La desesperación por obtener éxitos deportivos puede nublar la conducta de los jugadores de fútbol, los técnicos y los dirigentes, según puede constatarse si se observan los mecanismos mediante los cuales se pretende influir en los resultados de los partidos, entre ellos la incentivación y el apriete. Si bien son actitudes penadas por la AFA, se consolidan con la práctica y con el silencio cómplice de muchos.
Un ejemplo de los métodos extra-futbolísticos que se utilizan para obtener ventajas se habría producido antes del partido que Gimnasia y Esgrima La Plata perdió contra Boca Juniors.
Trascendió que un referente del plantel de River Plate ofreció pagar un suculento incentivo en dólares a los integrantes del equipo platense, quienes finalmente habrían optado por hacerle caso a los barrabravas de “La 22”, que les exigieron que vayan a menos para así perjudicar a su más encarnizado enemigo, Estudiantes de La Plata.
Así surge de un artículo periodístico publicado en el matutino Clarín, que reveló que el jueves pasado, cerca del Monumental, un jugador de River se reunió con un ex compañero que ahora juega en Gimnasia y le planteó que “los millonarios” podían pagar 1.500 dólares a cada miembro del plantel de “El Lobo” si llegaban a empatar con Boca y el doble si ganaban. Sin embargo, al parecer, la acción intimidatoria de los barrabravas abortó el pago de este dinero.
Aparentemente, la oferta generó diversas posturas entre los jugadores de Gimnasia que se debatían entre aceptar los dólares, que nunca están de más, o seguir los deseos de la hinchada, que se inclinaba más por dejarse perder, todo sea para perjudicar a los “pincharratas”.
El martes pasado, un barrabrava íntimamente relacionado con el inefable Juan José Muñoz habría sido el encargado de sugerir con intensidad a los jugadores de “el Lobo” que lo mejor era, en todo caso, aceptar el dinero, pero pidiendo un extra de dos mil dólares, como colaboración para los supuestos hinchas.
De esta manera, los integrantes de “la 22” estaban dispuestos a ceder en su pretensión de que los jugadores se dejasen perder, todo sea por los billetes verdes que podían obtener.
Primero los amenazas de muerte, con un arma en mano e invitaciones a “arreglarlo afuera”, luego la codicia ante los potenciales dólares que los profesionales de la violencia en las tribunas especularon con alzarse.
Según la investigación periodística, cuando los de River tomaron conocimiento de las amenazas, prefirieron retirar su oferta de incentivar a los de Gimnasia, quienes finalmente con cuatro goles en contra perdieron pero pudieron perjudicar a sus eternos rivales de Estudiantes de La Plata. Luego, vendría el escándalo, que a esta altura, ya no se puede disimular.