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DOMINGO / REPORTAJE a Gernimo Momo Venegas
domingo 8 septiembre, 2013

“El generador de trabajo en negro es el Gobierno”

El dirigente gremial, que se define como “auténticamente peronista”, analiza las PASO y considera que en octubre el partido que representa, el Frente con Fe, hará una muy buena elección. Y lamenta el crecimiento que ha tenido la pobreza.

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Y mientras octubre se acerca, la actividad política se vuelve más intensa. Adhesiones y huidas; alianzas y desencuentros. Nuevos grupos. Otras fuerzas.
—Hemos conformado una lista de compañeros que realmente tienen un valor agregado porque pueden hablar de la decencia política –explica Gerónimo “Momo” Venegas mientras subraya que lo acompañan Teresa González Fernández y el doctor Alieto Guadagni encabezando la lista del Frente con Fe.
—¡Qué lindo nombre!
—Yo soy muy amigo del santo padre Francisco. Y cuando decidí un nombre para el partido fui a consultar a Bergoglio. No quería elegir un nombre inadecuado, algo que no correspondiera. Y Bergoglio me preguntó: “¿Por qué va a usar la palabra ‘fe’?”. Y yo le contesté algo que siento: “Porque tenemos fe en Dios, en el país, en la Argentina”; él se quedó pensando y luego dijo: “Es un buen nombre, porque la fe mueve montañas. Seguramente van a tener muchos seguidores” –el Momo sigue recordando con cierta emoción–. Fue así que le puse Fe. Y usted sabe que en las PASO el papa Francisco estaba muy preocupado por saber si yo pasaba o no. Creo que fue una alegría para él saber que pasamos las PASO (y no es un juego de palabras) y que para esta nueva votación en la que se definen los candidatos creemos que vamos a hacer una muy buena elección, a pesar de que Massa y el Gobierno se han llevado la mayoría de los votos –hay un gran entusiasmo en este hombre elocuente y de palabra fácil–. Nosotros vamos a tener cinco o seis puntos. Y eso nos va a dar quizás la posibilidad de meter tres o cuatro diputados.
—¿Usted no cree que, con la crisis de 2009, se ha tomado conciencia del peso del campo?
—Yo creo que el campo ha demostrado su fuerza cuando comenzaron a meterle la mano en el bolsillo y a hacer que rentabilidades que existen hoy día estén deprimidas con pérdida de fuentes de trabajo y de actividades. El país no puede ser solamente sojero. Más allá de que la soja es buena para la economía y para un sinnúmero de cosas, hay también una diversidad de actividades en el interior del país que hoy están cerrando sus puertas. Mire, yo, que vengo del peronismo, siempre recuerdo que Perón le daba 70% a las economías regionales y la Nación recaudaba 30%. Hoy, este gobierno recauda 75% y les gira 25% a las provincias de la coparticipación que les correspondería. Y esto a los gobernadores que se portan bien. ¡A los que no se portan bien no les manda nada! Usted sabe que, por ejemplo, la olivicultura es una actividad muy importante: el aceite de oliva, la aceituna… habrá visto a Nucete (uno de los empresarios más importantes que tiene La Rioja) llorar por televisión pidiendo que el Gobierno aplique paliativos o apertura de mercado para esta actividad, que no es solamente el aceite, las aceitunas, el valor agregado, sino la fuente de trabajo. Fíjese que la actividad olivícola se mide en miles de puestos de trabajo y, volviendo a lo que decía recién, el campo es el primer engranaje que pone en marcha la economía del país. Entonces, lo increíble es que este gobierno haya elegido al campo como enemigo. Y esto hace que se dificulten el desarrollo y el crecimiento del país. Al no dejarlo producir, no se desarrolla ese potencial económico que deberíamos alentar –Venegas se emociona–. Yo digo que es indigno que una persona pase hambre, porque éste es un país que justamente produce alimentos. Entonces, cuando uno ve gente pobre, sin trabajo, que se denigra… gente a la que este gobierno ha degradado… fíjese que esta inseguridad que vive el país no debería existir.
—Entonces, frente al tema de la inseguridad, ¿cuál sería su propuesta?
—La inseguridad se combate con la cultura del trabajo, con educación. No hay otra forma de hacerlo. Si aquí tuviéramos pleno empleo y educación seguramente no tendríamos inseguridad –y aquí el Momo es terminante–: esta inseguridad la ha fabricado el Gobierno, porque cuando asumió, hace diez años, había chicos que tenían entre 10 y 11 años, y hoy el mayor nivel de criminalidad se ubica de los 21 años para abajo. Entonces, uno se pregunta ¿cuál es la cultura que se les dio a estos chicos que tenían 10 años en su momento y hoy tienen 21?
—Con el doctor Lavagna hemos hablado mucho de los “ni”. Aquellos que no estudian ni trabajan.
—Usted sabe que ahora, cuando estuve en Roma, el santo padre Francisco se mostró muy preocupado porque dice que en el mundo hay 20% de chicos que no tienen posibilidades de desarrollarse, de aplicar lo que han estudiado por falta de trabajo… Pero yo digo: hay países que no tienen las posibilidades que tiene la Argentina. Este país tiene posibilidades ciertas de crecimiento… crecer y crecer… pero para esto hace falta ponerlo en marcha, y este gobierno no lo va a poner en marcha, va a seguir perjudicando a los argentinos. Yo me pregunto: ¿qué se ha hecho durante diez años con el crecimiento sostenido a tasas del 7%, del 8%...? Este país creció sin parar. Hoy se ha caído. Y se ha caído por culpa de ineptos. Gente que no sabe gobernar. Mejor dicho, que gobiernan para ellos. Mire, cuando hablan de “la década ganada” hay que aclarar que los únicos que han ganado son los funcionarios y el Gobierno. Fíjese que el país se ha empobrecido porque se ha dilapidado una oportunidad histórica de sacar adelante a todos los argentinos.
Venegas se detiene y contempla el fuego que arde en la chimenea.
—¿Cómo dibujaría un mapa de la República?
—Una cosa es aquí en la Capital o el Gran Buenos Aires, y otro mapa es el interior del país. Nosotros viajamos mucho por todo el interior, y esto es muy productivo. Por ejemplo, hay países en el mundo que no tienen agua y nosotros hacemos una perforación o tiramos una bomba de un arroyo y ya tenemos lo suficiente como para regar. Tenemos una tierra espectacular. Y si analizamos la situación observamos que se nos han ido los capitales a Uruguay, a Paraguay.
—Bueno... Uruguay exporta más carne que nosotros.
—Claro, pero piense que Uruguay es más chico que la provincia de Buenos Aires. Y cuando decimos que exporta más carne que nosotros es a pesar de que tenemos la mejor carne del mundo. Somos muy ricos en granos, carne. Tenemos una calidad espectacular en todo esto y… bueno, hoy los capitales argentinos se han ido a Uruguay. Se han llevado la genética, la ingeniería, las máquinas. Seguramente Pepe Mujica nunca hubiera esperado tener sembrados soja, trigo o maíz, cuando antes Uruguay producía eucaliptos para papel dólar. Hoy, le repito, produce toda clase de granos. Usted sabe que para producir lo que rinde aquí una hectárea en Uruguay se necesitan dos hectáreas y un poco más. Hay lugares en los que hay poca tierra y mucha piedra, y nosotros aquí tenemos veinte o treinta centímetros de tierra negra. Esa es la diferencia, y en Uruguay no les cobran retenciones a los productores. Yo no digo que no haya que cobrar retenciones, pero en algunas actividades hay que abstenerse de hacerlo. Y cuando una producción deja de tener rentabilidad hay que sacarle las retenciones para que produzca. Por ejemplo, el trigo. Este año aquí no tenemos trigo para el pan porque con las retenciones que tenía la gente perdía plata por sembrar. Entonces, si el Gobierno hubiera regulado todo esto sacándole las retenciones al trigo se hubiera sembrado ,y hoy no tendríamos que estar contrabandeando trigo desde Uruguay a Puerto Timbúes, donde descargan las barcazas de las diez de la noche en adelante para llevarlo hasta los molinos de los amigos del poder y hacer la harina para el pan que los argentinos tienen en la mesa, como dice la Presidenta. Este era el granero del mundo, y hoy nos preguntamos ¿qué nos está pasando? Y lo que yo digo es que este gobierno no tiene políticas de Estado. Mire, en el país hay miles y miles de pequeños productores que son menos que un trabajador rural. Porque los productores venden su producción y hasta la otra cosecha tienen que vivir del pollo, de lo que producen para comer. Y, para colmo, no tienen ningún servicio. No aportan a la jubilación, carecen de obra social, no tienen ningún beneficio. ¿Qué pasaría, entonces, si tuviéramos un gobierno con políticas de Estado y se hiciera un relevamiento de estos miles de pequeños productores? ¿Si se los capacitara y se los orientara hacia actividades rentables? Qué pasaría si tuvieran acceso a créditos blandos? Si esto se hiciera, de un pobre productor lograríamos obtener un productor importante que no solamente mejoraría su calidad de vida sino que, a su vez, generaría fuentes de trabajo. ¡Lo único que sabe hacer el Gobierno es recaudar! ¡Y lo malo es que recaudan para ellos!
—¿Cómo evalúa el aumento de la pobreza, Venegas?
—Mire, la pobreza ha aumentado de tal manera… tenemos el espectáculo degradante de la gente durmiendo en la calle. Le recuerdo que yo vengo de una familia muy pobre. He conocido la pobreza extrema e infinidad de noches me he dormido habiendo tomado sólo una taza de cascarilla (que es un té) y un pedazo de galleta dura que nos regalaba la panadería del barrio.
—¿Dónde nació usted, Momo?
—En Necochea. Mi padre murió cuando yo tenía un año y medio y mi madre estaba embarazada de mi hermano menor. Quedamos entonces nueve hermanitos con una madre que lavaba y planchaba ropa hasta las tres o cuatro de la mañana. En aquellos años no había lavarropas, y eso significaba que a las buenas lavanderas se les confiara la ropa para lavar y planchar. Recuerdo que mi madre llevaba paquetones de ropa. Nosotros la ayudábamos y quedaban unos pocos centavos. Yo conozco la miseria, así que no puede ser que en un país como el que tenemos haya hambre entre los 40 millones de argentinos. Podríamos vivir muy bien. Este es un país privilegiado, bendecido por la mano de Dios. Tenemos que volver a aquello de que para un argentino no hay nada mejor que otro argentino. Y que si estamos en un cargo público debemos administrar para la gente y no para nuestro provecho, como está haciendo el Gobierno. Yo estoy al frente del gremio de Uatre (Unión Argentina Trabajadores Rurales y Estibadores) y nosotros empezamos con 15 mil trabajadores y con muchas deudas. Hoy tenemos 864 mil trabajadores registrados y el Registro Nacional de Trabajadores Rurales y Empleadores (Renatre), que la OIT ha tomado como una herramienta, como un ejemplo para el trabajo rural. Bueno, en cambio a mí me persiguen políticamente –explica el Momo Venegas–. Por ejemplo, hace poco más de un año el Gobierno entró allí a las 6 de la mañana con 64 gendarmes y creían que iban a encontrar los dedos pegados de Venegas ahí en el Renatre. Pero se llevaron una gran sorpresa porque el Renatre fue creado por los trabajadores para los trabajadores. Y nosotros habíamos pagado más de 280 millones de fondo de desempleo… No sé si usted sabe que antes del Renatre el trabajador no tenía fondo de desempleo.
—¿Por qué?
—El productor aportaba al Fondo de Desempleo Nacional, del que los trabajadores rurales estábamos excluidos. Nosotros, entonces, logramos que el Renatre pagara el fondo de desempleo del trabajador rural, pero también que, en el período de desempleo, lo capacitara y lo alfabetizara.
Fíjese que nosotros hemos alfabetizado más de 80 mil compañeros que antes ponían el dedo en el recibo y hoy pueden leer y firmar.
—Es importante que estas cosas se sepan.
—Y le digo más: si nosotros hubiéramos seguido trabajando normalmente con el Renatre hoy no habría trabajadores en negro. Le explico por qué: el Gobierno fomenta el trabajo en negro. Cuando una persona que tiene un plan social va a tomar un trabajo y lo quieren registrar se niega a que lo registren porque pierde el plan social. Entonces, el generador de trabajo en negro es el gobierno nacional, no somos nosotros. Por el contrario, nosotros hemos registrado a 864 mil trabajadores luego de empezar, como le dije, con sólo 15 mil. O sea que hemos hecho un enorme trabajo. Sin embargo, no alcanza. El general Perón nos enseñó que no hay solución gremial sino solución política. Es por eso que yo quiero ser diputado para ser la voz de toda esa gente que hoy no tiene voz y sí, en cambio, necesidades insatisfechas. Esa gente necesita que alguien vaya al debate y ponga lo que tiene que poner en la Cámara de Diputados llevando proyectos adelante para cambiar en algo la situación en la que muchos viven.
—Y ya que hablamos de política, ¿cómo se ubica la Uatre con respecto al peronismo disidente?
—Bueno, yo soy peronista. Lo fui toda la vida. No soy peronista disidente sino auténticamente peronista. Por lo tanto hemos creado un partido, el Partido Fe, porque sabíamos que el Gobierno y la Presidenta odian a Perón e iban a terminar con el Partido Justicialista. El general Perón decía: “los hombres pasan y las instituciones quedan”. ¡Pero este gobierno pasó y no dejó ninguna institución! Entonces, nosotros tenemos que volver a las instituciones y volver a ser creíbles, responsables y saber que cuando uno tiene un cargo, cuando recibe el voto de la gente para que vaya a un determinado lugar, tiene que representar a esa gente. A la gente que lo votó y a la que no lo votó. ¿Por qué? Porque uno es representante del pueblo, de los argentinos. Por eso, sinceramente, yo creo que vamos a hacer una muy buena elección. En el equipo tenemos gente magnífica como Aldo Pignanelli, que fue presidente del Banco Central, al economista y viceministro Jorge Todesca, al ex ministro Alieto Guadagni. En fin, la lista es larga. Mucha gente honorable, y creo que ese grupo de personas que estamos en el Partido Fe hablamos a través de nuestros actos. Queremos producir cambios importantes en gran parte del país y la gente que nos sigue no se deja seducir por candidatos que sean más de lo mismo. Muchas veces detrás de un cuerito de cordero hay un lobo. Fíjese que en la elección anterior la gente votó para castigar. Cuando uno castiga agarra el martillo más pesado, pero esta elección no es para castigar sino para elegir a los diputados y senadores nacionales y provinciales que representen a la gente. Por ejemplo, en la 5ª sección electoral tenemos a Luis Ignoto, que pertenece a la Cámara de Actividades de Pesca y, en segundo término, Mario Lastra, que va por Uatre, y una compañera (Sequeira) de Tandil, y ellos forman parte de los representantes al Senado provincial. Por primera vez hemos reunido a la pesca y a la producción, dos rubros importantísimos a nivel nacional, porque por primera vez también los puertos van a tener un representante en la Cámara de Senadores de la provincia. La pesca estará representada. Contamos entonces con una persona como Ignoto, que tiene 18 años de actividad en esa Cámara. Recordemos lo que significa la Fiesta de los Pescadores en Mar del Plata. Allí se reúnen entre 10 y 20 mil personas. Este es entonces el tipo de candidato que estamos presentando en el Partido Fe. Hemos pasado el 1,5% teniendo en cuenta que hemos armado solamente treinta distritos sobre 130 que tiene la Provincia. Hoy vamos a estar en condiciones de presentar nuestra boleta en toda la Provincia. Le repito que creemos que vamos a sacar entre 5 y 6 puntos en una muy buena elección. Piense que en Necochea, en mi ciudad, sacamos el 43%. Ganamos en todas las mesas. O sea que ni siquiera juntando los votos de Massa, de De Narváez y del Gobierno pudieron ganarnos en alguna mesa. Y cuando dicen que “nadie es profeta en su tierra”, yo puedo decir que fui profeta en mi tierra. Una elección maravillosa donde el que ganó no fue Venegas sino Necochea, porque es una ciudad magnífica con muchas bondades que no son tenidas en cuenta.
—Bueno, estamos hablando de la provincia de Buenos Aires, pero ¿cuál es el mapa del país donde ubica los problemas más graves?
—Bueno, yo creo que el conurbano de las grandes ciudades, como Rosario, Córdoba, el Gran Buenos Aires, Santa Fe, es muy fuerte, pero en las provincias hay una pobreza alarmante. En Formosa, en Chaco. Esas provincias están desamparadas… Salvo Tucumán, que es una provincia cítrica y tiene el limón y mucho trabajo. Bueno, mi primer proyecto será de coparticipación con las economías regionales. Esas economías tienen que ponerse en marcha. Le repito: tenemos un país maravilloso. Y la producción no es solamente celebrar rentabilidad con los precios internacionales. Podemos dar rentabilidad bajándole los costos operativos, haciendo vías férreas y haciendo que nuestra producción llegue a los lugares en los que se exporta.
—Aquello fue en los tiempos de Menem, cuando se privilegiaron las rutas por sobre el ferrocarril.
—Sí, me acuerdo: “Ramal que para, ramal que cierra”. Eso dejó pueblos fantasma a la orilla de las vías del tren. Eran pueblos que vivían, que eran productivos. Bueno, nosotros tenemos un país para poner el tren… El tren va por un determinado lugar, no debe producir accidentes, no contamina y sustancialmente le baja el costo a la producción. Queremos darle rentabilidad a nuestra producción bajándole los costos operativos. En fin, son todas cosas que debería experimentar un gobierno (y no me canso de repetirlo) en un país como el que tenemos. Esta gente del Gobierno no vino a desarrollar el país… vinieron a desarrollarse ellos… solamente ellos.


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