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IDEAS / PERFIL 14 AÑOS
domingo 15 septiembre, 2019

El terreno de las incertidumbre

No queda claro aún si hay consenso respecto de que la "cuestión social" es un bien público y, por lo tanto, una cuestión colectiva o, en contraste, un asunto individual, personal y privado.

por Diego Reynoso

default Foto: CEDOC
domingo 15 septiembre, 2019

La incertidumbre que envuelve a los gobiernos argentinos frente a las fluctuaciones de las crisis económicas internacionales y a los desafíos de la gobernabilidad democrática, suponen hasta ahora, un equilibrio inestable entre las demandas sociales, los procesos institucionales y la competencia política. Ello exige en algún momento hacer un ejercicio prospectivo que se adelante al futuro y pueda, de algún modo incidir en él y darle forma. Una de las formas más simples, y perezosa, de análisis prospectivo es asumir que la probabilidad de ocurrencia de los eventos futuros se infiere de la serie de tiempo previa. ¿Qué significaría eso? ¿Estamos condenados a repetir ciclos de crisis económicas y sociales con alta inestabilidad política cada diez o quince años? No, no estamos condenados al “Día de la Marmota”, pero ello no supone tampoco que estemos “condenados al éxito”.

¿Qué certidumbres e incertidumbres tenemos respecto del futuro (al menos de mediano plazo)? En principio descarto que nos encontraremos dirimiendo las diferencias políticas mediante un marco institucional democrático. Si hay algo de lo que tenemos certeza, a diferencia del pasado, es que los perdedores de las elecciones aceptan su resultado y los ganadores transitorios abandonan el gobierno ni bien pierden el respaldo de los ciudadanos o del pueblo, como sea que se quiera definir al demos. En segundo lugar, después del colapso de 2001 y el “big bang” del sistema de partidos y de los partidos, se fueron reconstruyendo las coordenadas de los espacios políticos que sustituyeron a los partidos. Los nuevos espacios políticos, apoyados en las tradiciones políticas, le dan forma y organizan a los diferentes sectores de la sociedad, ya no “encorsetables” en partidos, pero sí con una estructura de alineamiento estable más o menos flexible. Es claro que en Argentina hay dos bloques o espacios, que se desarticulan y se vuelven a articular, en Alianzas, Frentes o Coaliciones, pero que expresan, canalizan y representan las diferencias políticas centrales. En resumen, tenemos, creo yo, algunas certidumbres en el plano político institucional, y no es menor. Dos bloques o espacios en competencia, que alternan con diferente frecuencia mediante reglas claras para dirimir la disputa. No es otra cosa que la democracia misma. Una certeza.

En el terreno de las incertidumbres futuras, y quizás como resultado de la certidumbre en relación a las alternancias periódicas de los espacios políticos en competencia, a diferencia de otros países no queda claro si encontraremos un modelo de crecimiento y desarrollo económico sostenido. Acordar reglas y políticas económicas estables que nos permitan crecer de manera sostenida, que puedan reducir nuestra fragilidad a los vaivenes de los mercados financieros globales y se pueda acomodar flexiblemente a los cambios en el comercio mundial. O seguir en forma de “loop” períodos de crecimiento, sucedidos de estancamiento y retracción de la actividad económica, déficit fiscal, inflación y endeudamiento. No está claro aún en este terreno hacia dónde vamos, ni tampoco qué aprendimos.

También y de manera relativamente independiente, enfrentamos la cuestión social con mucha incertidumbre. ¿Estamos yendo en dirección a encarar un proceso sostenido de reducción de la pobreza y de la desigualdad, erradicar los asentamientos de viviendas informales que fueron creciendo en cada crisis como soluciones provisionales y de emergencia? ¿O nos acostumbraremos a vivir con bolsones de pobreza, naturalizaremos la desigualdad y aceptaremos como permanente las soluciones de vivienda informal? No queda claro aún si hay consenso respecto de que la “cuestión social” es un bien público y, por lo tanto, una cuestión colectiva o, en contraste, un asunto individual, personal y privado.

Cuando pienso en la Argentina del futuro, tengo algunas certezas políticas e institucionales que creo son un activo importantísimo para resolver en un sentido deseable las incertidumbres económicas y sociales. La Argentina deseable, desde luego para mí, es aquella en la que producir y crecer, reducir la pobreza y la desigualdad y lograr por fin un piso de bienestar básico a todos sus ciudadanos sea un objetivo colectivo. Pero no estamos condenados a la prevalencia de ese escenario. Ojalá que los últimos 36 años de democracia hayan sido un largo entrenamiento para todos, para enfrentar ese desafío.

 

* (@dgreynoso). Investigador del Conicet, director de la Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública de la Universidad de San Andrés.


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