ESPECTACULOS
Entrevista

Abel Pintos: “Las canciones patrias no son una pieza de un museo”

El cantautor anticipa cómo serán sus dos próximas fechas en Vélez Sarsfield, analiza su participación como jurado en el show de Telefe Got Talent Argentina y cuenta sus proyectos más allá del arte. Habla sobre su vínculo con su público y su recorrido como autor.

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Candor. El músico afianza su vínculo cada vez más poderoso con un público que lo adora con devoción y que celebra sus creaciones. | jose tolomei

Es mucho más alto de lo que una se imagina, pero tan cordial y cálido como se lo ve en los recitales y ahora en la televisión. Abel Pintos evidencia serenidad y reflexiona ante cada pregunta, mate de por medio. Anuncia dos únicas funciones para el 17 y 18 de este noviembre. En su productora recibe a PERFIL para anticipar detalles de lo que será su presentación en el estadio de Vélez Sarsfield bajo el título de Amores y rarezas.

“Vamos todo lo que podemos al Chaco –confiesa al inicio– tenemos una doble ciudad de pertenencia. Mi mujer (Mora Calabrese) está iniciando un proyecto propio: diseño de joyas. Las fabrica ella de manera artesanal”. De esta manera, casi sin querer se explica la serie de anillos y colgantes que siempre luce y que ahora se pueden ver en Got talent Argentina, por Telefé, de lunes a jueves a las 21.45. 

—¿Por qué el título y cómo será esta nueva presentación? 

—Me remití a la década de los años 90 y los 2000, cuando mis bandas favoritas pasaban cuatro o cinco años sin sacar un disco porque estaban de gira mundial y las compañías discográficas los editaban como “rarezas”, que eran grabaciones de salas de ensayo o de pruebas de sonido. Me encantaban porque los notaba más humanos a los artistas, sin tanta producción, ni maquillaje. Mis rarezas son las que hace mucho tiempo que no interpreto en vivo, o las que no son mías y que se convirtieron en muy conocidas. Por ejemplo Carta urgente, de la cantautora española, Rosana.

—¿Y los amores?

—Son las canciones que no pueden faltar, porque curiosamente después de treinta años de música sigue viniendo mucha gente por primera vez a un concierto. Esas personas quieren escuchar las más conocidas, de alguna forma los hits. 

—¿Por qué en Vélez Sarsfield?

—Hace seis años que no hacía un concierto en un estadio, en Buenos Aires. La última vez fue en River, que fue el primer estadio que hice aquí. El año pasado cerramos con tres funciones en el Estadio Único de La Plata. Esos espacios te dan la oportunidad de hacer un tipo de propuesta estrictamente espectacular. La puesta en escena y la dinámica del concierto es diferente que en un teatro. Hicimos treinta funciones en el Ópera, donde no necesitás tanta espectacularidad, porque estás más cerca de la canción y de la gente.

—¿Cómo y por qué nació tu último álbum, “Alta en el cielo”, con ocho canciones patrias, acompañado por la Orquesta Académica del Teatro Colón? 

—En la escuela logré ser el representante de mi curso, en los actos escolares, con lo cual me garantizaba cinco o seis fechas al año seguras para poder cantar. La primera vez que lo hice fue un 17 de agosto, aniversario de la muerte del general San Martín. Así me familiaricé con estas canciones porque las cantaba varias veces en el año. Pasó el tiempo y empecé a ir a las escuelas como padre de Guillermina y Agustín y advertí que en los actos las versiones que sonaban ya eran antiguas. Pensé que podía aportar algo. Vi que las nuevas generaciones no estaban tan conectadas con las canciones patrias y se me ocurrió hacerlo en formato sinfónico, porque siempre potencia las cualidades musicales. 

—Lo que se recauda va a parar a instituciones médicas, ¿por qué?

—En el mundo de hoy se reproduce música en cualquier plataforma digital y eso produce dinero. No quería que fuera a nadie que no correspondiera y mucho menos a mí. Hablé con Sony de las reproducciones y con SADAIC por los derechos. Ambos me ayudaron a armar una estructura legal, por lo cual cada vez que alguien le da play el dinero que produce va a determinadas instituciones. No fue nada sencillo, porque además no es una modalidad existente. Lo siguiente fue elegir a quienes. Nosotros trabajamos mucho con la Universidad de Buenos Aires (UBA). Tenemos una relación muy estrecha. Quise que el dinero fuera a la salud. Así junto con la UBA elegimos: Hospital de Clínicas José de San Martín, Instituto de Investigaciones Médicas Dr. Alfredo Lanari y al Instituto de Oncología Ángel H. Roffo. 

—¿Alguien más se beneficia?

—Trabajamos muy en conjunto con el Ministerio de Educación. Quise que este disco llegara a quienes tenía que llegar o sea a las instituciones educativas privadas y públicas, de todos los niveles y en todo el país. Son más de 70 mil. Uno piensa que hoy es sencillo con lo digital, pero no todas las escuelas tienen Wifi y tenemos también arriba de barcos. Fue un trabajo, donde no se llegó digitalmente se hizo físicamente. A eso se sumó la AFA, porque nosotros invitamos a Chiqui Tapia a la presentación y lo llevó al mundo del deporte. Estamos recibiendo la colaboración del Comité Olímpico. Las canciones patrias no son una pieza de un museo, son nuestras y las podemos cantar cada vez que cualquiera sienta que estamos haciendo patria. 

—El año pasado armaste tu propia productora…

—Sí, Plan Divino es la administración y el manejo ejecutivo y artístico de mi carrera. Dentro de estas oficinas me divido entre artistas y ejecutivo, porque soy uno de mis propios productos. Nosotros soñamos con cosas que van mucho más allá de mi música o de mi carrera. Únicamente nos jugamos en este país y en este momento. Montar una productora, hoy por hoy tiene entre sesenta y ochenta personas trabajando. Están armando lo de Vélez y también sobre la sustentabilidad para el proyecto del campo, hablando con una empresa por el tema del riego por goteo. Plantamos 1.500 árboles más este año en el campo que tenemos con nueces de pecan, en la región de Mercedes. La ecología, la educación y la salud son temas que nos competen. Tenemos responsabilidad social. Nuestro lugar, raíz, familia y día a día están en Argentina y eso va a ser siempre así. Voy a buscar la expansión al mundo con mi música, pero lo vamos a operar desde acá, es nuestro lugar.

—¿Cómo actuás de jurado en “Got Talent Argentina” por Telefe?

—En primer lugar con mucho respeto, porque justamente son muchas las disciplinas en las que uno no tiene conocimiento técnico. Al final hay un punto de conexión entre la persona que está haciendo una presentación en un área a la que no me dedico, pero al final somos dos artistas, personas queriéndose expresar a través de una forma artística. Procuro hablarles desde ese lugar, de colegas. No voy a decir si estuvo bien hecho un giro o un baile, pues no sé, pero lo que te voy a decir es si yo siento que estás en el camino. Ahí está la segunda regla, que me puse: uno no deja de ser público. Puedo acertar o equivocarme, pero me ubico en el lugar del espectador, con el voto de confianza, que me dio una producción.

—Sorprende tu vestuario… 

—(Se sonríe con orgullo) Se llama Ana Laura Expósito y trabajo con ella hace algunos años. Comenzó como asistente de gira, luego nos hicimos muy amigos y veíamos que teníamos una visión en común de la moda y la estética, como expresión de arte. Le dije voy a hacer un programa de televisión y me parece una muy buena oportunidad para poder explorar el mundo de la moda. Nos divertimos mucho, ella diseña y busca las telas en el Once, casi no trabajamos con marcas. Se pasa horas recorriendo y buscando. Confeccionó para los conciertos que hice en Mar del Plata y Chile. Reutilizamos prendas.

—¿Por qué aceptaste?

—Quise vivir la televisión desde adentro, porque siempre me pareció un mundo mágico. También pararme y hacerle una devolución a alguien, con respeto. Y saber que soy público. Me divertí mucho haciéndolo. Aprendí mucho y sigo aprendiendo ahora que lo veo desde casa.