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El fuego mileísta enciende a la oposición

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Territorio a rosquear. | Pablo Temes

“Si sale mal, nos volvemos a casa, no pasa nada”. Como al pasar, en la entrevista que hace diez días le concedió a la TV Pública, Javier Milei retomó al menos por un instante aquella vieja idea que tenía sobre evitar aferrarse al poder a toda costa. Era parte del marketing contra la casta. Cuántos recuerdos.

En medio de las crecientes dificultades económicas en gran parte de la población –sobre todo en las principales áreas urbanas– y de la atrofia política en la que está inmerso el Gobierno por el reverdecer de sus internas y las irregularidades patrimoniales del todavía jefe de Gabinete, que el Presidente haya vuelto sobre esa tesis puede ofrecer múltiples lecturas.

¿Lo piensa realmente? Es posible. Salvo que se contradice con todos los pasos que viene dando, en especial desde el triunfo electoral de octubre, en relación con la necesidad de conseguir la reelección el año próximo para “no tirar a la basura lo logrado y el esfuerzo realizado”, como reza la biblia libertaria.

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También es cierto que aquella frase presidencial inicial puede formar parte de una calculada Operación Empatía ante los padecimientos sociales, en materia de pérdidas de empleos y de poder adquisitivo de los ingresos. En esa misma charla amigable, Milei admitió que hay gente que la está pasando mal y pidió paciencia.

Fuentes oficiales reconocen que en la cúspide del Poder Ejecutivo, los hermanos Milei, hay preocupación por la caída en la valoración que la sociedad tiene del Gobierno, según los estudios de opinión pública que se miran en algunos despachos. A seis meses de la victoria en las legislativas, tras un verano con luz verde en el Congreso y sin que medie ningún test electoral hasta 2027, esos mismos voceros tratan de aportar algo de paz.

Resulta difícil, conceden. La obcecación de la hermandad presidencial en sostener a Manuel Adorni en la Jefatura de Gabinete choca contra la incomodidad mayúscula del elenco ministerial y otros funcionarios de peso. Para peor, las novedades negativas sobre sus viajes, ingresos y patrimonio se suceden.

El blindaje karinista sobre Adorni, que lo impulsa a forzar diariamente reuniones y visitas sin acceso a la prensa, empieza a saberse incompleto. En los últimos días, desde el mileísmo, se filtró que el aún funcionario estaba fuera de la carrera electoral porteña. “Sufre las campañas”, fue el tierno argumento paraoficial. Bajo la misma explicación del padecimiento y un supuesto escrache mediático se escudaría la inexorable “renuncia” del jefe de Gabinete.

Con menos afecto, dirigentes violetas de CABA pidieron mediciones sobre otras figuras posibles en el distrito para tratar de ganarle la Jefatura de Gobierno a Jorge Macri. Descuella Patricia Bullrich. ¿Karina la “premiará” con esa candidatura o la utilizará para desplazarla de las ambiciones nacionales? De ese porvenir porteño se habló en una cumbre reservada el viernes último, en la sede capitalina de LLA. La lideraron la hermanísima, su alfil distrital Pilar Ramírez y Bullrich. A Adorni se olvidaron de invitarlo. Está afuera, insisten. La senadora, que atravesó un problema de salud en vías de resolución, por el momento hace silencio sobre el futuro pero es de las únicas oficialistas que se animó a esbozar alguna crítica a Adorni. Cayó mal en el karinismo.

Que el horno no está para bollos lo sabe bien Santiago Caputo. El asesor procura resistir la ofensiva del karinismo, sin el éxito al que aspira, aunque pone en juego su presunta capacidad de daño. Vale todo.

Por caso, hace trascender que la acelerada actividad judicial sobre Adorni (en cuyo “comité de crisis” intervino fugazmente para la destemplada conferencia de prensa) puede ser un pase de facturas del juez Ariel Lijo por el arribo de Juan Mahiques al Ministerio de Justicia. Una decisión de Karina, asesorada por los primos Menem. Lo habitual.

Esta semana se suscitó un nuevo foco de tensión. Al ensordecedor silencio de la jauría digital del asesor sobre el caso Adorni se sumó el desplazamiento de Agustín Romo, del caputismo, al frente de uno de los bloques libertarios en la Legislatura bonaerense, donde busca tallar Sebastián Pareja, hombre fuerte de Karina en el distrito.

El conflicto escaló por un fortísimo cruce en redes entre la diputada karinista Lilia Lemoine (respaldada por Milei) y el influencer caputista Daniel Parisini, más conocido como Gordo Dan. La descomposición libertaria alcanza órbitas inimaginables. Y lo que falta.

Rosca opositora. Hablando de imaginación, en medio de este convulsionado escenario oficialista, la oposición empezó a moverse. Detrás de un sueño que luce algo precoz: encarnar el posmileísmo 2027.

El peronismo encara ese despertar con los mismos vicios recientes. Sin acuerdos básicos, plan ni estrategia. Es cierto, queda lejos el calendario electoral para apurar cuestiones de fondo, pero algunas movidas brillan por inoportunas o por la tentación de repetir lo que ya fracasó, como es juntarse solo para vencer al rival.

Tras recibir a Emilio Monzó y Nicolás Massot, dos ex- PRO, Axel Kicillof encaró su primer viaje como buscador de “presidenciabilidad”, a una cumbre progresista en España. Tal vez le cueste menos instalarse allá (pese a la mala imagen que sigue teniendo en el empresariado español por la salida de Repsol de YPF) que acá, donde es hostigado permanentemente por La Cámpora.

Miguel Pichetto, después de ver a Cristina Fernández de Kirchner en su domicilio-prisión, consolida sus encuentros de rosca, con Guillermo Moreno como uno de sus tertulianos. ¿Seguirán insistiendo con abrirle la puerta a ese protoespacio a Victoria Villarruel?

Más globos de ensayo. El sanjuanino Sergio Uñac dice que recibió la bendición de CFK para lanzarse. Pero lo mismo dicen desde el grupo que buscan armar los exalbertistas Juan Manuel Olmos, Victoria Tolosa Paz y el ¿ex? massista Guillermo Michel. ¿Sergio Massa se reactivó?

Más interrogantes. ¿Mauricio Macri reapareció para frenar el hundimiento del submarino amarillo o porque huele la sangre de la oportunidad? ¿El banquero y expresidente de River, Jorge Brito, entró en la danza de nombres contra su voluntad? ¿Y se anima el showman evangélico Dante Gebel, que monta una foto en Madrid con sus impulsores argentinos?

Lejos de la estratósfera y embarrados de sus territorios, los intendentes del peronismo y de otras fuerzas también hicieron su aporte esta semana a la confrontación con el Gobierno. Liderados por Fernando Espinoza, a cargo de La Matanza, el municipio más populoso del país, numerosos jefes comunales agrupados en la FAM marcharon al Ministerio de Economía para alertar sobre la crisis social. Atención con la movilización del Conurbano. Si el oficialismo no logra avanzar con una reforma electoral que cancele las PASO o las vuelva a suspender, en menos de catorce meses hay que inscribir los frentes electorales para las presidenciales. Ni hablar de los anticipos de los comicios provinciales, incluidos el porteño y el bonaerense.

Más que un calendario, hay quienes ya prefieren activar un cronómetro. La política tiene sus propios tiempos.