Aunque la pandemia aceleró drásticamente la era digital, todavía existe resistencia hacia la idea de consultar virtualmente en la especialidad de Traumatología. Esto no es casual; se sustenta principalmente en tres miedos o percepciones muy arraigadas. Primero, sienten que el formato es distante y que carece del contacto físico indispensable para realizar un diagnóstico certero. Segundo, creen que la experiencia será impersonal, asumiendo que el médico no llegará a conocerlos ni a entender su situación personal. Tercero, piensan que enfrentan limitaciones graves al momento del tratamiento o que no podrán hacer un seguimiento adecuado de esta forma.

Pero, cuando analizamos la realidad práctica, estos tabúes se desvanecen. La relación médico-paciente en la virtualidad es tan sólida como en cualquier otra modalidad presencial; ya que se construye mediante el diálogo y crece con el tiempo al pedir los estudios e implementar los tratamientos.
En un estudio realizado en el Reino Unido en 2025 por los autores Ahmed Mohamed e P. Pengas, se llegó a la conclusión de que “el futuro de la traumatología reside en los modelos HÍBRIDOS”. En este enfoque, las consultas virtuales y presenciales se combinan estratégicamente, adaptándose a las distintas etapas y situaciones específicas de la enfermedad y las necesidades particulares de cada paciente. Actualmente, el porcentaje de telemedicina en traumatología a nivel mundial ronda apenas el 10% del total de las consultas. Pero yo creo firmemente que debería ser del triple, ya que representa un avance fundamental en la asistencia sanitaria y es vital para personas que tienen una consulta urgente en un sistema sanitario colapsado o para aquellos que, por las grandes distancias geográficas, no pueden acceder fácilmente a especialistas de calidad.
¿Qué le diría yo a una persona que está con dolor y está lejos de un especialista? Si la distancia es un problema o tenes dolor, la telemedicina es una herramienta clave y rápida.
Yo he realizado cientos consultas virtuales y esta herramienta demuestra ser poderosa para llegar a pacientes desde cualquier rincón de Argentina e incluso a latinos residentes en otros países del mundo. Esto me ha permitido ayudarlos a pedir estudios y encontrar diagnósticos que hasta el momento permanecían ocultos y comenzar o modificar tratamientos, dando un giro radical a su vida al lograr el cese de su dolor crónico.
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