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IDEAS / periodismo profesional
domingo 15 septiembre, 2019

El futuro y la libertad de prensa

La libertad de prensa está en peligro en todo el mundo. La mayoría de los líderes políticos sintieron siempre que el periodismo era incómodo cuando cumple con su deber de ser crítico.

por Jaime Duran Barba

ENEMIGOS. De la prensa: Donald y Jair. Foto: CEDOC.
domingo 15 septiembre, 2019

No existe democracia sin libertad de prensa, concretamente sin periódicos y revistas que se puedan expresar libremente y abonen el debate. Tal vez esta idea no sirve para conseguir votos, pero hay principios de fondo que están más allá del éxito electoral. Algunos creen que para fortalecer la democracia hay que reprimir a quienes la combaten e impedirles que se expresen.  Ese es un gran error.  Al ponerlos fuera de la ley no se termina con sus ideas, sino que se los obliga a buscar expresiones más peligrosas. Más allá de las bondades y peligros de los medios digitales, solamente los medios escritos permiten que exista un debate de ideas. Sin ideas no hay progreso. Sin debate no se puede enfrentar el cambio permanente de la sociedad.

En Argentina, en algunos aspectos, especialmente en la política, tenemos un gran retraso, pero en otros estamos en la vanguardia. El teatro de la Ciudad de Buenos Aires está, con el de Madrid, entre los mejores del mundo. Pocos países tienen una literatura como la nuestra, tanto en autores consagrados como en nuevas generaciones que aparecen con fuerza.

En cuanto a la prensa tenemos una prensa de una calidad excepcional. Cuando estoy de viaje lo que más añoro son nuestros periódicos y nuestra televisión. Me encanta nuestro círculo rojo. Mas allá de los artículos de Jorge Fontevecchia y Gustavo González, la mayoría de los colaboradores del grupo Perfil hacen aportes importantes con su trabajo. Leo desde hace una década en la revista Noticias los artículos de James Neilson, periodista  con el que casi siempre coincido, y también todas las notas de Horacio Verbitsky, con quien coincido poco, pero es culto, profundo y representa un pensamiento con influencia en la realidad.

Podría seguir con una lista muy larga de periodistas de todo tipo, cuya lectura variada me ayuda a superar el dogmatismo, ese gusano que anida en el fondo de todos nosotros.

La televisión argentina no se compara con la de otros países. Tenemos programas como los de Jorge Lanata y también periodistas como Alfredo Leuco, Nicolás Wiñazki, Eduardo Feinmann, Luis Majul, Alejandro Fantino y muchos otros que harían un gran papel en cualquier país.

Hay una nueva generación de periodistas que irrumpe con fuerza con jóvenes como Agustino Fontevecchia, Diego Leuco, Santiago Fioritti, Jonatan Viale y una serie de nuevos valores. Todos ellos son parte del capital democrático con el que cuenta el país para que lleguemos a tener una sociedad mejor.

La libertad de prensa está en peligro en todo el mundo. La mayoría de los líderes políticos sintieron siempre que el periodismo era incómodo cuando cumple con su deber de ser crítico. Eso que sucedió incluso con los presidentes más democráticos se ha agudizado con el fanatismo que provoca la internet y la aparición de regímenes autoritarios en todo Occidente.

En esta nueva etapa de la historia crece todos los días una constelación de grupos antiestablishment que cuestionan los valores de la antigua sociedad desde todos los puntos de vista. Admiradores de los youtubers, veganos, terraplanistas, ciertos grupos ecologistas, y muchos otros que sienten que la sociedad establecida no les da suficiente espacio. Están en contra de los políticos, de las encuestas, pero también de los medios de comunicación. Muchos líderes como Trump, Bolsonaro, Salvini hacen de su enfrentamiento con la prensa un arma de campaña.

Por otra parte, la red puso en manos de todos los ciudadanos filmadoras que los acompañan todo el tiempo. Toda persona puede registrar lo que ocurre a su alrededor con suma facilidad y subirlo a YouTube. Es posible poner un blog o un canal de televisión de forma gratuita en casa y convertirse en periodista o “influencer”. Algunos youtubers tienen más seguidores que los programas de TV más respetables. La improvisación y la superficialidad compiten de manera desleal con el periodismo profesional. Esa anarquía parece democratizar la información pero eso no es así. Debemos defender el periodismo profesional, perfeccionarlo, como parte necesaria de un futuro democrático. 


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