Inglaterra cerró su participación en el Mundial 2026 con una sonrisa y un espectáculo inolvidable. En un partido desbordado de emociones, derrotó 6-4 a Francia en el Hard Rock Stadium de Miami y se quedó con el tercer puesto, en un duelo que rompió todos los pronósticos por su intensidad, sus diez goles y un ritmo frenético de principio a fin. Con los dos goles que convirtió, Mbappé superó a Messi en la tabla histórica de goleadores de los mundiales.
Los ingleses resolvieron buena parte de la historia en un primer tiempo demoledor. Apenas iniciado el encuentro, Declan Rice abrió el marcador y marcó el camino para un equipo que encontró enormes espacios en la defensa francesa. Ezri Konsa amplió la ventaja y Bukayo Saka, la gran figura de la tarde, golpeó por duplicado antes del descanso para establecer un sorprendente 4-0 que parecía definitivo. La velocidad de Marcus Rashford y la creatividad de Eberechi Eze fueron un dolor de cabeza permanente para los dirigidos por Deschamps.
Pero Francia se negó a despedirse sin luchar. Con el orgullo herido, salió decidida a cambiar la historia y encontró en Kylian Mbappé a su líder. El delantero descontó y alimentó la ilusión de una remontada que tomó forma cuando Bradley Barcola también encontró el gol. De pronto, el encuentro dejó de ser un monólogo inglés para transformarse en un intercambio de golpes entre dos potencias decididas a cerrar el Mundial con dignidad.
Cuando el envión francés amenazaba con cambiar el destino del partido, Inglaterra recuperó la calma. Saka, implacable, convirtió de penal su tercer gol de la tarde y volvió a estirar la diferencia. Francia respondió una vez más con Ousmane Dembélé, pero el golpe definitivo llegó en los pies de Jude Bellingham, que coronó una brillante acción individual para establecer el 6-4 definitivo.
Más allá del resultado, el encuentro quedará como uno de los más vibrantes del torneo. Sin la presión del título, los dos equipos ofrecieron un fútbol ofensivo, con pocas especulaciones y un permanente intercambio de situaciones de gol. Inglaterra encontró consuelo en el tercer puesto después de caer ante Argentina en semifinales, mientras que Francia se despidió con una derrota que marcó el final del ciclo de Deschamps.