martes 13 de abril del 2021
IDEAS Opinión
14-06-2018 17:04

A favor de la vida y de la legalización del aborto

El logro como sociedad que se dio frente al tema de la despenalización del aborto

14-06-2018 17:04

En una sesión histórica, la Cámara de Diputados de la Nación aprobó el proyecto de legalización del aborto en la Argentina. Primó, con un margen ajustado, la posición que plantea que la legalización del aborto se trata de una cuestión de salud pública. Es una realidad existente en nuestro país y que al ser una práctica clandestina condena a la muerte a las mujeres – no importa el número, aunque sea sólo una-. También se argumentó a favor de la libertad y el derecho a decidir y del goce sexual separado de la reproducción. El debate ha sido amplio, han participado expertos con distintas posiciones, se han roto bloques parlamentarios y los diputados han votado a conciencia.  

A través de redes sociales se comunicaban las posiciones individuales que señalaban que el debate no se trataba de creencias personales y recordaban que Argentina es un país laico. La referencia a la religión y a la influencia de las iglesias estuvo presente en todo momento, hubo amenezas, llamados telefónicos y hasta se vio a través de una foto publicada en los medios de prensa, una cruz y una medallita sobre el escritorio del presidente de la Cámara. 

Los investigadores del Programa Sociedad Cultura y Religión del CEIL CONICET que participaron como expertos remarcaron que no es lo mismo reflexionar sobre la religión de los creyentes que sobre las enseñanzas y dogmas de las instituciones y que vivimos en una sociedad cada vez más heterogénea. En encuestas de opinión, los y las creyentes se manifestaron a favor de la despenalización del aborto en determinadas circunstancias. Asimismo, los estudios que realizamos muestran que los líderes religiosos han perdido la capacidad de regular la vida íntima de los fieles y que quienes hablan públicamente en nombre de la religión son, justamente, estos dirigentes (Ver exposiciones aquí: Mallimaci, Giménez Béliveau, Esquivel). 

Incluso, al interior de las instituciones religiosas, existen posiciones distintas que no suelen tener tanta repercusión pública. Cabe recordar aquí la intervención de un sacerdote católico en el debate español por la despenalización del aborto: “un diputado/a creyente podrá mantener su convicción en favor de la vida naciente y, a la vez, apoyar una legislación que despenalice en determinados supuestos las opciones autónomas de la madre acerca de la interrupción de su embarazo. Este diputado/a, moralmente responsable y religiosamente creyente, puede mantener la convicción de que no es justificable (ni por ética ni por fe) una determinada interrupción del embarazo y actuar en su vida de acuerdo con dicha convicción. Pero, al mismo tiempo, puede apoyar una ley que no penaliza el aborto en determinados supuestos. Este diputado/a no confunde el ámbito de lo penal con el de lo moral y lo religioso; así mismo, su obispo no le impondrá en nombre de la moral o la religión lo que debe votar” (El País, 13/5/2013)

Esta reflexión resulta importante ya que un punto no menor que nos ha dejado el debate es la separación Iglesia- Estado. Muchos diputados creyentes pudieron diferenciar sus roles entendiendo que en la Cámara de Diputados se representa al Pueblo argentino y no a grupos religiosos o creencias particulares.  

Otros diputados privilegiaron su identidad como creyentes, creyendo quizá, estar representando a otros creyentes, aunque replicando los argumentos de las autoridades eclesiásticas que como vimos, ya no regulan la vida íntima de su feligresía. Entre estos últimos, se insistió mucho en la necesidad de la educación sexual para evitar abortos. Sería importante entonces que se preocuparan porque la ley nacional de educación sexual y procreación responsable se aplicara efectivamente en todas las provincias del territorio nacional y se garantice el acceso gratuito a anticonceptivos. 

El derrotero que atravesará la discusión en el senado, si llega a aprobarse la ley y las posibles estrategias para que no se aplique en la práctica serán objeto de futuros análisis.  Hoy resta celebrar el debate hemos dado como sociedad y destacar el logro del movimiento de mujeres y feminista por haber conseguido que por primera vez en democracia se debata y se apruebe en la Cámara de Diputados el acceso al aborto legal

*Socióloga, Investigadora del Programa Sociedad, Cultura y Religión del CEIL CONICET, integrante del CEPOC.

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