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Política y trastornos de la personalidad

El peligro de los líderes fuertes “que son como nosotros”

Otto Kernberg es uno de los mayores especialistas en trastornos de la personalidad, entre los que advierte contra uno de los más peligrosos: el narcisismo maligno, el que a menudo poseen jefes de partidos políticos extremistas, que con consignas simples parecen ser “alguien con valentía que se levanta contra las leyes habituales”. Pero su agresividad paranoide estimula al grupo agresivo social que lo sigue a combatir “grupos enemigos” y amenaza a los regímenes democráticos. ¿Un llamado de alerta para la Argentina?

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Política y trastornos de la personalidad. | cedoc

Psiquiatra y psicoanalista nacido en Viena, Otto Kernberg fue jefe médico del Centro Médico Cornell del Hospital de Nueva York y profesor de Psiquiatría en la Facultad de Medicina de la Universidad de Cornell. 

A su vez, es analista didáctico y supervisor de la Clínica e Investigación de la Universidad de Columbia, autor de valiosos libros que compendian parte de sus investigaciones a lo largo de una vasta experiencia en el diagnóstico y tratamiento de trastornos de la personalidad, indispensables para el psicoanálisis moderno. Es considerado el máximo exponente a nivel mundial en el estudio e investigación del trastorno límite de la personalidad y del trastorno narcisista de la personalidad, en especial el narcisismo maligno. PERFIL lo entrevistó. 

—¿Por qué eligió esta carrera?

—Porque me interesó el psicoanálisis desde la adolescencia, tengo un tío que fue un psiquiatra muy famoso y tuvo mucha influencia durante mi infancia, Manfred Sakel, que descubrió el tratamiento para la esquizofrenia, y eso influyó en mi adolescencia, tuve por suerte contactos con varios psicoanalistas freudianos y junguianos en la escuela de medicina, primero me interesó la neurología, eventualmente la psiquiatría, con un maestro extraordinario, el Dr. Ignacio Matte Blanco, quien me influyó definitivamente en psiquiatría, y en psicoanálisis me formé en la cátedra de Psiquiatría de la Sociedad Psicoanalítica en Chile. Fue una carrera muy natural para mí y me interesaron los trastornos de personalidad después de un viaje de estudios en Estados Unidos con una beca de la Fundación Rockefeller, estuve un año en el Hospital  Johns Hopkins y mi jefe me supervisó con un paciente psicótico, y tuve influencia de Sullivan, me interesó la investigación en psicoterapia que había comenzado con mi formación en Chile, pero en Estados Unidos pude trabajar e investigar sobre los trastornos de personalidad, así comencé a desarrollar mis propias ideas y publicar al respecto. 

—Hoy es usted un gran referente a nivel mundial del diagnóstico y tratamiento de trastornos de la personalidad. ¿Por qué nace su interés por el trastorno narcisista de la personalidad?

—Porque me tocó ver pacientes en los que pude establecer ese diagnóstico y que parecían ser muy resistentes al tratamiento, sentía imposibilidad de ayudar a esos pacientes con las técnicas que teníamos en los 60, y fue un estímulo para desarrollar técnicas específicas, no fui el único, éramos un grupo que trabajamos en eso, Herbert Rosenfeld en Londres, Jacobson en los Estados Unidos, así que conté con esas influencias y desarrollé mi experiencia con una técnica que fue efectiva y me estimuló para seguir desarrollando investigaciones sobre la patología narcisista, frecuente e importante porque limita enormemente a las personas que la sufren, empobrece sus relaciones humanas, y me pareció importante abrir a esas personalidades a lograr mejores relaciones con otras personas, para un enriquecimiento potencial importante en la vida del individuo porque el trastorno narcisista afecta las relaciones de trabajo, las sociales y las relaciones de amor. Clarifiqué problemas en esos tres aspectos.

—Existe mucha información que a veces es confusa. ¿Cómo se puede definir el trastorno narcisista de la personalidad?

—Las características esenciales de los trastornos narcisistas de personalidad son grandiosidad, sensación de superioridad, aspiraciones de triunfo, de ser el número uno, de ser el mejor en su terreno respectivo, segundo y sorprendentemente, una enorme envidia hacia otras personas que se destacan, una envidia que en cierto grado es un sentimiento normal que lo tenemos todos, pero que ellos sufren en forma intensa constantemente en el plano consciente e inconsciente, y esta envidia, como protección contra ella, como defensa frente a esta envidia, los hace tener una tendencia a desvalorizar a otras personas, así que la combinación de grandiosidad, envidia, desprecio y negación de la importancia de los demás son las características esenciales de la personalidad narcisista.

—¿En qué etapa evolutiva se origina y por qué?

—El origen es psicológico, es una patología del desarrollo psicológico de los primeros años de vida, generalmente los pacientes han tenido en su temprana infancia una falta de amor y dependencia anormales, no ha funcionado el sistema de apego, en cambio han tenido algunas capacidades por las cuales han podido ser admirados, han causado admiración, y eso los ha llevado a que reemplacen el recibir el amor que nos permite desarrollar el amor hacia otros, por una gratificación por la necesidad de admiración. No buscan cariño profundo sino admiración, necesidad de causar interés, ser “el bebé del bautizo”, este desarrollo psicológico lleva gradualmente a la personalidad narcisista. Hay que diferenciarla del narcisismo normal, donde hay amor propio, se está contento con sus relaciones, se gratifican los amores, se tiene una admiración normal, pero hay personas que tienen un narcisismo infantil.

—¿Cuáles son las diferencias entre el trastorno de personalidad narcisista grave y una psicopatía?

—Hay ciertas características graves de la personalidad narcisista que constituyen el narcisismo maligno, las personalidades que tienen narcisismo maligno tienen las mismas características de la personalidad narcisista con especial énfasis en la grandiosidad, en los sentimientos de superioridad, una intensidad de impulsos agresivos, dirigidos contra otras personas potenciales rivales, una tendencia de proyectar sobre los otros su tendencia agresiva y ver a los otros como agresivos, y ellos muy desconfiados e hipersensitivos, tienen una actitud paranoide. Presentan debilidad de sus estructuras morales, tienden a tener conducta antisocial que puede ser pasivo-parasítica o agresiva. La conducta antisocial pasivo-parasítica que los hace mentir, robar, ser irresponsables con el dinero, manipular gente, en cambio el tipo de conducta antisocial agresiva los hace atacar a la gente físicamente y atacar la propiedad, ser destructivos con la propiedad, y los hace peligrosos, entonces las personalidades narcisistas que tienen esas tendencias que describí, grandiosidad, extrema agresividad, tendencia paranoide y conducta antisocial, constituyen el narcisismo maligno. El narcisismo maligno tiene que diferenciarse de las personalidades antisociales, que son el trastorno de personalidad más grave que existe, no es tratable hasta el día de hoy y tiene sus características sumadas a una total incapacidad de tener relaciones amorosas, cariñosas, con nadie, no tienen ningún interés real en una relación profunda con otra persona, hay una ausencia total de criterios morales, incapacidad de guiarse por juicios morales, así que la total incapacidad de moralidad, la ausencia de un superyó en lenguaje psicoanalítico, y la destrucción total de todas la relaciones de amor de que son incapaces es lo que caracteriza a las personalidades antisociales que se pueden dividir en pasivo-parasíticas y en agresivas, todas son peligrosas porque atacan a las demás personas por motivos egocéntricos, y desgraciadamente no tienen tratamiento. Si entran en conflictos con la ley, terminan encarcelados y algunos de ellos en el sistema médico hospitalario, la mejor manera de manejarlo son hospitales especiales para pacientes con tendencias criminales o delictivas, o prisiones especializadas en estructuras de personalidad de tipo psicopático, diferentes países tienen distintas alternativas para proteger a las familias y la sociedad. Prácticamente las personalidades antisociales constituyen un peligro abierto, son los casos más difíciles que tenemos en psiquiatría

—Usted propone tres niveles de acuerdo a la gravedad de este trastorno. ¿Cuál es el grado de gravedad que influye en las relaciones de pareja violentas y cuáles son las características de esa dinámica cuando el otro es una persona sin ese trastorno?

—Lo que pasa en las parejas cuando uno de los miembros tiene personalidad narcisista es que muchas veces, estas parejas se constituyen con un miembro de personalidad narcisista, grandiosa, explotadora, y la otra persona con personalidad masoquista, sometida, con especialidad en sufrir, así que hay muchas de estas parejas o matrimonios en que tenemos una personalidad narcisista casada con una personalidad masoquista. En otros casos, si la otra persona es normal, la personalidad narcisista termina explotándola, termina siendo indiferente a la persona normal y usándola como servidora, como un empleado, lo explota, y el otro se puede o no someter. Si no lo hace, hay conflicto conyugal o de pareja crónico. Generalmente las personalidades narcisistas devalúan a sus parejas, pueden estar enamoradas inicialmente, pero el amor se va y termina con la devaluación típica del narcisista, suelen ser relaciones frustrantes porque el narcisista pierde el interés por su pareja, pero para la pareja hay sufrimiento porque quiere a una persona que no la quiere de vuelta.

—¿Qué características tienen los políticos con trastornos de personalidad narcisista? 

—Hay personas a las que les atrae el poder, les atrae la importancia que puede dar una posición en la política, jefaturas, direcciones administrativas, así que es una profesión atractiva para narcisistas, que quieren destacarse para estar en una posición cumbre para que los admiren, pueden ser talentosos y efectivos, pero suelen solo estar para ser admirados y estar en el centro, el problema es si la personalidad con narcisismo maligno tiene la capacidad lingüístico-verbal para presentarse y llegar a ser jefe de partidos políticos extremistas o jefe de gobiernos, especialmente autocráticos; la personalidad con narcisismo maligno es atraída por grupos sociales con desventajas que quieren encontrar su lugar en el poder, buscan lo que les promete el poder y creen que se los dará una personalidad muy fuerte. El narcisismo maligno se presenta como una personalidad muy segura de sí misma, muy fuerte, y un grupo vulnerable podría engancharse con él, identificarse con él y sus eslóganes, y frases simples y sentir: “Este hombre es como nosotros, no tenemos que envidiarlo”. Pero ese rasgo primitivo es agresivo y puede dar lugar a que “nos autoriza a ser agresivos contra los otros” e inducir a tener conductas en contra de la ley, porque lo que aparenta ser “alguien con valentía que se levanta contra las leyes habituales” no es nada más que la agresividad, la grandiosidad paranoide, lo que estimula al grupo agresivo social que sigue a ese liderazgo porque los lleva o induce a combatir “grupos enemigos”, porque trata de establecerse en el poder y lleva a la destrucción de regímenes democráticos y la afirmación de regímenes autocráticos. Pueden llegar a ser muy peligrosos porque se tolera la agresión o muerte en masa, se justifican genocidios como con las personalidades de Hitler, Stalin, probablemente Putin, o posiblemente de Trump, constituyen un peligro público.

—¿Y qué es el trastorno borderline?

—Es uno de los trastornos de personalidad grave que se caracteriza por escisiones de la personalidad, escisiones del concepto de sí mismo, escisiones del concepto de otras personas que se dividen en idealizadas y persecutorias. La persona misma se siente perfecta o terrible, cambia su posición de un extremo al otro y ve a las personas del mismo modo, o malo o persecutorio, y ese cambio constante por inversión de la experiencia de sí mismo y de los demás crea caos crónico con las relaciones con los demás, angustia crónica, autoagresiva, intensa angustia, depresiones y fracaso en las relaciones sociales de trabajo y amor. Un caos masivo en todos los planos de la interacción

—¿Qué circunstancias en la vida de las personas influyen para que se produzca?

—Generalmente gran caos en los primeros años de vida, abuso físico, abuso sexual, presenciar abuso físico y social, abandonos prematuros prolongados por una figura materna, traumatización (situaciones extremas que producen sufrimiento agudo e inesperado difícil de tolerar, un ataque repentino como un terremoto, una guerra, un incendio), físicas y psicológicas, enfermedades tempranas graves con dolor intenso crónico, esa es la combinación de esos motivos, hay también una predisposición genética a exceso de afectos de tipo negativo o agresivo. 

—¿Esos recuerdos traumáticos se mantienen siempre?

—No se puede generalizar, hay tendencia tanto a recordar excesivamente en forma distorsionada y protegerse del recuerdo a través de un olvido forzado, y hay una amnesia normal infantil. No recordamos los primeros dos años de vida porque todavía no está maduro el cerebro como para guardar recuerdos concretos sobre situaciones específicas a largo plazo, recién a la edad de dos o tres años adquirimos la capacidad de memoria consciente a largo plazo. 

—¿Qué paciente recuerda más y por qué?

—He visto demasiados pacientes para decir que uno o dos sobresalen, he trabajado como psicoterapeuta 65 años, así que se juntan muchas experiencias. No me atrevería a decir que uno u otro sobresalga tanto y pueda recordarlo en forma especial.

—¿Qué grado de trastorno narcisista suele tener mejor pronóstico terapéutico o mejores posibilidades terapéuticas?

—Si la persona con todo el trastorno ha sido capaz de establecer una relación íntima a largo plazo, una relación gratificadora de amor a largo plazo, el pronóstico es mejor, y si tiene una buena conciencia moral, el pronóstico es mejor también.

 

*Diplomada en Criminología, Criminalística y Derechos Humanos.