En agosto de 2009, cuando el Gobierno anunció que el Estado se haría cargo de la transmisión de los partidos de Primera División, la presidenta Cristina Fernández utilizó una frase –poco feliz, según algunos– para graficar los manejos de la empresa privada que tenía los derechos de televisación. “Te secuestran los goles hasta el domingo, como te secuestran las imágenes y las palabras”. Desde aquel momento, el fútbol pasó a ser para todos. A toda hora, hay partidos en pantalla pero lo que no hay son emociones. Los goles son la razón de ser del fútbol, sin ellos es un deporte incompleto. Siguen secuestrados (no se sabe por quién). Al fútbol argentino se lo critica desde hace años por su pobre nivel. Cada temporada que se inicia se renueva la esperanza de que será buena, pero termina siendo peor que la anterior. Y en la actual, a la que le quedan menos de cinco fechas, parece que se tocó fondo (claro, hasta que la próxima comience). Es que Argentina tiene el peor promedio de gol de las diez ligas que integran la Conmebol: 2,1 por partido.