ECONOMIA
hay un robot cada mil trabajadores

IA y robótica industrial: un sector incipiente pero que crece

El Gobierno tiene en agenda habilitar que haya compañías manejadas exclusivamente por inteligencia artificial. Sin embargo, muchas empresas en el país no avanzan en la implementación de esa tecnología. La robótica también tiene un desarrollo acotado, pero con un potencial de expansión muy grande.

El ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, anticipó esta semana que el Gobierno impulsará una ley de sociedades que permitirá que existan empresas gestionadas en su totalidad por inteligencia artificial (IA). Si bien se trata de una agenda que lleva el funcionario, no se espera que este anuncio tenga un impacto en el país en el corto plazo. De hecho, la adopción es aún incipiente.

Lo que crece en el mundo es la robótica aplicada a la industria manufacturera. Un informe de Bank of America remarcó que el año pasado se invirtieron más de US$ 41 mil millones en empresas vinculadas a la IA física.

“La robótica industrial sola supera los US$ 20 mil millones anuales a nivel global, y la automatización industrial en sentido amplio supera los US$ 200 mil millones. Crece del 10% al 12% anual. Argentina está en etapa temprana, lo que significa oportunidad enorme porque hay un montón para hacer”, sostuvo a PERFIL Joaquín Dahl, CEO de Doing+, empresa dedicada a ofrecer soluciones en ingeniería y tecnología, manufactura aditiva a gran escala y robótica industrial ya que fabrican piezas complejas con brazos robóticos.

En el país, una de cada tres empresas industriales invierte en IA, pero tres de cada cuatro señalan buena predisposición de sus equipos a incorporarla, lo que deja ver un gran potencial de implementación y una necesidad de más perfiles especializados, según el último informe de la Unión Industrial Argentina (UIA) y Accenture. Además, el análisis destacó que uno de los principales ejes es la automatización: el 63% de los gerentes de planta afirma priorizarlo en el mediano plazo, impulsado por su capacidad de mejorar la eficiencia y bajar costos. El problema es que muchas empresas se quedan a mitad de camino. El estudio subrayó que la IA podría elevar la productividad laboral argentina en 1,2 puntos porcentuales por año.

Según la Federación Internacional de Robótica, el promedio global en las fábricas es de 162 robots por cada 10 mil trabajadores. De acuerdo a Dahl, en Corea del Sur el guarismo supera los mil, en Alemania se ubica en 400, Brasil en torno 18 y en Argentina está entre 10 y 15.

En el país, los principales sectores que lideran la implementación son la metalmecánica, que ocupa ese lugar por el volumen. Le siguen los rubros de hidrocarburos, minería, agroindustria y la industria automotriz. Lo más consultado son robots para soldadura y manipulación de piezas.

De acuerdo al reporte elaborado en conjunto entre Accenture y la UIA, existen tres principales barreras de entrada al momento de implementar la tecnología al interior de una fábrica. En primer lugar se encuentra el conocimiento, el 70% de los encuestados no entiende para qué sirve y el 65% no tiene claro el retorno de inversión. Entre los casos de uso se encuentran la utilización de agentes de IA, automatización de procesos y sensores en maquinarias.

“Las pymes consultan mucho pero les cuesta más avanzar por acceso al capital y porque en una empresa familiar automatizar es una decisión que toca la identidad del negocio. No es la tecnología lo que frena sino la falta de claridad sobre el retorno, es no saber en cuánto recuperan la inversión. Nuestra primera tarea muchas veces es hacer ese cálculo con ellos”, agregó Dahl.

Un ejemplo de implementación en inteligencia artificial física en el país es el caso de Andreani. La empresa de logística realizó una inversión de US$ 30 millones para transformar su planta de Pacheco con la incorporación de sistemas de automatización integral manejado con inteligencia artificial. De esta manera, pueden optimizar el flujo logístico y alcanzar una capacidad de procesamiento de hasta 26 mil paquetes por hora.

Empleo. Uno de los mayores temores con la mayor adopción de automatizaciones dentro de las empresas es el posible aumento en el desempleo. Los casos de las principales empresas de software del mundo elevaron la preocupación. Pero, según los expertos, por el momento en el sector industrial, con una implementación aún incipiente, lo que se observa es una redistribución de roles más que reducción de plantel.

“El verdadero riesgo para el empleo es la empresa que no automatiza y pierde competitividad hasta cerrar. El desafío actual es ser más competitivo en el mercado, que lo logras por volumen, calidad o capacidad de venta. Las tres están relacionadas”, cerró Dahl.