ESPECTACULOS
‘Secretos de un vínculo’

Cuando los vínculos saltan del libro al escenario

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Horarios: Las funciones se dan los sábados a las 16 en el Teatro Border –Godoy Cruz 1838– Palermo. Se puede ver los sábados de abril y mayo. | GZA: SECRETOS DE UN VINCULOS

La maternidad suele pensarse como una experiencia íntima, casi silenciosa. Sin embargo, también es un territorio lleno de preguntas, emociones intensas y transformaciones profundas que claman por ser compartidas. En ese cruce entre experiencia personal y creación artística nace Secretos de un vínculo, una obra de teatro que explora el universo del vínculo madre-hijo desde la sensibilidad y la reflexión colectiva.

La maternidad atravesó mi vida profesional y le dio un rumbo apasionado. Con una lupa me sumergí en el vínculo madre-hijo para develar sus inagotables misterios. Durante más de treinta años coordiné grupos de madres que confiaron sus vivencias transformando dudas, ansiedades y miedos en recursos valiosos que nos enriquecieron para volver al ruedo con más amor y comprensión. De ese camino nació mi libro Secretos de un vínculo (luego publicado también como Emociones de la Maternidad) y hoy esas páginas saltan del papel al escenario: se hacen cuerpo, poesía y teatro en cuatro actrices maravillosas y la dirección talentosa de Natalí Aboud.

La obra está interpretada por las actrices Josefina Botto, Jennifer Moule, Bárbara Goldschtein y Emilia Rodríguez Griñó. Cada escena funciona como un pequeño laboratorio donde se exploran distintas formas de habitar la maternidad y la familia. En una puesta donde predominan la delicadeza y la belleza, se revela también un cambio cultural: la ruptura del paradigma de la crianza en soledad para abrir paso a una experiencia más colectiva, donde el acompañamiento entre mujeres se vuelve fundamental.

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Como dice la directora Natalí Aboud: “El escenario es un laboratorio vivo, un lugar donde las experiencias de la maternidad pueden abrirse, mirarse y reconstruirse. Lo cotidiano se transforma en materia teatral y desde allí ofrecemos nuevas perspectivas para entender nuestras relaciones familiares y repensar nuestra propia infancia. explica. En la obra, la crianza deja de ser un territorio privado y silencioso para convertirse en una construcción compartida”.

Pero Secretos de un vínculo tiene además una particularidad: la maternidad no solo es el tema de la obra, sino también parte de la vida real de quienes la interpretan. Tres de las cuatro actrices son madres de niños pequeños y, durante el proceso de ensayos pudimos compartir incluso un embarazo completo, desde las primeras náuseas hasta el momento de tener al bebé en brazos. Esa experiencia se volvió parte del proceso creativo. “Los ensayos muchas veces empezaban como un pequeño grupo de crianza guiado por Adriana”, cuenta Aboud. “Cada una compartía lo que estaba viviendo y esas experiencias alimentaban las escenas”. La vida y el teatro se mezclaron tanto que la obra incorpora elementos personales de las actrices, incluso en un video proyectado en escena donde aparecen sus propios hijos.

En un contexto cultural donde el ‘lado B’ de la maternidad comenzó a visibilizarse con fuerza y ahora se puede nombrar el cansancio, el amor desbordado, la incertidumbre, la transformación que implica criar, “Secretos de un Vínculo” no solo enriquece esa conversación, sino que también brinda herramientas para atravesar las dificultades con mayor empatía y amabilidad”.

Para Bárbara Goldschtein, el puente entre teatro y maternidad aparece naturalmente a través del juego. “En la obra hay una certeza muy clara: lo mejor para conectar con nuestros hijos es hablar su mismo idioma, es decir jugar. Y entonces inevitablemente pienso en Peter Brook cuando dice que, en el momento en que dejamos de pensar la actuación como trabajo y la entendemos como juego, el teatro cobra vida. En escena, de algún modo, somos mamás jugando”.

Jennifer Moule señala que la maternidad también transformó su manera de actuar. “Desde que soy madre me volví más sensible. La vulnerabilidad está mucho más cerca de la superficie, a “flor de piel”. Para una actriz eso es maravilloso, porque ya no hace falta ir a buscarla en la memoria emocional de Stanislavski: simplemente está ahí”. Para Josefina Botto, la maternidad también produjo un cambio profundo en la relación con el escenario. “Desde que soy mamá, actuar se volvió más simple. Hay algo en mi vida mucho más grande que mi propio drama. Eso abre otra forma de estar en escena: más liviana y más disponible”.

Cuando esas vivencias se comparten, dejan de ser solamente historias privadas. Se convierten en memoria colectiva. Y entonces la maternidad, lejos de ser una experiencia solitaria, vuelve a ser lo que siempre fue en su origen: un vínculo humano que crece y se fortalece cuando se vive en comunidad.

Porque embellecer cada vínculo amoroso es la mejor manera de celebrar lo humano.

*Médica psicoanalista @doctoragrande especialista en maternidad y lazos familiares.