Rusia dio la sorpresa y se consagró campeón mundial de vóley femenino al derrotar a Brasil en una emotiva final a cinco sets, disputada en Japón. Las rusas se impusieron 3-2, con parciales de 15-25, 25-23, 25-18, 20-25 y 15-13, y desbancaron a quienes llegaban como favoritas a quedarse con el título.
A pesar de ser la selección más fuerte a nivel técnico, Brasil tuvo que conformarse con el segundo puesto. En la segunda ronda, las brasileñas incluso se habían impuesto a las rusas por 3-1.
A la superioridad técnica y mayores variantes ofensivas de Brasil, Rusia impuso su gran potencia física y estatura.
Las rusas obtuvieron así su sexta corona y cortaron una racha negativa de 16 años sin títulos, ya que el último logro grande había sido en Pekín 1990.
"Es muy importante que Rusia haya regresado al primer nivel mundial", destacó Natalia Safronova, la capitana rusa.