sábado 28 de enero de 2023
ESPECTACULOS Orquesta tpica cerda negra

Contrabajo y tutú rosa

Aunque promedian los diecinueve años, ya son profesionales. Tocaron en el Festival de San Luis y cerraron el Festival de Tango joven. Reconocidos por el Tata Cedrón, han recibido el reto de algun tanguero viejo, que les reprochó haber subido a tocar con pantalones cortos.

22-12-2006 13:00
Estos chicos no están sacándoles lustre a sus instrumentos con el pelo engominado, ni tampoco tomando una cerveza entre canción y canción. El caso de la Orquesta Cerda Negra es bastante raro. Son llamativamente jóvenes –un promedio de diecinueve años entre los doce integrantes– pero tienen un profesionalismo y una dedicación dignos de los más experimentados intérpretes del género. Tocan tango, algo que generacionalmente podría no pertenecerles, pero sin embargo lo toman con mucha naturalidad. Esta semana estuvieron en el cierre del Festival de Tango Joven, y se rumoreaba por allí que son “la” orquesta del momento.

Algunos tocan juntos desde los nueve años, otros se sumaron después. De esa primera etapa quedan historias, según cuenta Agustín Guerrero (17), pianista y director de la banda: “Eramos cinco nenitos de diez y once años, pero llegamos a tocar en el Congreso de la Nación. Mi hermano, que tenía diez, por ejemplo, no llegaba a agarrar el bandoneón con las dos manos. Está todo registrado en un video: ¡el bandoneón era más grande que él!”. Tiempo después fueron dirigidos por Julián Peralta, ex integrante de la Fernández Fierro y más tarde, ya por 2003, se mandaron solos. Carlos Castro (19), violinista, acota: “Ahí decidimos que se iba a llamar Cerda Negra y empezó el camino personal de la orquesta hasta hoy. Comenzamos a hacer lo que nos gustaba, temas nuestros, no sólo aprender a tocar los clásicos bien”.

—¿Como es la relación entre la orquesta y los tangueros viejos?
- Esteban Casati (violín): El Tata Cedrón nos quiere mucho. Aunque también hay alguno que otro viejo que se ofende por alguna pavada. Una vez, Nicolás (Tognola) salió a tocar en shorts y saco y corbata. Eso chocó.
Federico Palmolella (contrabajo): Ese día yo le puse un tutú rosa al contrabajo.
- Agustín Guerrero (piano):
Hicimos todo eso a propósito, como era el Festival de Tango de Buenos Aires, como para romper un poco lo que venía...

—¿Se enojaron?
- Malena Medone (violoncello): Un poco, no bailaron. Nos hicieron huelga de baile (risas).

—¿Cómo piensan los temas nuevos que están componiendo? Las letras, por ejemplo...
- AG: Hacemos arreglos de clásicos y temas de la orquesta, instrumentales o cantados. Las letras las hace Esteban Casati. En general son letras sociales, problemas que se viven en la actualidad. La orquesta tiene un compromiso social. Hay un tango instrumental que se llama La bronca del pueblo, que habla de las manifestaciones, los estallidos. Después hay otro que se llama Cuando, que habla de la gente que se va de Argentina para buscar una oportunidad y se pregunta cuándo van a volver...

—Piensan letras que no hablen tanto desde lo individual...?
- EC: Fijate la edad que tenemos, estamos todos pescando ideales, por eso son las cosas que salen, en general las letras tienen un mensaje positivo. Hay una zamba nueva en la que el mensaje es esperanzador, hay algo que puja para adelante.

—Todo lo contrario del tango, que mira hacia el pasado...
- JP: También eso se cristalizó mucho. Dicen: “El tango es triste”. Han venido viejos a vernos, vistiendo su peluquín moderno, su peluca telefónica (risas) y te dicen: “Tenes que sufrir el tango”; y yo cuando veo una pareja bailar, no está llorando, está disfrutándolo, y yo cuando toco también disfruto.

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