DEPORTES
GRAN ESPECTCULO EN RIVER

El rally argentino, una fiesta en el Monumental

Aunque algo opacada por la suspensión de las pruebas de hoy, la competición arrancó con todo en el estadio de River. Diez mil personas apoyaron a los argentinos y vibraron con el rugir de las máquinas.

default
default | Cedoc

A pesar de las dificultades en los vuelos y la suspensión de varias pruebas de la primera etapa que se iban a realizar hoy, el 27º Rally Mundial Argentina 2007 se largó anoche con una verdadera fiesta que hizo delirar a las diez mil personas que asistieron al estadio Monumental. El público le brindó todo su apoyo a los pilotos argentinos y vibró con el rugir de las máquinas que le dieron color a un espectáculo único.

Aunque los primeros aplausos fueron para el griego Spyros Pavlides (Subaru) y el oriundo de San Marino Loris Baldacci (Subaru), los dos primeros pilotos que salieron a girar en River, las ovaciones más fuertes llegaron con la entrada en escena de los representantes de nuestro país.

El primer piloto argentino que hizo su entrada a la inusual pista instalada sobre el césped del Monumental fue el cordobés Marcos Ligato (Mitsubishi), del "Tango Rally Team", el equipo de David Nalbandian.

Ligato salió a competir con el noruego Peter Solberg (Subaru), que saludó al público parado sobre el acelerador y con el cuerpo fuera de la ventanilla le dio más emoción a la jornada inaugural de la competición.

Allí donde habitualmente hacen sus gambetas Fernando Belluschi o Ariel Ortega, las máquinas iban y venían, haciendo "firuletes", cruzando la cancha de izquierda a derecha y viceversa.

Con la habilidad y elegancia de los mejores enganches "millonarios" –hoy tan extrañados por Nuñez- los mejores autos de rally del mundo se desplazaban para delirio de las diez mil personas que aplaudían en las tribunas.

Así, pasaron el finlandés Marcus Gronholm (Ford Focus), ex campeón del mundo, y el actual monarca y puntero del actual campeonato, el francés Sebastien Loeb (Citroen). También el finlandés Mikko Hirvonen (Ford Focus), inesperado ganador de la prueba.

El público dio todo su reconocimiento a Luis Pérez Companc, el argentino mejor ubicado, pero sufrió con Ezequiel Campos (Mitsubishi), que volcó en una curva del circuito y debió permanecer en el vehículo hasta que los encargados de seguridad pudieron sacarlos.

La emotiva jornada terminó con lluvia, pero nada pudo impedir que la prueba tuviera todos los condimentos de un gran espectáculo. Ahora, los autos seguirán en las sierras cordobesas, zigzagueando entre la gente local, acostumbrados a rendirle tributo a las máquinas que ayer pasaron por el Monumental.