ECONOMIA
Ahorro privado

Apuesta a la "inocencia fiscal": el dato que usó el Gobierno para atraer USD 15.000 millones del colchón

Sin acceso a los mercados, el Gobierno fía la reactivación al ahorro privado bajo una premisa que divide a la City: no preguntar de dónde vienen los billetes.

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Sangría de divisas. El BCRA que maneja Santiago Bausili sigue sin acumular reservas. | NA

Con el objetivo de enviar una señal directa de confianza, el vicepresidente del Banco Central (BCRA), Vladimir Werning, desplegó ante inversionistas en Washington una hoja de ruta con un mensaje claro: los dólares de los ahorristas, los ingresos del RIGI, la colocación de deuda corporativa y los billetes abajo del colchón robustecen un sistema que está a punto para “reanudar el ciclo de crédito”. La clave del plan reside en un dato que el Palacio de Hacienda sigue con lupa: los USD 15.000 millones que el ministro Luis Caputo espera captar bajo una premisa de "inocencia fiscal" para dinamizar la economía. Es una muestra más de que la administración busca patear la salida a los mercados internacionales de deuda soberana, que los operadores incentivan, y que prevén usar el ahorro privado y la inversión extranjera directa para financiar hasta nuevo aviso.

El mensaje de la autoridad monetaria fue claro: el Estado ya no será la aspiradora de los dólares del sistema. El informe técnico destacó que el proceso de estabilización se apoyará en que los depósitos privados en moneda extranjera alcancen niveles récord. La métrica que se exhibió como trofeo son los USD 38.800 millones que hoy duermen en las cuentas locales. Para el Gobierno, la lectura es que la demanda atípica de divisas por la incertidumbre electoral no se tradujo en una fuga masiva, sino que esos fondos se mantuvieron onshore, apuntalando los depósitos y la capacidad de otorgar préstamos en dólares.

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Mensaje de confianza

El stock de divisas se vio fuertemente engrosado por la regularización de activos. Según los números de ARCA que el Central llevó a Estados Unidos, los activos declarados sumaron USD 23.300 millones, inyectando USD 20.600 millones en cuentas CERA y ALyCs.

BCRA depósitos en dólares

Desde una de las principales consultoras que monitorea la City explicaron que la intención oficial es reforzar que la demanda atípica de dólares del período electoral se quedó mayoritariamente en el sistema. Aseguraron que se trata de una señal de confianza y destacaron que la relación entre créditos y depósitos en moneda dura creció de forma sostenida, lo que valida el robustecimiento de los balances bancarios que el Ejecutivo busca capitalizar.

Sin embargo, esta liquidez abundante choca con una barrera regulatoria. Desde la Casa Rosada se emite una señal de "inocencia fiscal" presunta: la intención de que los bancos absorban los dólares del colchón sin preguntar su origen, amparados en la norma de inocencia, y buscando velocidad en la reactivación crediticia. El cálculo que hace el ministro Luis Caputo es captar esos USD 15.000 millones que permanecen fuera del circuito, tal como contó PERFIL. Pero en la City la postura es defensiva. Las gerencias legales se resisten a relajar los controles de compliance por temor a las penalidades de los organismos internacionales contra el lavado de dinero.

Fin del cepo corporativo y el boom de las ONs

Para el sector corporativo, la "Fase 4" ya empezó a desarmar los torniquetes regulatorios. El dato más visible es que el BCRA levantó todas las restricciones para el pago de utilidades sobre los balances auditados de 2025 en adelante. Las empresas ya giraron USD 690 millones por esa vía en el primer trimestre de 2026. De acuerdo a cálculos privados que circulan en el mercado, el total a girar podría ascender a los USD 3.500 millones.

Esta normalización explica un fenómeno financiero inusual: las empresas líderes —especialmente las petroleras y gasíferas— emiten Obligaciones Negociables (ONs) con un spread de riesgo que perfora hacia abajo el rendimiento de los bonos del Tesoro Nacional. El mercado hoy le cobra más barato el financiamiento a una energética que al Estado argentino. El BCRA reportó que el crédito comercial en dólares ya comenzó a recuperarse tras la pausa electoral, y que la emisión de deuda corporativa transita una fuerte expansión.

BCRA créditos

Reservas, tipo de cambio y el riesgo del descalce

En el frente externo, los números oficiales proyectaron un horizonte despejado. Tras acumular USD 1.500 millones en el primer trimestre, el acuerdo técnico con el Fondo proyecta sumar USD 3.500 millones en el segundo trimestre y cerrar el 2026 con reservas internacionales netas por USD 8.000 millones. Además, la autoridad monetaria asegura que las fluctuaciones cambiarias impulsadas por factores geopolíticos o electorales ya no se trasladan a la inflación minorista, destacando que el peso argentino operó mejor que sus pares de la región.

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Pero detrás del telón, fuentes con conocimiento del sistema cambiario plantearon en reserva que la capacidad real de acumular reservas descansa sobre el freno de la recesión, que desplomó las importaciones. Además, hay un factor de alerta sobre el tipo de cambio real: con la inflación moviéndose por encima del ritmo del tipo de cambio, el dólar se percibe cada vez más barato, lo que podría despertar nuevamente el apetito ahorrista minorista.

El mayor fantasma, sin embargo, es el descalce de monedas. Voces autorizadas advirtieron en reserva que forzar a los bancos a prestar dólares masivamente puede incubar una crisis sistémica calcada de la de 2001. El sistema actual prohíbe prestar dólares a sujetos que no generan divisas, a excepción de los proveedores de la cadena exportadora. Si el Gobierno flexibiliza este límite para financiar a empresas del mercado interno o a familias, y se produce un salto cambiario, la mora se dispararía y los bancos no podrían devolver los depósitos en moneda dura.

RIGI: el ancla de largo plazo

Werning también desplegó la lista sábana del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). La canasta de proyectos aprobados y en etapa de evaluación consolida USD 80.200 millones. La apuesta está concentrada en la minería (oro, plata, litio y cobre) y en los proyectos de infraestructura midstream y GNL de Vaca Muerta.

El Gobierno confía en que los dólares del RIGI, sumados a la repatriación de capitales, terminen de conformar la masa crítica necesaria para prescindir del mercado de deuda internacional. La "Fase 4" es, en definitiva, un all-in al sector privado: si el financiamiento internacional sigue vedado para el Estado, la reactivación deberá financiarse con los ahorros que los argentinos decidieron sacar del colchón.