25th de February de 2021
ESPECTACULOS Marco Antonio Caponi
08-09-2019 01:21

"Trabajar con Ricardo Darín es hacer una maestría en cine"

En pareja con Mónica Antonópulos, con quien tuvo a Valentino, sostiene que La odisea de los giles es encontrar la esperanza en la unión de todos. Confirma que habrá segunda temporada de El Tigre Verón.

08-09-2019 01:21

La única película argentina que este año superó el millón de espectadores La odisea de los giles, es la que logró coprotagonizar Marco Antonio Caponi, en medio de un elenco descomunal: Darín. Brandoni, “Chino”, Belloso, Cortese, Llinás, y además, el actor se destacó mucho en El Tigre Verón (el miércoles hizo 9,4 puntos) como contrafigura de Julio Chávez, quien tendrá segunda temporada.

Tras la gestión  de su representante, Arturo Villanueva,  Caponi recibió la bendición de Alejandro Borenzstein, de las productoras K&S, y de Kenya Films con el súper OK de Florencia Bas, productora sin título. Su personaje es “Hernán” en La odisea de los giles, el éxito que lleva al lunes en 380 salas a 1.034.709 espectadores.

 “Para mí es increible. Cuando me vine de Mendoza seguía el furor de Nueve reinas y después apareció Un oso rojo. Hoy me toca laburar con Ricardo y Julio, estoy un poco tratando de no subirme a la ansiedad”. Y el actor de 36 años agrega: “Para mí, estar en esta película, es como jugar las Olimpíadas, es una Selección Argentina de Actores”.

—¿Y cómo hacés para estar tranquilo?

—He tenido la suerte que llegó a mi vida un hijo (Valentino Caponi Antonópulos de un año y cuatro meses) y las prioridades cambiaron.

—Imagino que Mónica (Antonópulos), habrá sido un apoyo importante para vos, ¿no?

—Sí. “Mona” tiene una mirada muy distinta, muy realista, más concreta, me dice: “Mirá, tranquilo, esto es un juego, jugá”. Siempre, nos apoyamos y nos guiamos. Ella me parece una actriz excelente y tiene eso de estar más conectada con su vida que con la profesión. Va, labura, y cuando no labura va a casa, conecta con la familia, me enraíza y me hace salir de todo.

—“La odisea de los giles” genera satisfacción en el espectador, ¿sentís que la trama termina como un abrazo de gol?  

—¡Sí! Es gritar un gol, es el desahogo, pienso que la sumatoria de giles pueden armar un cerebro más pensante que el que lo subestima, es la satisfacción, encontrar un poco la esperanza y que juntos empiezan a caminar.  

—Tu personaje mete la mano en la lata. Finalmente no es ningún gil. ¿Es el más realista?

—Creo que cualquier ser humano puede pecar, hay un momento, la imagen de quien te puede estafar también que lo hace real. Por algún lado se puede escapar la tortuga.

A los 18 años, conoció, como millones de argentinos, la palabra “corralito”. Vivía en Mendoza con su padre Rubén, un viajante de indumentaria, y su madre Graciela, ama de casa. “No tenían dinero en el banco, vengo de familia de laburantes”, cuenta. Ese año, su hermana mayor, Patricia, decidió irse del país y desde hace 18 años reside en Estados Unidos. “Fue un hecho catastrófico familiar. La volví a ver después de 15 años. No quiere volver ni loca”, confiesa. Rubén, con 72 años sigue trabajando con el optimismo que tenía cuando casi pierden la casa en el 2001 al no poder pagar el crédito en dólares. “Mi viejo es muy honesto, trabaja para empresas y en esa época podría haber metido la mano en la lata, pero no lo hizo. Una empresa le reconoció su honestidad y lo ayudó. Creo que ahí hay algo”, revela.

Mónica Antonópulos grabó Atrapa al ladrón con Pablo Echarri en Buenos Aires y España. ¿Vivirían en Madrid? “Sí, lo pensamos más de una vez, a mí me encantaría abrir puertas en España, a ella también, nos encanta la idea, pero tenemos hijos y no me gustaría irme con la valijita a golpear puertas”, confiesa. Y agrega: “El “Chino”, Ricardo, son ejemplos de que juntan los dos continentes, pero es un trabajo de hormiga”. A Caponi le quedó la espina de hacer teatro en Madrid en 2015, pero ganó Cambiemos y el proyecto no prosperó con la nueva gestión. “Tengo esa frustración, me iba a protagonizar una obra de Cervantes al teatro español de Madrid, y me cancelaron dos semanas antes, y me fundió, estuve un año sin laburar, todo lo que yo había dicho que no porque me iba a España, se me frustró”.  

—¿Qué aprendiste de Ricardo (Darín) durante el rodaje?

—Son maestrías, es saber cómo hacer cine. Mira toda la historia, entiende como espectador y como protagonista. Te mira a los ojos, con la mirada te avala o te dice: “Dale más que es por ahí” como dándote aprobación.

—¿Cómo fue grabar con Julio (Chávez)?  

—Otro maestro. Tiene una personalidad de laburante absoluto. Los dos, llegan al set y saben lo que tienen que decir y hacer. Son directores técnicos y lo celebro. Julio te genera una necesidad de estar preciso, de estar calibrado. Ricardo y Beto (Brandoni) también.

—Tu personaje “Fabito” Verón es violento, frío, asesino, pero ama a su familia, ¿Cómo lo construiste?

—No aumenté tanto de peso, me dejé estar, me dejé caer el cuerpo. Es un personaje que está atravesado por la adicción a la cocaína. Es como un justiciero de su familia, cuando leí el libro decía “Fabito con panza de birra”, me gustó la idea de llevarlo hacia el universo frío y no hacia al sacado, que está duro. Es un pibe impulsivo. Es mucho más rico el universo de la actuación en la psiquis. Luché mucho con esto de que se vea la gran nobleza que tiene con su familia.

—¿Te sorprendió la denuncia de Hugo Moyano?

—Sí, me sorprendió, porque no tiene nada que ver. Primero me sorprendió más que salga Rial a decir cosas, que hable de los actores, que hable de la ficción porque nos destroza. No tenés muchas chances de laburar, hay dos ficciones, entonces todo termina contaminado por algo que no tiene nada que ver.

—¿Te dio bronca?

—No. No sé cuáles son los intereses, no se cuál es la necesidad, qué se busca, porque la verdad que soy actor, que lo único que hago es ir actuar, si me gusta el personaje, me gusta el elenco lo voy a hacer, no sé si tengo muchas chances de protagonizar una serie con Julio Chávez.

—¿Hay segunda temporada?

—Sí.

—¿Vas a estar?

—Me encantaría, mi personaje y la dupla con Julio tiene mucho por dar. 

De Timbre 4 a las promociones del supermercado

El domingo 18 de agosto, Marco Antonio Caponi estrenó Romance del Baco y la Vaca en Timbre 4. Un unipersonal, en verso gauchesco, dirigido por Daniel Casablanca, con texto de Gonzalo Demaría, y Caponi debuta como productor teatral. “Fue poner un poco de dinero que gané laburando para poder ser dueño de un pedazo mío”, asegura y comenta que irá hasta fines de noviembre.

Entre tantas luces populares que le brindan La odisea de los giles y El Tigre Verón refugiarse en el teatro es “una bajada de realidad y hacer lo que más amo”. Caponi piensa en el bolsillo. “No la íbamos a poner en un teatro comercial donde salen 900 pesos las entradas, es insólito, tuvimos la chance de estar en mejores salas, más “in Corrientes”, por 700 pesos, pero no me parecía correcto”.

Sobre si vivimos inmersos en un corralito –el leit- motiv de La odisea de los giles” moderno con la corrida cambiaria y devaluación del dólar, Caponi es elocuente: “El corralito nos marcó para siempre. No tenemos fe en los bancos, aparece el bitcoin y sos tu propio banco. El dinero es un algo que nos hace tener la sensación de que somos potentes o que no servimos para nada pero la verdad, al fin de cuentas, es que no lo tenemos. ¿Cuánta plata tenés en el bolsillo ahora? Lo que sacaste de la billetera, el resto no lo tenés. Entonces en Argentina es más importante dónde está depositada la fe. Vivimos en un país que viniendo del 2001 no frenó nunca para tener una inestabilidad. Yo hoy fui al supermercado y me encantan las promociones de la segunda unidad al 80%, pero de la semana pasada a hoy subió el 20%, ¿entendés, cómo te van llevando? Es la zanahoria que queda cada vez más lejos. El dinero no existe, existe la deuda, existe la financiación, existe la necesidad de comer y de pagar los impuestos y de vivir, entonces, entre medio de todo eso hay intermediarios y me parece que lo más catastrófico es sentir que uno siempre está a merced de no sabés quién”.

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