosóficas sobre el avance contemporáneo de la IA generativa. En el cenit de su tesis sostiene que la humanidad atraviesa un punto de inflexión histórico: por primera vez delega en sistemas técnicos no sólo tareas mecánicas o productivas, sino también facultades intelectuales y creativas que definían la singularidad humana, como escribir, interpretar, imaginar y producir sentido. Ya no se trata únicamente de denunciar la “silicolonización del mundo” ni de advertir sobre el capitalismo algorítmico; aquí el problema radica en una dimensión ontológica y espiritual: la inteligencia artificial generativa amenaza con vaciar la interioridad humana y convertir el lenguaje en un procedimiento estadístico.
Para Sadin, la aparición pública de ChatGPT en 2022 inaugura una nueva etapa de la civilización técnica. La inteligencia artificial deja de ser una herramienta auxiliar para convertirse en una instancia capaz de generar lenguaje, imágenes, razonamientos y decisiones. Allí reside, según el autor, el verdadero peligro: la progresiva sustitución de la experiencia humana por una producción automatizada de contenidos. La IA ya no organiza únicamente la economía o el consumo; comienza a intervenir sobre la sensibilidad, la cultura y la subjetividad.
El libro plantea que este proceso conduce a una desertificación interior. El “desierto” alude a la pérdida de una vida reflexiva propia, reemplazada por respuestas instantáneas producidas algorítmicamente. Sadin advierte que cuanto más delegamos nuestras capacidades cognitivas en la máquina, más se debilita el ejercicio humano del pensamiento. La consecuencia sería la aparición de sujetos cada vez menos inclinados al esfuerzo crítico, a la imaginación y a la elaboración personal del lenguaje.
Uno de los aspectos más sólidos del ensayo es su reflexión sobre la transformación del lenguaje contemporáneo. Sadin sostiene que la IA produce un discurso estadístico, eficiente y homogéneo que amenaza con desplazar la dimensión incierta, contradictoria y singular de la escritura humana. La técnica ya no surge como un simple instrumento, sino como una fuerza que reorganiza nuestra percepción de lo real y termina sustituyendo la experiencia por simulaciones.
La escritura de Sadin es alarmista y por momentos profética. Su tono apocalíptico puede resultar excesivo porque tiende a negar posibles usos emancipadores de la tecnología. La IA aparece casi exclusivamente como una amenaza antropológica y cultural. Se debería matizar.
Más que un ensayo técnico, El desierto de nosotros mismos es una advertencia filosófica sobre el futuro de la condición humana. La pregunta central que recorre el texto no es qué podrán hacer las máquinas, sino qué dejarán de hacer los seres humanos cuando deleguen en ellas la producción de pensamiento, creatividad y sentido. Allí radica la fuerza inquietante del libro y también su actualidad.
El desierto de nosotros mismos. El giro intelectual y creativo de la inteligencia artificial
Autor: Eric Sadin
Género: ensayo
Otras obras del autor: La vida espectral; La era del individuo tirano; La inteligencia artificial o el desafío del siglo; La siliconización del mundo
Editorial: Caja Negra, $ 37.000
Traducción: Margarita Martinez