sábado 17 de abril del 2021
DEPORTES Análisis
05-03-2021 16:08

La muerte del fútbol | El VAR es una puñalada por la espalda | (Novena entrega)

En este capítulo, el autor desnuda el negocio que representa el VAR (en inglés, Video Assistant Referee) para las agencias de apuestas on-line y cuenta la traición de FIFA a Julio Grondona por su implementación.

05-03-2021 16:08

Antes del VAR, su peor enemigo era Julio Grondona. Tras el deceso del dirigente, el 30 de julio de 2014, se abrieron paralelamente dos sucesiones mortis causa. Una en la Argentina, por razones obvias, en septiembre de ese año, y otra en Suiza, abierta automáticamente por tener allí su cuenta bancaria FIFA. En ella se le depositaron sueldos, premios, viáticos y bonus durante su larga e importante presencia en la casa madre del fútbol, con sede en Zúrich, fondos que los tres hermanos retiraron oportunamente sin ninguna otra alternativa.

Mas, el expediente sucesorio en nuestro país se mantuvo abierto por cuatro años, hasta 2018, entre otras cosas porque su amigo, el escribano Atilio Di Pace, ex vicepresidente de Independiente y Arsenal, que siempre llevó sus papeles, había fallecido antes, en 2009, y quedaron documentos sin actualizarse.

Fueron más de mil quinientos días en que ambos edictos convidaron, públicamente, a reclamar bienes, derechos, dineros, herencias, particiones, paternidad y obligaciones no cumplidas. O a denunciar cuentas en el extranjero no declaradas u otros ilícitos que el finado pudiere haber cometido.

 

Antes del VAR, su peor enemigo era Julio Grondona.

Podía presentarse cualquier habitante, residente, oriundo o forastero, mayor de edad o por procuración, en uso de sus facultades mentales o por representación. Todo el mundo, usted o yo, quien se sintiese con derechos o damnificado. Solo la diputada de Cambiemos, Graciela Ocaña, levantó la mano en 2017 por entender que Grondona ‘podría’ estar involucrado en la causa de Fútbol Para Todos. La jueza Maria Romilda Servini de Cubría desestimó la arrebatada presentación y punto final.

En concreto, en todo ese largo periodo NO se presentó NADIE a reclamar NADA real. Fuere persona física o jurídica, pariente, amigo o enemigo, amante, hijo natural y de ganancia, dirigente del fútbol o de la política, empresario, ferretero o gasolinero, periodista, letrado o analfabeto, vecino conocido o ciudadano  anónimo, acreedor de diez millones de dólares o de cuatro tornillos de dos pesos; no hubo ni un solo requirente, querellante, solicitante, denunciante o demandante. Cero.

Ambas situaciones procesuales sucesorias llamaron la atención de jueces, abogados y escribanos por la presencia de cuentas claras, dentro y fuera del país, y por la ausencia de causahabientes no registrados o testamentados (esposa, hijos, herederos legales y directos). Las dos sucesiones se cerraron con una limpieza digna de beato antiguo y sus expedientes ya llevan tres años descansando en los respectivos archivos sin que nadie haya solicitado reabrilos (técnicamente las sucesiones nunca se cierran porque no les cabe el principio de ‘cosa juzgada’).

 

Las dos sucesiones de Julio Grondona se cerraron con una limpieza digna de beato antiguo y sus expedientes ya llevan tres años descansando en los respectivos archivos sin que nadie haya solicitado reabrilos.

Ese era el momento ideal para que saltara todo, pero no saltó nada. El causante, Julio Grondona, demostró también fallecido, aquello que en vida y con sus actos cotidianos contradecía a los teóricos, imaginarios, dudosos, hipotéticos, supuestos y especulativos decires injuriosos que jamás pudieron comprobarse en los Tribunales y murieron como nacieron, como chimentos infundados.

Eran obra de auténticos barriletes sin cola que perseguían un segundo interés en quien los remontaba... Las dos sucesiones se archivaron sin el barullo, explosivo y mediático que nos hubiese aturdido si hubieren aparecido fraudes, extorsiones, truculencias, mancebas ocultas, hijos ilegítimos y naturales, estafas, resultados amañados, campeonatos arreglados, desfalcos o turbios negociados. Más, los ventiladores informativos, ante el bien, no se manifestaron. Silenzio stampa. Un comportamiento poco profesional y demasiado tendencioso que no ayuda a estirar los contados días del fútbol profesional.

Ese fútbol que Grondona protegió tanto como a los futbolistas durante toda su vida. Primero al del ascenso, el más pobre y recluido, después al nacional, que veía lastimarse con la ineficiencia y corrupción entrantes, y luego al mundial, cuando sus méritos lo llevaron a la vicepresidencia de la FIFA representando a Letrinamérica.

 

Al fútbol Grondona lo protegió tanto como a los futbolistas durante toda su vida.

Al fútbol del ascenso, por ejemplo, lo sentó en la mesa grande de las discusiones, hizo que su voz también se oyera. Al fútbol mayor lo socorrió con mil detalles internos y externos, por ejemplo, impidiendo que Lionel Messi jugase en la Selección española, donde hubiese sido campeón del Mundo en 2010; se adelantó a todos y usando el reglamento lo hizo ‘futbolísticamente argentino’ cuando en la práctica ya no lo era. Y al fútbol internacional lo protegió oponiéndose a la degradación deportiva que en forma constante apareció ante él. Una impecable fuente FIFA lo resumió con maestría: “Grondona fue más importante por todo lo que impidió que por aquello que aprobó”. Perfecto.

Así, en cuanto vivo, se opuso al VAR con uñas y dientes por más de una razón, pero –principalmente– porque atrás del VAR existe un obscuro negocio. Gigantesco. En realidad, un negociado que debiese ser investigado... La idea de ‘hacer algo distinto’ con el juego y el reglamento no nació en el seno del fútbol, nació en los Estados Unidos, más exactamente en los intereses del súper business de las cadenas de televisión americanas, muchísimos años atrás. Luego, más aquí en el tiempo, llega el VAR que se ancla en el barroso fondo del lucrativo comercio de las casas de apuestas on-line, las mayores evasoras de impuestos y lavadoras de dinero de la actualidad, tal vez más que los carteles de droga.

 

“Grondona fue más importante por todo lo que impidió que por aquello que aprobó”.

 

Mas, es bueno saber que ya antes de internet los americanos habían ‘influenciado’ (un buen eufemismo, ¿no?) a los altos cargos de FIFA para que el fútbol se adaptase a los modelos de TV del Tío Sam. Pedían cuatro tiempos de 20 minutos cada uno, un mini-show en cada intervalo y... ¡Sin empate!

El futbolero Don Julio amagaba infartarse cuando los escuchaba, mientras algunos de sus colegas de Zúrich veían dólares. Los yankees consideraban –y no deben haber cambiado de opinión–, que el formato histórico de dos tiempos de 45 minutos era poco ágil comercialmente y ‘aburrido’ para el telespectador estadounidense. “Ningún otro deporte está tanto tiempo seguido sin break”, le decían al vice-presidente de FIFA y última palabra en materia de fútbol, presionándolo y repercutiendo en los medios, en muchos casos vinculados a esos intereses de las cadenas americanas...

Sabiamente, el viejo ferretero de Sarandí nunca permitió que ese absurdo llegue a debate en FIFA, desconfiaba que el dinero hablase más alto que la razón, la lógica y la tradición. Podría perder la votación... No ahora, que acaba de implantarse el VAR y siempre se espera un poco para otra gran mudanza, pero más adelante no será extraño si en la pauta del día de una futura reunión en Suiza, este es el tema central: cuatro tiempos y mucho show. Sería el acabose. En ese instante, la muerte del fútbol se certificaría por paro cardíaco. Momentáneamente, esa idea quedó relegada cuando un dinero mayor que el de la TV americana cruzó la vidriada puerta del número 20 de la FIFA-Strasse, en Zúrich, el de las apuestas on-line.

Fueron ellas, las casas de apuestas a distancia, las que pergeñaron el VAR tal como se implementó. En un inicio, lo único que deportivamente se pensó en FIFA y Grondona aceptó escuchar, respondía a una única y aislada situación: si la pelota había traspasado íntegramente la línea de gol o no. Algo equivalente al ‘ojo de halcón’ que nació con el cricket y se popularizó con el tenis, deporte que, a diferencia del fútbol, presenta tal duda –adentro o afuera– 30 veces por partido. Y aun así apenas se autorizan tres pedidos por player.

 

No será extraño si en la pauta del día de una futura reunión en Suiza, este es el tema central: cuatro tiempos y mucho show. Sería el acabose. En ese instante, la muerte del fútbol se certificaría por paro cardíaco.

Se trataba del sistema de detección automática de goles (DAG), también​ llamado balón inteligente, un mero dispositivo de circuito integrado que, como quien toca una cerca electrónica, emite una señal por radio en el instante en el que la pelota cruza toda la línea de gol. Era algo que tampoco exigía tanto recurso tecnológico –y económico– como demanda el actual VAR, pero ese, el de suministro de materiales, asistencia técnica, etc. es otro kiosco paralelo de estos señores. ¡Vamos, vamos que hay para todos! No solo para la empresa elegida, Hawk-Eye Innovations, brazo tecnológico de inteligencia artificial de la japonesa Sony.

Al igual que el brasileño João Havelange, que ya no presidía FIFA pero era consultado, Grondona nunca aprobó siquiera ‘eso’ que técnicamente le presentaban el ex árbitro italiano Pierluigi Collina, su compatriota Roberto Rosetti y el español Carlos Velasco Carballo. Mas... solo un año y medio después de la muerte de Grondona, sin su férrea oposición, los mismos personajes ‘convencieron’ a la siempre conservadora International Football Association Board (IFAB), único ente autorizado a modificar el reglamento, para que apruebe el uso del ‘Árbitro Asistente de Video’ (traducido al español). Y lo ampliaron a empleos impensados entonces. Era marzo de 2016, ocasión en que comenzó a mejorar la vida de mucha gente vinculada a ese entorno... Y no por acaso el primer campeonato donde se activó el VAR, fue el de la MLS (Major League Soccer) estadounidense, en 2017.

En un santiamén, las apuestas on-line llevaron aquel plan inicial del ‘ojo de halcón’ al deformado modelo actual, este que autoriza cuatro posibilidades de intromisión: goles, penales, expulsiones directas y confusión de identidad. Eso, simplemente, porque su negocio explota cuando se interrumpe el juego. Cuantas más detenciones hay, mejor es. ¿Fue gol o no fue? Apuesten. ¿Siguen empatando o ahora el local está en ventaja? Apuesten más. ¿Cómo termina el partido? Sigan apostando. ¿Se sanciona o no el penal? Plim, caja... Ahí está el click que reproduce el dinero clandestino que motivó a la FIFA de Gianni Infantino a adulterar el fútbol. Estadísticamente está comprobado que cada parada por VAR recauda más que todo el resto del partido en que no interviene el Video Assistant Referee (en inglés). Esa es la explicación de todo.

 

Y no por acaso el primer campeonato donde se activó el VAR, fue el de la MLS (Major League Soccer) estadounidense, en 2017.

Por lo relatado, al ver cotejos internacionales que incluyan VAR, convendrá acompañar estadísticamente quienes son los árbitros que detienen mucho el juego y más demoran su reinicio; y quienes no lo paran casi nunca. Más allá de que cada partido presenta mayor o menor cantidad de alternativas que favorezcan, o no, su uso, en el círculo de observadores con quienes debato este tipo de circunstancias, llamó la atención el comportamiento del referee argentino, Patricio Loustau, en la final de América entre Palmeiras y Santos en el Maracaná.

Nadie olvide que ese encuentro fue televisado a todo el mundo y se tradujo en una auténtica fiesta para las casas de apuestas que lo esperaron por meses de brazos abiertos. De todos modos, un camello no indica desierto, puede ser solo circo. Pero, si los jueces que usan mucho VAR, con demoras exageradas, son siempre los mismos y se repiten en la tendencia, debe ponerse la lupa sobre ellos, puede ser que ‘haya algo’. Todo lo que Grondona impidió que prosperase hasta que su corazón paró de latir...  

La gente, casi siempre mal informada, cree que el VAR le retira poder a los árbitros, que estos –los jueces FIFA– no lo quieren. Y se equivoca, como la mayoría de las veces en que se deja arrastrar por ruidosas revelaciones sin comprobación, digitadas por quienes inoculan sus intereses en el noticiario deportivo. Los referees distinguidos con el escudito FIFA, adoran el VAR porque gremialmente los fortaleció, aumentó sus ingresos y multiplicó su aparición en cámaras. Hoy firman autógrafos, ayer solo los puteaban.

La final de la Copa Libertadores ‘premió’ a once (11) jueces en el estrado de los campeones, todos los que participaron del horrendo show de ese día, todos ellos internacionales con dos mil dólares de sueldo, más viáticos, además de tener todos los gastos pagos en hoteles cinco estrellas y limousinas llevándolos a los estadios con seguridad especial. Once árbitros equivalen a un tercer equipo en cancha. Lo que antes resolvían tres y últimamente cuatro jueces, ahora lo confunde un ejército de soplapitos. Solo con arbitraje, en esa lamentable ‘final única’, la CONMEBOL de Alejandro Domínguez gastó alrededor de 100 mil dólares. Si eso no es dilapidar... “Vamos a recuperar ese dinero con cursos de capacitación de VAR y VOR” (de sus siglas Video Operation Room, para denominar la labor de ‘los otros’ árbitros en la cabina alta), dijo alguien no identificado pero perteneciente a los cuadros FIFA. Currolandia, al igual que el enmascarado, no se rinde...

Gracias al VAR, los árbitros hoy firman autógrafos, ayer solo los puteaban.

No por acaso, la última vez que lo entrevisté, tres semanas antes de su muerte, Julio Grondona confesó: “Mi gran fracaso fueron los árbitros, los más gremialistas de todos. No conseguí que respetasen al fútbol y que no lo parasen cuando se les ocurría. No logré que aceptaran su rango de servicio. No pude, ellos querían protagonismo y vivían amenazando. Se sentían intocables porque aparecían en televisión... No solo aquí, en todos lados. Ese dudoso y pelado italiano Pierluigi Collina cobra 50 mil euros por charla, es absurdo, pero peor que eso es que hace soñar a todos los demás. Dejan de ser simples árbitros para convertirse en estrellas, lo que es terrible para el fútbol que los precisa neutrales, objetivos, silenciosos, justos e imparciales. Quienes aman más a la fama que a su profesión, sean periodistas, referees, políticos o lo que sea, no sirven... ¿Por qué? Porque buscan la aprobación mediática y popular y no la de su conciencia”.

Muerto el perro se acabó la rabia. A quienes instrumentaron ese intempestivo asistente de antifútbol y a quienes lo ejecutan, no parece importarles mucho la queja de los aficionados, la de haberlos despojado de la emoción del gol, que no es poca cosa, porque de goles vive el fútbol. Lo que quitaron, es cierto, es el grito espontáneo, pero es más o menos lo mismo que deconstruir el gol; es como un beso entre novios por aplicativo digital, es beso, pero seco... No les cambia la temperatura corporal, no los excita, no libera feromonas. En FIFA ni fu ni fa, no deben besar a nadie. Solo les interesa renovar el contrato de la empresa que mundialmente opera el VAR que en general es una subsidiaria de aquella que televisa. Los negocios están amarrados y los negociados también.

 

Decía Julio Grondona "Quienes aman más a la fama que a su profesión, sean periodistas, referees, políticos o lo que sea, no sirven... ¿Por qué? Porque buscan la aprobación mediática y popular y no la de su conciencia”.

 

A Grondona nunca se le pasaron por alto los pormenores, sabía que ‘Dios vive en los detalles’, una manera de evitar que el diablo se ocupe de ellos. El argumento que usó para impedir el VAR durante una década, fue un detalle estatutario de la propia FIFA, el que exige que toda y cualquier medida que se adopte precisa ser universal y por tanto aplicada en todas las seis Confederaciones y sus 211 países asociados. Don Julio sabía que tecnológicamente el VAR era imposible de adaptarse en todos los partidos de todo el planeta. Así, con ese recurso legal, lo fue frenando.

Cuando enterraron al ferretero en el cementerio de Avellaneda, los insaciables de Zurich desenterraron el proyecto que hoy solamente se practica en 37 Ligas (17,5%) y no en todos sus torneos. Eso, fuera ser vergonzoso, es contra las reglas de la propia FIFA. Permitirlo equivale a dejar que se juegue con off-side en unos campeonatos y sin off-side en otros lugares. No solo destruye al fútbol, es ilegítimo. Además de ser una puñalada por la espalda al maestro y protector y también al espíritu del fútbol. Como decía Grondona, “si se permite esto, los directores de cámara van a terminar manejando el fútbol”. Lo manejarán.

Gianni Infantino, que usa a la FIFA para su ambición de ser diputado europeo, sabe que el VAR no cumple con ese precepto de igualdad y legalidad y probablemente no lo cumpla nunca. Pero ahí está, Infantino en FIFA y el VAR funcionando financiado solapadamente por las casas de apuestas on-line... Si es cierto que ‘desde arriba’ se ve lo que sucede aquí abajo, en la Tierra, imagino a Jules Rimet, Havelange y Grondona preguntándole a San Pedro si los muertos pueden suicidarse.

Lo que el agonizante fútbol precisa, aquí y allá, es encontrar otros Grondona, réplicas del maltratado dirigente que despertaba pensando en la pelota y se dormía con el mismo pensamiento. Entre los popes, el único que llamaba a la ambulancia cuando lo veía caer, el único que sabía los horarios de cada remedio y conocía las dosis correctas para suministrárselos. El que siempre enchufaba los aparatos de terapia intensiva.  Y ya no está. Se fue el enfermero y con él se llevaron el respirador... Llegó el VAR. Paren el juego. Cuente la plata...

Continuará...

VAR / SUR

Tango de yapa - De ‘Golero’ Manzi

 

La Quema y Boedo antiguo, un gran duelo.

River y Boca, la mayor pasión.

Tu melena de Gatti en el recuerdo

Y Bochini flotando en el adiós.

La esquina del Cilindro, Mozart y Cuyo,

Tu cancha, tu sede y mi ilusión,

Y un perfume de choripán y yuyo,

Sin el VAR que detiene el corazón...

 

VAR,

Corrupción y después

VAR,

Una duda y ‘repley’

Ya nunca me verás cómo me vieras,

Divirtiéndome en primera

Y alegrándote...

 

Ya nunca jugará con epopeya

Nuestro equipo sin estrellas

Los clásicos con mella

La vuelta y el festejo de resaca,

Y mi amor a la casaca

Todo ha muerto, ya lo sé...

 

La Plata y Rosario antiguo, fútbol perdido,

Sin VAR, moderno terraplén,

Tu hinchada temblando de cariño

Bajo el trapo que entonces yo robé.

Nostalgias de los ‘orsay’ que han pasado,

Penales que la ‘repe’ se llevó,

Pesadumbre de clubes que han cambiado

Y amargura del sueño que murió...

* Ex director asociado de ‘Diario Perfil’ y creador de la icónica revista ‘Solo Fútbol’.