jueves 06 de octubre de 2022
INTERNACIONAL Plebiscito constitucional

Chile va a las urnas este domingo entre la esperanza, la incertidumbre y el desencanto

Después de casi tres años convulsionados, marcados por el estallido social de octubre de 2019 y por las demandas de una sociedad que masivamente salió a las calles a pedir un nuevo modelo político y una nueva Constitución, probablemente el nuevo texto constitucional no sea aprobado. ¿Cómo pudo suceder algo así? Para muchos, la nueva Constitución es una manera de visibilizar minorías y generar mayor equidad. Para otros, el nuevo texto aumentaría la polarización del país. Más allá de las diferencias, en todos los sectores hay una coincidencia: el proceso constituyente no terminará con el escrutinio.

03-09-2022 00:11

Falta un día para que Chile atraviese una de las elecciones más relevantes de los últimos tiempos: el plebiscito constitucional de salida, en el que más de 15 millones de ciudadanos tendrán el deber de decidir si aprueban o no el borrador del texto de la nueva Constitución. Fueron casi tres años en los que el país se convulsionó como hacía mucho no sucedía. En octubre de 2019, millones de chilenos a lo largo de todo el país salieron masivamente a las calles con consignas tan diversas que terminaron canalizándose en un gran reclamo colectivo unificado: la necesidad de cambiar el modelo político, económico y social. Para eso se necesitaba, después de varios intentos infructuosos, redactar una nueva Constitución que dejara atrás la Carta Magna pensada y creada en 1980 por el dictador Augusto Pinochet en base al modelo neoliberal que él había instaurado en el país. 

Pero si bien el 80% de la población chilena manifestó en 2020 estar de acuerdo con que se redactara una nueva Ley Fundamental, hoy parece increíble que desde hace meses las principales encuestadoras trasandinas muestren no solamente una enorme disconformidad con el proceso constituyente, sino también una fuerte posibilidad de que el nuevo texto sea rechazado en el plebiscito de mañana. ¿Cómo pudo haber pasado que una nueva Constitución, algo tan ansiado hasta hace dos años por un enorme sector de la sociedad, hoy pueda ser rechazado? Los motivos son varios. 

Plurinacionalidad. “Me de-sencanté” afirma Camila, una ciudadana chilena de 33 años que además de ser licenciada en Ciencias Políticas, durante su adolescencia militó en las juventudes comunistas. Su experiencia política podría hacer creer que el domingo va a inclinarse por la opción del apruebo. Sin embargo, Camila va a votar por el rechazo. Ese desencanto que expresa la politóloga chilena parece ser la palabra que representa a una enorme cantidad de la opinión pública trasandina que en 2020 manifestó de manera categórica la necesidad de redactar una nueva Constitución Política y hoy está insatisfecha con el producto final. 

“En el primer plebiscito voté apruebo porque pensaba que a la Constitución actual había que hacerle cambios. Y si bien hay cosas del borrador del nuevo texto constitucional que me gustan, hay otras que son irreconciliables como por ejemplo la plurinacionalidad, cambiar los Estados de Excepción, sacar una Cámara del Congreso o que exista un sistema de Justicia indígena de forma paralela al sistema judicial. Y además, muchos de los derechos que se prometen tampoco se pueden realizar” agregó. 

Sin embargo, la disconformidad con el borrador de la nueva Constitución no parece ser algo exclusivo de los sectores afines al rechazo, sino que en ambos lados reconocen que el texto final no es ideal y se debe seguir trabajando en él. “​​Si tu me preguntas si la nueva propuesta de Constitución es algo perfecto, te respondo claramente que no. De hecho yo compatibilizo con el 80 o el 85% de la nueva redacción y hay otro 20 o 15% con lo que no estoy de acuerdo. Pero sí me parece que empezar a formar un nuevo Chile desde esta nueva propuesta es mucho mejor que retroceder a lo que está, que a la vez es lo que nadie quiere y lo que llevó a un quiebre social importantísimo en octubre de 2019. Hay puntos específicos que fundamentan que yo vote apruebo, especialmente relacionado con lo que yo me dedico, que es la salud. El sistema público en Chile es extremadamente lento, trancado y con listas de espera que genera que pacientes fallezcan en sus domicilios esperando una intervención y no hay forma que eso cambie con la Constitución actual”, argumentó Gonzalo, un médico neurocirujano de 34 años que va a votar apruebo. 

En común. Ante los niveles de polarización que Chile atraviesa hoy, podría esperarse que los partidarios del rechazo y del apruebo tengan concepciones completamente antagónicas acerca del borrador que deberá votarse mañana. Sin embargo, Camila y Gonzalo manifestaron varios puntos en común. Si bien ambos reconocen que el texto podría ser mejor, los dos votantes entrevistados coinciden que la Constitución actual de 1980 ya no tiene legitimidad y pase lo que pase en el plebiscito, Chile necesita una nueva Ley Fundamental. Y para eso los dos sostienen que el proceso debe continuar. Y al preguntarles cuáles son los temas que generaron un aumento del rechazo hacia la nueva Constitución, ambos respondieron que el nuevo texto incluye temas polémicos que generan temor e incertidumbre. 

Además, durante los 12 meses de trabajo que tuvo la convención constitucional, compuesta por 150 miembros cuya totalidad fueron electos de manera popular, el debate sobre el nuevo texto estuvo teñido de escándalos y tensiones que sacaron de foco lo que verdaderamente la opinión pública buscaba. Así, un trabajo meramente jurídico y legislativo se transformó en un proceso atravesado por las emociones de manera cada vez más polarizada. Incluso, muchos de esos constituyentes que habían construido su liderazgo en las protestas sociales de 2019 no pudieron trasladar su legitimidad desde la calle a la Convención. Sin embargo, y bajo la creencia de que la ciudadanía chilena aceptaba casi hegemónicamente un proceso constituyente prácticamente refundacional, los bloques mayoritarios de la Convención avanzaron hacia la inclusión de artículos que hoy, 12 meses después, generan tanta controversia que llevó a que muchos sectores cambien opinión y voten por el rechazo. Uno de los aspectos más polémicos de la nueva redacción es convertir a Chile en un Estado plurinacional que no solamente reconoce la coexistencia de 11 pueblos originarios sino también la inclusión de un sistema judicial indígena que deberá funcionar en igualdad con el sistema de Justicia nacional. 

Incertidumbre. Además de la plurinacionalidad, otro aspecto que genera inseguridad es la eliminación de la Cámara de Senadores, el órgano en donde reside la élite política de Chile. Convertir al Poder Legislativo en unicameral implica enfrentar abiertamente a una clase social y política que concentró el poder de manera endogámica durante décadas y que, para impedir que estos cambios se cristalicen, desplegó toda su maquinaria para consolidar una opinión pública favorable al rechazo. 

Para muchos, la nueva Constitución es una manera de visibilizar minorías y generar mayor equidad. Para otros, el nuevo texto aumentaría la polarización del país. Y a eso se suma el temor de saber que independientemente del resultado, algún sector va a salir herido. 

“Si gana el rechazo, la incertidumbre será mayor y el proceso hacia una nueva Constitución será más largo. Eso es lo peor que nos podría pasar. Pero el texto nuevo es tan malo e inaceptable que a pesar de todos los problemas que puede traer, voy a votar rechazo” afirmó Camila. Y si bien Gonzalo va a votar por la opción de apruebo, también reconoce que Chile está atravesando un momento particular. “Yo tengo 34 años y en mi vida de adultez nunca había visto un Chile tan dividido. Es un tema muy delicado y bien incómodo”. Sin embargo, la esperanza de un país más justo definió su posición. “La nueva propuesta va a permitir que la educación mejore, que el nivel socioeconómico se pueda emparejar, que los dos extremos se estrechen un poquito más. Eso es lo que yo espero: que el país crezca uniformemente, con una política menos inequitativa y con mayor Justicia. A largo plazo este borrador de la nueva Constitución va a traer beneficios para todos”. 

Sin embargo, los dos coinciden en algo: el proceso constituyente no termina este domingo.

*Licenciada en Ciencias Políticas. Investigadora del Centro de Estudios Internacionales (CEI-UCA). Docente de América Latina en la Política Internacional y Cultura Latinoamericana, entre otras materias.

 


Se recupera el hermano de Boric

Agencias

Simón Boric, hermano del presidente chileno Gabriel Boric, se encuentra en estado estable después de haber sido agredido días atrás cuando se encontraba en plena calle de Santiago, supuestamente después de que un grupo de jóvenes intentase saquear un local.

“El paciente se encuentra clínicamente estable. Requiere no obstante continuar sus cuidados hospitalizado debido a las lesiones recibidas”, afirmó el Hospital Clínico de la Universidad de Chile en un comunicado, agregando que será la familia la que determinará la entrega de nueva información sobre el estado de salud del periodista y hermano del mandatario.

El jefe de Gabinete de la Rectoría de la Universidad de Chile fue agredido por un grupo de manifestantes en las afueras de su casa, recibiendo puñetazos y patadas, los que derivaron en su posterior atención médica.

La agresión se produjo después de que uno de los funcionarios increpase a otro grupo que supuestamente planeaba un saqueo y de que los tres compañeros restantes salieran en su defensa. “Como Universidad de Chile, condenamos enérgicamente este hecho de violencia innecesaria e irracional”, reza la nota.

Las fuerzas de seguridad ya han detenido a tres sospechosos de 20, 22 y 32 años por su presunta responsabilidad en estos hechos, según el diario La Tercera. 

El gobierno ha condenado la agresión a través del ministro de la Secretaría General de la Presidencia, Giorgio Jackson, quien la ha tildado de “gravísima”. “El presidente está al tanto”, ha explicado en una primera reacción oficial.

En esta Nota