DOMINGO
Radio y género

Voces femeninas

06-11-2021-logo-perfil
. | Cedoc Perfil

Una noche de julio de 1944, un programa de radio argentino llamado Hacia un futuro mejor presentaba a su conductora, Eva Duarte, como “la voz de una mujer del pueblo, masa anónima, ella misma”. Años más tarde, la enérgica y áspera voz de la entonces primera dama, Eva Duarte de Perón, continuaría siendo presentada como la auténtica voz del pueblo, convocándolo y movilizándolo a través de discursos radiales y actos públicos. Pero Evita no surgió de la nada. A mediados de la década de 1940 la región ya contaba con una larga tradición de voces femeninas en el dial.

En la década anterior, la periodista uruguaya Silvia Guerrico había conducido un popular programa de entrevistas y variedades en horario central, y llegó a ser una de las mujeres más respetadas de la radio porteña, aunque su carrera quedó trunca en 1934, cuando su “sermón amoroso”, dedicado al galán hollywoodense de origen mexicano Ramón Novarro, atrajo detractores que exigieron una investigación gubernamental y su expulsión de la radio.

Al año siguiente, en Montevideo, Uruguay, comenzó a transmitir la primera emisora “exclusivamente de mujeres” en el hemisferio occidental. Tan solo algunos años después, Radio Femenina ya se había convertido en un importante canal de co­municación para las principales feministas e intelectuales de la época (incluyendo a destacadas activistas antifascistas), que educaba a las mujeres y las preparaba para ejercer su recientemente adquirido derecho al voto. Sin embargo, durante la Segunda Guerra Mundial Radio Femenina fue incluida en una lista negra y, en 1944, su licencia de emisión fue temporalmente suspendida, debido a las simpatías nazis de uno de los propietarios (de género masculino) de la emisora. 

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Estos son solo algunos ejemplos de las complejas, y hasta ahora inexploradas, formas en que las mujeres y las voces femeninas se expresaron a través de la radio en la región del Río de la Plata (Argentina y Uruguay) durante los años 30 y 40. En esa época, la radio desdibujó los límites entre el espacio público y el privado y enalteció el estatus de la voz femenina en un momento en el que las mujeres exigían nuevos derechos y desafiaban el relegamiento de lo femenino al ámbito privado. En síntesis, la radio amplió y difundió el reclamo de las mujeres por ocupar un lugar y tener voz en la esfera pública. 

La voz de una mujer en la radio: vale la pena detenerse por un momento para considerar todo lo que esto implicaba en los años 30 y 40. La radio fue la internet de su época: revolucionó la forma en que las personas recibían información y percibían su lugar en la comunidad. Aunque no se desarrolló al mismo tiempo ni de la misma manera en todo el mundo, la radio fue un punto clave de la modernidad en el siglo XX y, por lo tanto, entró en un diálogo inevitable con otros pilares, como la política de masas, la expansión del Estado y la llamada “cuestión de la mujer”. 

En los años 20 y 30, la radio también era un “nuevo medio” y, como nos recuerda Gitelman, “todos los nuevos medios emergen y ayudan a reconstruir públicos y la vida pública”.

El alcance de la radio y el fácil cruce de los límites espaciales tradicionales “incluidas las profundas divisiones de género del espacio público frente al privado” ayudaron a reformular la “comunidad imaginada” y los “públicos íntimos” de manera crucial para el desarrollo de la política del siglo XX. De este modo, la radio nos permite escuchar, en sentido figurado y, a veces, literal, las parciales y contradictorias formas en que las mujeres se incorporaron a la esfera pública, como ciudadanas y consumidoras, durante esta época. 

Enfocado en las ciudades centrales para la radiodifusión en el Río de la Plata, Buenos Aires (Argentina) y Montevideo (Uruguay), este trabajo afirma que la voz radial femenina introdujo una nueva disonancia en el paisaje de género sonoro, y que la propia radio proporcionó a las mujeres un nuevo lugar desde el cual hablar y ser escuchadas, justo en el momento en que se daba en la sociedad una renegociación significativa de los roles de género.

Dadas las convergencias históricas, es algo sorprendente que no haya más estudios históricos acerca de las mujeres y la radio. Casi en todas partes, el público radial estaba constituido, en su mayoría, por mujeres, y la radio alcanzó la mayoría de edad en un momento en que los movimientos feministas y la “cuestión de la mujer” estaban en el tapete. El lugar de la mujer y las relaciones de género estaban cambiando constantemente, y esos cambios se ven ampliamente reflejados en la programación radial de la época. 

En la superficie, la radio de aquellos años se ajustaba bastante a los roles y jerarquías tradicionales que gobernaban las relaciones entre ambos sexos. Gracias a su capacidad de alcanzar a las mujeres dentro de sus casas y requerir únicamente una atención auditiva, la radio podía combinarse fácilmente con las tareas domésticas y así servir como antídoto contra el aislamiento y el tedio de las labores del hogar. 

La programación diurna de la radio presentaba programas destinados a apoyar a las mujeres en sus roles tradicionales: ofreciendo consejos para el cuidado de los niños, la cocina y las tareas del hogar y, también, incluía un suministro constante de radionovelas. Pero la radio diurna era, a menudo, más interesante y provocativa de lo que podemos suponer en base a las guías de programación y a nuestros propios preconceptos. Algunas emisoras bastante conservadoras solían permitir las críticas a la subordinación de las mujeres en algunos de sus programas.

*Autora de Radio femenina, Prometeo (fragmento).