domingo 03 de julio de 2022
ESPECTACULOS PLATAFORMAS

Itziar Ituño: “Siempre me gustaron las historias de mujeres salvajes”

La actriz española visitó nuestro país para rodar Pensamiento lateral y además pasó por la famosa Argentin Comi-Con a saludar a sus fans.

18-06-2022 01:34

La actriz española Itziar Ituño se ha convertido en un suceso mundial, primero, gracias a su talento y, segundo, gracias a su rol como Raquel Murillo en La casa de papel. Ahora la artista acaba de pasar por Argentina, filmando la producción original Pensamiento lateral y formando parte de los invitados internacionales de Argentina Comic-Con.  

—¿Cuáles son tus recuerdos más sentidos a la hora de los relatos? 

—Generalmente, me pone contenta hoy la idea de poder elegir mis relatos. Y eso es algo que recién empieza a darse ahora en mi vida, después del éxito de La casa de papel. Cuando lees un guión, y te golpea, te eriza la piel, y sentís que esa historia, es realmente la historia de la que quieres formar parte, es un hermoso momento. Además, no me importa nada que tenga un gran presupuesto, o que tenga uno pequeño. Si la historia realmente cuenta, si comunica algo único, me hace muy feliz. No me importa quiera ser solo entretenimiento, pero si va un poco más allá, y tiene una visión, y quiere cambiar algo, o dejar una huella, una sensación, eso es lo que más me gusta hoy. Me gusta elegir los personajes, pero siempre creo que el foco debe estar en la historia. Sí mi personaje ayuda a la historia, entonces eso es algo que me da felicidad y estoy feliz de interpretar. Por eso no me molesta que sea un personaje chiquito, una perla, lo importante es ser buen eslabón de una gran obra. 

—¿Cuáles dirías entonces en ese sentido que fueron las historias que de pequeña te fueron formando hasta entender tu profesión de la manera en que lo haces? 

—Me gustaron siempre los relatos rebeldes, irreverentes, los papeles donde una se ve reflejada a través de mujeres que pisan fuerte. Siempre cuento lo mismo pero cuando era pequeña vi La guerra de las galaxias y recuerdo que me marcó mucho la princesa Leia. De pronto no era una princesa a salvar, el modelo de Disney; era un princesa que salvaba y  desde ahí, y claro mi madre que me ha creado muy bien en ese sentido, las mujeres con dos ovarios bien plantados me hacen identificarme con la historia. O las mujeres muy sufridas que logran dar vuelta su historia. Es verdad que Walt Disney nos ha hecho daño a todas. 

“Prefiero las historias donde las mujeres no sean tratadas como un florero”

—¿Cómo ves hoy la construcción de los personajes femeninos, sobre todo considerando los papeles que te llegan?

—Básicamente prefiero las historias donde las mujeres no puedan ser reemplazadas por un florero, y lamentablemente todavía hay de esas. La novia, la que acompaña, la que cura al soldado, la madre. El personaje que aparece para hablar de amor a un hombre, o que sean un trofeo para el macho que quiere golpear. No quiero que sean mujeres que solo están para hablar de los hombres, que sus vidas no giren en torno a los personajes masculinos. Hay un test, llamado el test de Bedchel, que básicamente marca esto: cuando un diálogo entre dos mujeres solo se usa para hablar del personaje masculino que no está en escena. Y fijate que La casa de papel no supera el test de Bedchel. Son personajes fuertes, pero no son independientes. Los poderosos son otros

—¿Cómo ves la ficción española considerando el boom que representa La casa de papel, una serie industrial de fama mundial, y por otro lado Alcarrás, una película española ganando el festival internacional de cine de Berlín? 

—Con los dos polos, las dos plataformas, las dos vetas que mencionas se esta trabajando mucho, por suerte. Claro que mucho no quiere decir siempre de calidad, pero que hemos tenido peores momentos y muchísimo menos trabajo, así que a no quejarse en ese sentido. La cantidad no quiere decir calidad, claro, pero es más fácil encontrar productos de calidad si se produce más. Al menos eso he aprendido de mi tiempo en la industria. Pero también hay una contra al feliz auge de las plataformas, que tiene que ver con que esa cantidad de producción no llega siempre a las salas de cine. La gente no va a los cines, a los estrenos, y después de la pandemia eso se ha acrecentado. Y eso me duele porque yo me siento del cine, yo amo ir a una sala a ver una película. Adoro ver series en casa. Pero compartir la sala es un hecho mágico. Quiero que la gente vuelva, que vean esos relatos de dos horas, que la gente se impregne de eso y la dejas en la sala. 

—¿Qué películas te enamoran desde siempre?

—Soy de E.T., el extraterrestre, de Encuentros cercanos del tercer tipo, muy de Spielberg. De Laberinto, de Willow, de la aventura artesanal, del arte de Jim Henson. Me gusta también El piano, El paciente ingles, esa me golpeó ahí, Memoria de África (Meryal Streep me parece la mejor). Thelma & Louise me marcó como mujer. Parásitos y Nomadland me parecieron impresionantes. Pero no me gusta mucho lo más comercial. 

El poder de elegir

—Hablabas antes de no poder elegir cuando tenías menos éxito en algunos papeles…ahora que podes ¿qué es lo que se busca en ese sentido? ¿La gran película? ¿La gran obra? ¿O qué te permite el elegir?

—Cada trabajo es un viaje, cada personaje es un viaje: esa es una forma de explicárselo a todos. A veces el viaje para algunos es un montón, para otros es un destino nada tentador. Así funciona para mi la elección de un papel, y es la forma más gráfica que tengo de explicarlo. En Pensamiento lateral, la película que estoy rodando en Buenos Aires, realmente me siento embarcada en una gran aventura. Es la primera que tengo el lujo de rodar en Argentina y toda esta filmación es una experiencia maravillosa. El director Mariano Hueter es alguien que ha logrado reunir a un tremendo equipo, y en ese tremendo equipo he logrado compartir mi trabajo junto a nombres como Alberto Amman, Mauricio Paniagua y César Bordón. La película ha sido también escrita por Hueter, y se trata de una psicóloga que después de una salida de la universidad, es secuestrada por criminales y llevada a una fábrica abandonada. Los secuestradores están convencidos que ella posee la información crucial para dar un gran golpe. Mientras la tienen cautiva, contra su voluntad, Julia empieza a tratarlos como si fueran sus pacientes, a analizarlos, y desde esa idea poder destruirlos. Julia se va a topar con secretos muy profundos y eso la llevará a conectarse con una parte oscura y salvaje de ella.