Adelmo Gabbi completará una década y media al frente de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, una entidad que condujo con firmeza política y una exitosa gestión gremial-empresaria, logrando dotarla de activos millonarios en dólares. Un liberal de cuna, que supo ser contador del abuelo del gobernador Axel Kicillof, se muestra frontalmente en concordancia con el gobierno de Javier Milei, con quien mantiene un vínculo fluido.
Tampoco esconde el diálogo que mantuvo con el matrimonio Kirchner durante la década de poder K, a pesar de las diferencias ideológicas, y con Mauricio Macri en su paso por la Casa Rosada. En una conversación mano a mano en exclusiva con PERFIL, criticó severamente a Alberto Fernández, a quien responsabiliza de la crisis previa a la llegada de la gestión libertaria.
—¿Cómo evalúa la situación actual de Argentina?
—Hoy estamos en un camino lógico. Yo suelo decir que en mis 82 años de vida tuve 70 años de déficit fiscal. Yo viví etapas de la Argentina entre los principales países del mundo, y viví etapas de la mayor degradación que se pueda tener. En este momento, por ejemplo, estamos tratando de volver a ser un país emergente. Pero a donde nos llevaron los cuatro años de Alberto Fernández fue terrible. Es decir, somos un país que tiene el nivel de la mayoría de los países africanos. Y Argentina es un país de verdad, y lo está demostrando de alguna manera porque rápidamente entró en superávit fiscal con una baja trascendental de la inflación. Lógicamente, mantener el nivel de actividad es muy complicado, pero va a mejorar. Yo creo que el Gobierno ya pasó lo peor y lo que viene ahora es lo mejor que le puede pasar.
—¿Qué áreas debería profundizar o atender el Gobierno?
—Hay que tener en cuenta que la mejor política económica que pueda hacer el Gobierno es la que le permita ganar las elecciones el año que viene. Entonces va a tener que adaptarse de alguna forma para que se den las condiciones y así ganar las elecciones. Y creo que vamos a ver una mejoría, no notoria, pero sí constante, en la actividad. Lógicamente, la fase industrial y la de la construcción, que son las que toman rápidamente personal, son las más difíciles de poner en carrera, porque Argentina no tiene un nivel de actividad como para competir ahí. Sin embargo, sí puede competir en alimentos, energía y en minería, que es lo que el mundo está esperando. Es decir, la macroeconomía le va a traer a la Argentina, sin la más mínima duda, todo positivo. Ahora, tiene que buscar en la microeconomía los caminos que le den posibilidades positivas para que se puedan ganar las elecciones el año que viene.
—Considerando que las inversiones suelen depender de la política, ¿cuál es el nivel de estabilidad que se puede alcanzar? La historia pendular argentina está muy presente en la memoria local e internacional.
—Esa economía pendular que decís, que es una realidad, es la que hace que el riesgo país no baje a 300 y pico como tendría que estar, y que haya algunas inversiones que no vengan porque todavía tienen temor a ver si se ratifica o no el gobierno de Milei en las elecciones del año que viene. Porque nosotros nos adelantamos a todo, a lo bueno y a lo malo. Es decir, ¿por qué ganó fácilmente las elecciones Milei de medio término? Porque había que ratificar que la cosa estaba mejor. Ahora, para ganar las elecciones del ‘27, las cosas realmente tienen que estar mejor. Ya no se trata de una sensación, sino que tiene que estar mejor de verdad.
—¿Cómo se puede despejar la incertidumbre electoral de quienes ya están enfocados en ese resultado?
—El Gobierno tiene que cumplir con todo lo que promete. Porque a este Gobierno no se le perdona nada; cualquier problema que tiene se lo agiganta. Y esta discusión que tiene con los medios también hace que el periodismo no esté muy cerca del Gobierno.
—El proceso de inversiones, ¿es el esperado?
—Hay algo muy importante. Siempre se nos exigía desde el exterior que los argentinos invirtiésemos primero. Bueno, en esta oportunidad cada vez hay más inversión de argentinos. La mayoría de las empresas internacionales que se quieren ir o que se van, son compradas por argentinos. Pareciese que la confianza del inversor argentino ha renacido y eso es muy positivo. Acá hay comprador para cualquier empresa internacional que se venda dentro del país; hay compradores argentinos. Ya no se le va a poder decir más al inversor local que no invierte en el país.
—¿Qué mensaje le daría al presidente Javier Milei pensando en este futuro de estabilidad política para la Argentina?
—Debe pensar mucho más en la clase media, que es la que está sufriendo, con algunas medidas que simplifiquen de alguna manera los gastos de ese sector. Porque la morosidad, que tocó su punto más alto hace 60 días, ya empezó a bajar porque la clase media es cumplidora. Cuando tiene dinero, paga. Y esta baja de la inflación anunciada es muy positiva, porque la inflación, que hacía 11 meses iba hacia la suba, ahora va hacia la baja. Eso va a posibilitar una mejor posición respecto a la opinión que se tiene sobre el Gobierno. Y la confianza trae aparejado bienestar.