ECOLOGíA
ecología

Día Mundial del Medio Ambiente: una sola tierra donde articular todas nuestras acciones

El 5 de junio se conmemora esta fecha establecida por las Naciones Unidas para generar conciencia y fomentar la protección y restauración de nuestro planeta. Sin embargo, aún queda mucho por hacer.

1402_biodiversidad
Más de 200 científicos de diferentes países realizarán un estudio global sobre la biodiversidad del planeta. | weekend

Desde 1972 y cada 5 de junio se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente, fecha establecida por las Naciones Unidas para generar conciencia y fomentar la protección y restauración de nuestro planeta. Y aunque en estos 50 años desde la creación de la efeméride se han logrado importantes cambios y mejoras para conservar el único hogar que tenemos, pareciera que aún no se tomara como tal.

A nivel global y nacional el primer problema ambiental es la confrontación y la falta de diálogo; la defensa a ultranza de paradigmas contrapuestos y la reaparición del dilema “producción vs conservación”, argumento que debería estar superado, pero que en la práctica aún sucede. Porque si bien los metales son necesarios en nuestra vida cotidiana, nadie quiere ríos y napas contaminadas, ni zonas áridas sometidas a un sobreuso de agua potable o ambientes glaciares amenazados por la actividad minera.

La dicotomía sigue

Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Hoy más que nunca Suscribite

La deforestación y la transformación de ambientes naturales son grandes amenazas para la biodiversidad y para otros importantes servicios ecosistémicos, pero son la base sobre la cual se desarrolla gran parte de la agricultura y la ganadería que alimenta a los habitantes de nuestro país y del mundo, a la vez que generan ingresos de divisas para financiar una importante proporción del gasto público, que al mismo tiempo es necesario para el funcionamiento de la sociedad.

Por su parte, la explotación de combustibles fósiles, tanto en tierra firme como en off shore, contribuye significativamente al aumento de fuentes de energía contaminantes, incrementando los gases de efecto invernadero que acrecientan los efectos negativos del cambio climático. Esta explotación retrasa día a día la aplicación de tecnologías ya ampliamente conocidas para la generación de energías renovables, pero estos combustibles son a la vez los que en su mayoría hoy usamos para calefaccionar nuestros hogares, para movilizarnos al trabajo o para hacer funcionar industrias y fábricas.

¿Qué rol tiene el mar?

En clave marítima, el mar argentino y sus zonas de influencia se encuentra fuertemente amenazado por la sobre explotación y el descarte pesquero, a la par de los efectos sumamente negativos que produce sobre la fauna y especies marinas la contaminación generada por la basura plástica, tanto de las ciudades como de la actividad pesquera. No obstante, esta actividad productiva ofrece alimentos para la población local y en mayor medida para la internacional, generando puestos de trabajo a través de sus procesos de industrialización y manufacturación, y produciendo ingresos de divisas por exportación.

Alerta mundial: los desechos plásticos en los mares pueden triplicarse en 2040

Pero en esta ecuación nos olvidamos de algo primordial: los alimentos que comemos, el agua que tomamos, las materias primas de los productos que producimos, todo depende de los servicios que la Tierra nos ofrece. Y su capacidad para regenerarlos es cada vez más limitada por el grave deterioro ambiental originado por nuestras malas prácticas de producción y consumo. Es necesario que nuestro país- y el mundo- revise y modifique la forma en la cual se abastece de energía, asegura la alimentación de sus habitantes y genera recursos económicos para el desarrollo de la sociedad. En este re diseño es importante entender que, más allá de lo que se hace, lo fundamental es cómo y dónde se hace. El modelo productivo y comercial actual toma los beneficios y muchas veces deja los pasivos ambientales y sociales.

La promoción de buenas prácticas productivas

Deben incluir la variable social y ambiental al mismo nivel que la económica, y el ordenamiento ambiental del territorio que preserve las áreas naturales de mayor relevancia, restaure los ambientes que sean necesarios y asegure la conectividad de las áreas remanentes, son elementos claves para la verdadera articulación entre producción y conservación. Sólo así, cambiando este paradigma y rompiendo con la dicotomía entre producción y conservación, lograremos vivir en armonía con la naturaleza y preservarla, para nuestro presente y las generaciones futuras.

*Manuel Jaramillo es director general de Fundación Vida Silvestre Argentina