–Gómez, vení un segundo.
–Diga, jefe.
–¿Te acreditaste para el martes?
–Pedí dos, pero no me las dieron.
–¿Y qué vas a hacer?
–Las voy a comprar. Seguro que aparece algún dirigente con entradas.
–Pero si se agotaron en minutos.
–¡Vamos, jefeee! Se agotaron las que ofrecía la ticketera. Antes de habilitar la venta siempre dejan una buena cantidad que se reparten entre algunos dirigentes y los tipos después las hacen guita. Las usan para hacer relaciones públicas y para quedar bien con amigos.
–¿Eso es legal?
–Mejor no pregunte. ¿Quiere que le consiga?
–Dale, comprame dos.
–Mañana le confirmo. Pero la pizza después de la cancha la paga usted.
–Prometido, pero con Coca, no sea cosa que termines como la vez pasada.
–¿Coca? Con eso no se jode, jefe.
–Contame qué temas tenemos para el fin de semana.
–Me gustó lo de Placente. Nadie le dio pelota, pero el pibe publicó un video en el que cuestiona el fallo de la Corte por la Ley de Tierras. Es un patriota.
–¿Eso es raro?
–Muy raro.
–Contame.
–Vio como es la gente del fútbol, no se la juega nunca. Será porque no tienen idea o porque prefieren evitar un posible quilombo. La cuestión es que nunca critican, ni apoyan y mucho menos dicen a quiénes votan, por eso cuando aparece uno que se la juega se diferencia del resto.
–Sigamos, Gómez. ¿Tenemos algo del despelote por esa copa que ganó Central?
–Tenemos. Creo que estaría bien una nota sobre Carolina Cristinziano. Es vicepresidenta del club y esposa de Belloso, el presidente. Amor y fútbol, ¿le gusta? Esta chica tiene una linda historia: es abogada especializada en Derecho Deportivo, integró la comisión normalizadora hace diez años cuando la AFA quedó a la deriva, es enferma de Central y cuenta que iba a la cancha con la barra.
–Lindo personaje, me gusta. ¿Y Estudiantes?
–Ahora se calmaron porque compraron a Marcos R. Se lo sacaron a Racing para que juegue los partidos que les quedan por la Libertadores.
–¿Y Milito qué dice?
–Está en México, dirige al Chivas de Guadalajara.
–Bue, estás gracioso…
–Ah, usted me preguntaba por el hermano. Debe estar tranquilo ahora que se sacó de encima a un tipo se quería rajar a toda costa, esta semana ni fue a entrenarse.
–¿Todavía le decís Marcos R.?
–Es parte de la pesada herencia de Gustavo Costas, que no quería nada rojo en el club. El apellido lo va a recuperar recién cuando se ponga la camiseta del Pincha.
–Hablando de Rojo, veo que con la goleada de Instituto no pensás hacer nada.
–Por lo menos no ganó en tiempo de descuento después de ir perdiendo dos a cero.
–A vos te salvan tus rivales.
–No entiendo.
–Digo que a falta de méritos propios te sostenés en las desgracias de tus enemigos. Me hacés acordar a un presidente medio desequilibrado que zafa porque no hay oposición.
–No jefe, no me compare, por el amor de Dios, con ese no me compare.