DEPORTES
Memorias del fútbol argentino

La tarde en que la Bombonera lloró: el adiós definitivo de Diego Maradona al fútbol profesional

El retiro de Pelusa en el Superclásico de 1997 marcó el fin de una era. Detalles del impacto social, el misticismo de Boca Juniors y la herencia del Diez en la cultura popular rioplatense.

La tarde en que la Bombonera lloró: el adiós definitivo de Diego Maradona al fútbol profesional
La tarde en que la Bombonera lloró: el adiós definitivo de Diego Maradona al fútbol profesional | Captura X

El 25 de octubre de 1997 no fue un sábado cualquiera para el pueblo argentino. En un Monumental colmado, Diego Armando Maradona disputó sus últimos 45 minutos oficiales frente a River Plate. Aquella tarde, el capitán de Boca Juniors se retiró del campo bajo una lluvia de sensaciones encontradas.

El contexto social de la época ubicaba a Maradona como una figura que trascendía lo estrictamente deportivo. Su regreso al club de sus amores en 1995 había generado una mística especial, transformando cada partido en un evento de relevancia nacional que paralizaba las actividades del país.

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Héctor Vega Onesime, en su libro Memorias de un periodista, describe la figura del astro como un imán de pasiones irrepetibles. El último Superclásico representó la culminación de un proceso donde el ídolo, ya diezmado físicamente, mantenía intacta su capacidad de liderazgo grupal.

Aquel partido terminó con victoria xeneize por 2 a 1, gracias a los goles de Julio César Toresani y Martín Palermo. Maradona fue reemplazado en el entretiempo por un joven Juan Román Riquelme, simbolizando un traspaso de mando generacional que pocos imaginaron tan perfecto en ese momento.

La importancia cultural de este cierre radica en la construcción del mito del héroe que vuelve a su hogar para decir adiós. Boca Juniors, más que un equipo, funcionó como el refugio final para un deportista que había conquistado el mundo y decidido retirarse bajo sus propios términos.

El impacto de Maradona en la identidad del fútbol argentino y su legado eterno

El significado de su despedida se profundizó días después, el 29 de octubre, cuando anunció su retiro definitivo coincidiendo con su cumpleaños número 37. Esta noticia generó un vacío informativo y emocional que la prensa deportiva de finales de los noventa calificó como el fin del siglo.

La tarde en que la Bombonera lloró: el adiós definitivo de Diego Maradona al fútbol profesional
Aquel partido terminó con victoria xeneize por 2 a 1, gracias a los goles de Julio César Toresani y Martín Palermo

La literatura futbolística argentina ha analizado este hito con rigor. Eduardo Sacheri, en diversos ensayos sobre la identidad nacional, sugiere que la figura de Maradona en la Bombonera representó la comunión total entre el origen humilde del futbolista y la pasión de las masas.

La frase "me cortaron las piernas" en 1994 aún resonaba, pero el retiro en la cancha de Boca funcionó como una reparación histórica. El ídolo no se iba por una sanción, sino por voluntad propia, caminando por el césped que lo vio brillar en 1981 ante una multitud que lo veneraba.

Fuentes históricas del club resaltan que la preparación para aquel Superclásico fue atípica. Maradona arrastraba molestias físicas severas, pero su compromiso con la camiseta azul y oro lo impulsó a jugar infiltrado, priorizando el valor simbólico de su presencia ante el eterno rival.

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El vestuario de Boca en el Monumental fue el último escenario profesional del Diez. Los testimonios de sus compañeros coinciden en que el ambiente era de una solemnidad absoluta, conscientes de que estaban asistiendo a los capítulos finales del libro más importante del deporte local.

Las crónicas del diario El Gráfico de aquella semana destacaron que el fútbol argentino perdía a su máximo referente estético. La transición hacia el posmaradonismo comenzó esa tarde lluviosa en Núñez, aunque el corazón del ídolo siempre permaneció anclado en la Ribera porteña.

El impacto económico también fue notable, ya que los derechos de televisación y la venta de entradas alcanzaron picos históricos. Maradona seguía siendo el producto cultural más exportable de Argentina, incluso en el ocaso de su carrera, demostrando una vigencia comunicacional única.

La tarde en que la Bombonera lloró: el adiós definitivo de Diego Maradona al fútbol profesional
Maradona fue reemplazado en el entretiempo por un joven Juan Román Riquelme

La mística de la Bombonera se nutrió de este adiós, consolidando al estadio como un templo de peregrinación mundial. Para el hincha, el último partido no fue una derrota del tiempo, sino la consagración de un vínculo inquebrantable que definió la idiosincrasia del balompié nacional.

Investigadores como Pablo Alabarces, en sus estudios sobre deporte y sociedad, indican que Maradona operó como un cohesionador de la identidad argentina. Su retiro formal en 1997 cerró un ciclo de gloria que comenzó en los cebollitas y terminó con la cinta de capitán de Boca.

Finalmente, la relevancia de aquel 25 de octubre persiste en la memoria colectiva. No fue solo un resultado deportivo, sino el instante en que el hombre de carne y hueso dio paso definitivo al mito eterno que hoy adorna cada rincón de los estadios y calles de toda la Argentina.